Medical News

/ Published on July 16, 2013

Está asociado con riesgo de diabetes

Momento de la primera comida sólida de un bebé

"El mensaje más claro para los padres es esperar hasta después del cuarto mes para incorporar los alimentos sólidos".

Por Kathryn Doyle

NUEVA YORK (Reuters Health) - Cuando los bebés con alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 1 prueban su primera comida sólida antes de los cuatro o después de los seis meses de vida, sus posibilidades de padecer la enfermedad por lo menos se duplican.

La ventana recomendada para incorporar los alimentos sólidos es entre los cuatro y seis meses, pero un nuevo estudio sugiere que la oportunidad podría ser aún más importante en los bebés con alto riesgo de padecer diabetes tipo 1 (DT1) debido a una susceptibilidad genética.

Los resultados no son totalmente nuevos, según indicó la autora principal, Jill Norris, porque la DT1 es una enfermedad crónica en la que el sistema inmunológico ataca las células productoras de insulina. Estudios previos habían hallado que el crecimiento de ciertas células inmunes está asociado con la introducción de los alimentos sólidos.

"No elegimos esa ventana porque sí", dijo Norris, de University of Colorado, Denver.

Pero este es el primer estudio sobre a cuántos niños se les diagnostica diabetes. "El mensaje más claro para los padres es esperar hasta después del cuarto mes para incorporar los alimentos sólidos", dijo Norris por correo electrónico.

"Y cuando el bebé está listo, los alimentos sólidos deberían incluirse antes de los seis meses o inmediatamente después, preferentemente junto con la lactancia", sostuvo.

El equipo de Norris siguió hasta los ocho años a 1.835 niños con riesgo de padecer DT1, según las pruebas genéticas al nacer o los antecedentes familiares. A 53 niños les diagnosticaron diabetes.

Los niños que habían recibido su primera comida sólida antes de los cuatro meses eran casi dos veces más propensos a desarrollar la enfermedad que los que la habían probado durante la ventana etaria ideal. En los que lo hicieron después de los seis meses, esa posibilidad se triplicó.

Existen muchos otros factores de riesgo para esos niños: las complicaciones durante un parto vaginal, por ejemplo, duplican el riesgo de desarrollar la enfermedad, independientemente del momento de incorporación de la dieta sólida.

Veintiocho de los 53 niños con diabetes habían recibido los primeros alimentos sólidos antes de los cuatro meses de vida y siete no habían probado los sólidos hasta después de los seis meses, según publica JAMA Pediatrics.

Aunque en el estudio se estratificaron los resultados por tipo de comida, aún no hay evidencia suficiente para recomendar qué alimentos son los mejores para incorporar en qué momento, según dijo la autora.

Pero la experta destacó la importancia de continuar la lactancia durante la transición a la dieta sólida porque éste, como otros estudios, sugieren que la leche materna tiene un efecto protector.

Unos 3 millones de estadounidenses padecen DT1 y deben controlar sus niveles de azúcar en sangre y utilizar insulina varias veces por día. La cantidad de participantes es, para los autores, una limitación del estudio.

"Los niños fueron seleccionados porque tenían alto riesgo genético de desarrollar DT1", precisó Norris. Aclaró que los niños sin esa predisposición no obtendrían los mismos resultados.

"Como dicen los autores, hay que replicar estos resultados con otros estudios", dijo la doctora Suvi Virtanen, del Instituto Nacional para la Salud y el Bienestar, Helsinki, Finlandia.

"La cantidad de niños que finalmente desarrolló diabetes en este estudio es muy pequeña, como ocurrió en la mayoría de los estudios previos", sostuvo.

"Aun ignoramos cómo prevenir la DT1", señaló. Se necesitarían más estudios para corroborar los resultados.

Aunque el cumplimiento de las recomendaciones nutricionales de la Academia Estadounidense de Pediatría y el Instituto de Medicina reduce el riesgo de que los niños tengan sobrepeso y obesidad, "los padres todavía no pueden hacer nada para prevenir la enfermedad en sus hijos y no hay que preocuparlos antes de que lo sepamos".

FUENTE: JAMA Pediatrics