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/ Publicado el 20 de noviembre de 2001

Reflujo gastroesofágico

Mejorando los resultados de las operaciones antirreflujo

La evidencia presentada en el Sesión Científica Anual de SAGES (Society of American Gastrointestinal Endoscopic Surgeons) sugiere que los resultados de las operaciones antirreflujo pueden mejorarse si se seleccionan clínicamente a los pacientes en forma más apropiada.

Indice
1. Introducción
2. Pacientes con signos atípicos
3. Estudios recientes
4. Pacientes con hipoperistalsis
5. Bibliografía

Es importante seguir una estrategia diagnóstica que incluya medición precisa de la cantidad de reflujo, la determinación de la relación temporal con los síntomas en cuestión y la evaluación del nivel de afectación esofágica por la exposición al contenido ácido anormal. En este sentido, el monitoreo del pH de 24 horas emerge como la mejor herramienta para este propósito colectivo.

En los pacientes en los que los síntomas atípicos son causados por el reflujo es muy probable obtener mejoría después de la operación antirreflujo. Además, la manometría permanece siendo un test importante para la determinación de la función esofágica. Los pacientes en los que la deglución origina una onda peristáltica de cualquier forma (por ejemplo, los que no sufren de una aperistalsis primaria del esófago), aún cuando la onda sea anormal y de amplitud disminuida, mejorarán con una fundoplicatura. Este tipo de fundoplicatura, cuando es realizada correctamente, restaura la competencia del cardias en todos los pacientes sin causar ninguna disfagia.

Los procedimientos laparoscópicos antirreflujo vienen siendo usados con una frecuencia creciente en el tratamiento del reflujo gastroesofágico en el mundo occidental. Se calcula que unos 30.000 de estos procedimientos serán efectuados en los Estados Unidos solamente durante el corriente año. En la medida en que creció la experiencia y se refinó la técnica, muchos reportes muestran en la actualidad que la acidez y la regurgitación - los síntomas más comunes causados por la enfermedad - son corregidas en más del 90% de los pacientes. Sin embargo, la tasa de éxito ha sido menor entre aquellos cuya forma inicial de presentación incluía síntomas atípicos, tales como, laringitis, asma, dolor torácico y tos y entre aquellos en los que la evaluación funcional reveló la presencia de hipomotilidad esofágica asociada.

En el reciente encuentro anual de SAGES varias presentaciones abordaron este tópico y sugirieron vías para mejorar los resultados de la cirugía en estos pacientes.