Noticias médicas

Publicado el 13 de marzo de 2007

Epidemiología

Mejor salud cardiovascular en hijos de personas longevas

Menos factores de riesgo en hijos de longevos

La longevidad de los padres parece estar asociada a la salud cardiovascular de los hijos, según sugiere un estudio de la Universidad de Boston (Estados Unidos) en el que las personas con uno o dos progenitores que habían vivido hasta los 85 años o más mostraban menos factores de riesgo de enfermedad cardíaca a mediana edad. Las conclusiones de la investigación se publican en "Archives of Internal Medicine".

Los investigadores estudiaron 1.697 miembros del Framingham Heart Study, un estudio multigeneracional sobre los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares y crónicas que comenzó en el año 1948. Todos los participantes tenían padres que también participaron en el estudio y vivieron hasta la edad de 85 años o más, o bien murieron antes de 2005.

Los participantes fueron examinados entre 1971 y 1975 cuando tenían una media de 40 años. Entre la información recopilada se encontraba el nivel educativo, el tabaquismo, la presión arterial, los niveles de colesterol, el índice de masa corporal y una medida combinada del riesgo de enfermedad cardiovascular, el llamado Framingham Risk Score. Entre los años 1983 y 1987 fueron examinados de nuevo 1.319 participantes para examinar cómo cambiaban estas variables a lo largo del tiempo.

En el grupo inicial de 1.697 descendientes, el 11% tenían dos progenitores que habían sobrevivido hasta los 85 años o más, el 47% tenía un progenitor que superó esta edad y el 42% de ellos tenían padres que fallecieron antes.

Según los investigadores, los participantes que pasaron por ambos exámenes cuyos padres vivieron más tenían un menor riesgo de presión arterial y una menor progresión del riesgo cardiovascular según el Framingham Risk Score.

Los resultados señalan que los individuos con padres más longevos tienen un perfil de riesgo cardiovascular más positivo en la mediana edad que aquellos cuyos padres murieron más jóvenes y que esta ventaja persiste con el paso del tiempo.

Investigaciones anteriores han sugerido que los niños y hermanos de centenarios, que viven 100 años o más, también tienen una esperanza de vida superior a la media. Las personas cuyos padres eran centenarios también eran menos propensas a tener enfermedad cardíaca, hipertensión y diabetes y tendían a desarrollar estos trastornos a edades más avanzadas que quienes tenían padres que morían más jóvenes.

Archives of Internal Medicine 2007;167:438-444