La MI asociada a EBV ocurrió en todos los grupos etarios con una incidencia máxima a los 2 a 4 años, correspondiendo al aumento rápido en la seroprevalencia de EBV en la niñez temprana en Hong Kong, seguidos por 5 a 9 años de edad. La mayoría de los niños presentó fiebre, faringoamigdalitis, linfadenopatías y hepatoesplenomegalia, similar a los pacientes adultos con MI y se recuperaron sin mayores complicaciones. La marcada linfocitosis con la presencia de linfocitos atípicos era el hallazgo hematológico mas consistente que se encuentró en todos los grupos etarios. La ocurrencia de hepatitis mostró una asociación clara con la edad (P = 0.003).
Discusión
La MI asociada a EBV ocurre predominantemente en los adolescentes y los adultos jóvenes en las comunidades Occidentales dónde allí la exposición a EBV es tardía. En contraste MI se encuentra regularmente en los niños chinos. La mayoría de los niños chinos en este estudio, independiente de su edad, tenían la tríada clásica de fiebre, linfoadenopatía y faringoamigdalitis, similar a los pacientes adultos con IM. Sin embargo, algunas diferencias en la presentación clínica eran mencionadas. Hepatomegalia, esplenomegalia, los síntomas respiratorios superiores, el exantemasuperficial y los cambios hematológicos (trombocitopenia y neutropenia) eran más frecuentes en los niños que aquéllos descriptos en los adultos. El edema de párpados y los enantemas eran mencionados en la frecuencia comparable con la de los adultos y fueron considerados de diagnóstico útil para la IM. El espectro clínico global de MI en la niñez china parece similar al descrito en informes anteriores de MI en los niños de los Estados Unidos y de Japón, sugiriendo que no hay ninguna variación significativa en la presentación de la MI entre las poblaciones étnicas diferentes.
La frecuencia de complicaciones era baja entre los 77 pacientes. La mayoría tuvo una curso benigno, auto limitado con recuperación completa. Una frecuencia relativamente alta de obstrucción de la vía aérea (20%) se observó en esta serie pero todos los pacientes se recuperaron espontáneamente con un manejo conservador. La neumonía, otitis media aguda y complicaciones renales (síndrome nefrótico) que había sido asociado con la MI ocurrió en unos pacientes. Ninguna complicación neurológica fue encontrada. El niño que tenía PTI aguda con petequias y hematomas respondió a los esteroides. Los niños jóvenes que tenían las infecciones virales respiratorias coexistentes tenían cursos clínicos similar a los otros pacientes con MI.
Este estudio muestra que los lactantes menores de 2 años de edad (incluyendo dos menores de 1 año) podrían tener MI típica aunque con una incidencia baja.
Una observación inesperada de este estudio era la marcada diferencia en la incidencia de hepatitis (transaminasas hepáticas elevadas) entre los niños de grupo etario diferentes. Los lactantes tenían lesión hepática mínima, considerando que los niños más viejos mostraron frecuencia aumentada de compromiso hepático. Los valores medios de ALT y AST aumentaron significativa y progresivamente de los lactantes a los adolescentes. La ictericia ocurrió en los niños más grandes pero no en los lactantes. El aumento relacionado con la edad en la incidencia de IM asociada a hepatitis pueden reflejar las diferencias en la respuesta inmune del huesped contra EBV entre los lactantes y los niños más grandes.