Por: Fernando Soriano
Salió del ascensor, que venía del quinto piso, apenas unos minutos antes de las 19. Sus ojos tenían el tamaño de la sorpresa. Llevaba un vestidito blanco repleto de pares de cerezas, medias y zapatos azules que cualquier nena envidiaría. De un brazo, se sostenía del cuello de su mamá, que estaba sonriente, relajada. Y con el otro, el derecho, tocaba un poco extrañada el barbijo que la protegía, tapando la mitad de su cara.
La gran noticia de la familia Alagona finalmente se dio ayer. Micaela, de cuatro años, fue dada de alta después de un trasplante de corazón por el que estuvo en lista de espera alrededor de un año y medio, como consecuencia de un virus que le causó una miocardiopatía severa. A un mes de la operación, y a dos de dejar su casa, la nena abandonó ayer la habitación de la Fundación Favaloro, donde fue intervenida, y volvió al hogar.
"Estamos muy pero muy felices. Micaela está hermosa, es una flor. Volvió a tener su peso normal", fue lo primero que le dijo Sabina, su mamá, a Clarín. Gustavo, el padre, también resaltó la fuerza de su hija para salir del mal momento y recuperarse. "Mica nunca bajó los brazos", contó, mirando fijamente a su hija que, por un rato sin barbijo, jamás se cansó de saludar a quienes la rodeaban, y de contemplar las bolas rojas del árbol de Navidad que tenía a sus espaldas.
La operación para darle un corazón nuevo a Micaela se hizo el 14 de noviembre. Duró cinco horas y media y, según reconocen en Favaloro, tuvo sus complicaciones. Pero como dijo Gustavo Alagona, la nena supo reponerse a todo. "Quiero agradecer a los médicos de la Fundación, que son una maravilla. Ahora vamos a volver a la vida normal, a que Mica se reencuentre con su hermanito Julián. Esto sigue, pero es una nueva etapa y estamos muy felices", reconoció Sabina.
Los padres de Micaela también agradecieron a la familia del donante, a quienes no conocieron. "Tienen las puertas de nuestra casa abiertas para siempre", dijo Gustavo. "Es un ejemplo, porque es difícil decidir una donación después de la muerte de un hijo. Pero eso es dar vida", agregó, emocionada, la mamá.