Medical News

/ Published on January 16, 2005

Se aplicará en pacientes una vacuna antitumoral

Melanoma: desarrollo de una vacuna

En el marco de un Convenio especial entre el CONICET y la Fundación SALES, científicos de ambas instituciones iniciaron la primera aplicación de una vacuna antitumoral, a pacientes con melanoma, el más grave cáncer de piel.

La experiencia la dirige el doctor José Mordoh, investigador Superior del CONICET, y está financiada por esta institución y la Fundación SALES, creada hace 28 años.

Mela significa negro y noma es el sufijo que se aplica a los tumores, porque éstos suelen presentarse como manchas oscuras. El melanoma crece a un ritmo anual de más del 3% en Australia o Nueva Zelanda; en EE.UU. hay 41.000 nuevos casos por año y 7.000 muertes. En la Argentina se lo diagnostica cada vez más. También hay melanoma de ojo, del aparato genital, de esófago, de pulmón y de vesícula biliar, pero los más frecuentes son el de piel y ojo, en ese orden.

La vacuna utiliza células dendríticas, que tienen la característica de fagocitar las células de melanoma y que fueron descubiertas por un científico norteamericano, el doctor Ralph Steinman, de la Universidad Rockefeller. El doctor Steinman colabora desde hace unos años con científicos argentinos.

Antecedentes
El doctor Mordoh viene investigando desde hace 10 años en la Fundación Instituto Leloir, una vacuna contra el melanoma, con efectos notables en 30 pacientes que experimentaron su aplicación.
En la década del 70, el doctor Steinman descubrió las células dendríticas en nuestro cuerpo (médula ósea, piel y sangre), y hacia 1995 empezaron a tener interés oncológico, aunque nadie había logrado una respuesta clínica útil.

En 2002, el doctor Steinman vino a un meeting en Buenos Aires como principal invitado de 20 especialistas del mundo y conoció el trabajo sobre vacunas antitumorales que el doctor Mordoh venía realizando. Ambos científicos coincidieron en reforzar con las dendríticas, la eficacia de la vacuna que ya había tenido resultados alentadores en animales y en los 30 pacientes mencionados.

Invitada por Steinman y con una beca de la Fundación SALES, en 2003 y 2004 viajó a la Universidad Rockefeller, la doctora Romina Goldszmid. Luego lo hizo la científica Juliana Idoyaga. El primer fruto del intercambio fue muy importante. La vacuna dendrítica fue probada en ratones, con un resultado alentador: en el 80% de los animales vacunados, el tumor no prendió, mientras que en el 100% de los no vacunados, el cáncer avanzó. El resultado fue publicado en diciembre de 2003, en The Journal of Inmunology, importante revista de la especialidad en el mundo.

Ahora, la prueba en humanos

Debido a la eficacia de la vacuna en ratones, en septiembre pasado la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), aprobó el primer ensayo clínico de Fase I, en la Argentina, de la vacuna dendrítica que se aplicará a 16 pacientes con melanoma, cuyas edades oscilan 15 a 60 años de edad. Será una prueba decisiva, de un año de duración, que ya están ejecutando en el Centro de Investigaciones FUCA, las científicas de la Fundación SALES, Marcela Barrio y Patricia Motta, junto a Erika von Euw.

En 2004, el director ejecutivo de esta Fundación, licenciado Arturo Prins, se reunió en Nueva York con el doctor Steinman, para proseguir el intercambio e invitarlo a la Argentina a analizar la aplicación de la vacuna, a los 16 pacientes con melanoma. Steinman manifestó su entusiasmo por el trabajo y señaló que en sólo tres países, además de la Argentina, se está realizando una experiencia semejante: EE.UU., Alemania y la India.

No obstante, debemos informar que la experiencia iniciada en nuestro país, utiliza un camino diferente. Imaginemos la célula tumoral como una bolsa de arroz, a la que llamamos antígeno, o sea un elemento extraño que provoca una reacción de nuestras defensas. Un antígeno puede ser una bacteria, un virus o una célula tumoral. Esta, a su vez, contiene varios antígenos diferentes. Es como decir, la bolsa de arroz tiene varios arroces diferentes: blanco, integral, amarillo, etcétera.

A su vez, un antígeno purificado es aquél que se produce en un laboratorio y que separa un antígeno determinado del conjunto, o sea un tipo de arroz de la bolsa. Este antígeno se inocula en el organismo para producir la reacción inmune y es lo que hoy se está haciendo en otros centros científicos.

Ahora bien, el doctor Mordoh optó por otro camino. En su laboratorio tiene líneas cultivadas de células de melanoma, que extrajeron a muchos pacientes y que contienen los antígenos más habituales del melanoma. A estas células de melanoma, se las enfrenta con las dendríticas extraídas del cuerpo humano, que tienen la capacidad de fagocitarse a las tumorales.
La célula dendrítica, con los diversos antígenos fagocitados, se coloca en la vacuna que se inyecta al paciente y en el organismo – como en una vidriera – aparece una variedad de antígenos para que el cuerpo elija el antígeno contra el que mejor responde. Este camino, según Mordoh, puede mejorar la eficacia de la vacuna.

Otros tumores

La Fundación SALES informa que con más fondos se podría replicar la experiencia en otros tumores: colon, próstata, etc. El Conicet y SALES aportan los sueldos y becas de los investigadores y la Fundación, a su vez, compra los equipos científicos, las drogas y reactivos y asume todo otro gasto de investigación. A la fecha SALES ha invertido más de US$ 2 millones, a través de alrededor de 42.000 donantes que hacen pequeños aportes mensuales junto a grandes donantes que responden a sus campañas.

Tras la Fase I en ejecución, se hará una Fase II con más pacientes. Las Fases III y IV estarán a cargo de la industria farmacéutica que podrá comercializar la vacuna, cuya propiedad intelectual están tramitando el Conicet y la Fundación SALES, futuros cotitulares de la patente que se apruebe.

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