Noticias médicas

Publicado el 3 de agosto de 2007

Un problema que tiene causas orgánicas y psicológicas

Medio millón de chicos se hace pis en la cama durante la noche

El 15% de los mayores de 5 años sufre este trastorno, al que se conoce como enuresis, y orina involuntariamente en medio del sueño profundo. Uno de los detonantes pueden ser las tensiones familiares.

Cuenta el doctor Carlos Wahren, jefe de Pediatría del Hospital Italiano de Buenos Aires, que este asunto aparece hasta en antiquísimos papiros egipcios, donde se muestran pócimas para ayudar a los chicos que se hacían pis a la noche. Desde entonces, se aplicaron agresivas terapias contra la enuresis, el nombre de la dolencia: ventosas en el pene, yugos de hierro, descargas eléctricas. Por suerte, con el tiempo, los remedios han cambiado, pero no el problema: 500.000 chicos argentinos lo padecen.

La cifra no surge de un estudio epidemiológico, sino de extrapolar la estadística internacional. Y el problema puede estar subvaluado porque "todavía es considerado algo vergonzante, aunque no debería serlo", dice Wahren.

Según datos de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), el 15% de los mayores de 5 años sufre este trastorno y orina involuntariamente en medio del sueño profundo. De ellos, el 10% lo suele resolver sin tratamiento al cabo de un año. "Desde ahí hasta los 15 años, el 99% se 'seca', es decir, uno de cada 100 sigue mojando la cama", aporta Ricardo Medel, médico del servicio de Urología del Hospital de Niños y docente de la cátedra Urología de la UBA.

¿Qué pasa con los que no se curan solos? "Lo primero que hay que hacer es evaluar si el problema es orgánico o psicológico", agrega Jorge Gómez Elías, médico urólogo del Hospital Alvarez. "Porque los tratamientos son distintos".

Según el doctor Wahren, la enuresis es algo "claramente multifactorial, lo que dificulta un enfoque terapéutico exitoso". Los principales factores son:

Una disminución en la capacidad funcional de la vejiga.

La falta de aumento nocturno de la hormona antidiurética, que normalmente se segrega más durante la noche. "Se trata con análogos de la hormona antidiurética", informa Wahren.

 Una maduración más lenta de las complejas vías nerviosas de las vejigas, que hace que cumpla con su complejo sistema de retención y acumulación de orina. Y una inestabilidad en la musculatura de la vejiga sería otro factor. "Una vejiga hiperactiva genera un aumento de la presión, un aumento de las contracciones que generan el espasmo que hace expulsar la orina", dice el doctor Gómez Elías.

Factores genéticos. Aporta Wahren: "Si un padre es enurético, hay un 40% de posibilidad de que sus hijos lo sean. Si los dos lo son, el 70%".

Lo emocional también aparece. Un divorcio, una tragedia familiar pueden ser factores desencadenantes en los chicos predispuestos a la enuresis. "Pero cuidado cuando aparece de la nada, porque puede tener que ver con una diabetes, que tiene como uno de sus síntomas el exceso de orina", sigue Wahren.

 La profundidad del sueño. Los chicos enuréticos son muy difíciles de despertar.

La causa psicológica pura parece estar un poco devaluada, lo que lleva a que en la actualidad, en algunos casos, la terapia tenga un importante componente farmacológico. "Con el antidiurético conseguimos sacar del problema al 70% de los mayores de 7 años", afirma Medel.

Wahren sabe que las terapias conductistas no son bien vistas, pero se anima a decir que las alarmas que se colocan en el calzoncillo o bombacha y suenan a la menor humedad "han demostrado ser útiles: es la terapia con un mayor índice inicial y menor índice de recaída".

No queda duda de que la enuresis tiene consecuencias psicológicas. El chico lo sufre. Lo oculta, se avergüenza. "Se les dificulta la vida social -agrega el doctor Gómez Elías-. ¿Qué posibilidades tiene de ir a la casa de otro chico, o de campamento?".

Para Ricardo Medel, lo importante es llevar un mensaje tranquilizador. "No en todos los casos sabemos por qué se mojan, pero en este momento tenemos armas para ofrecer tratamientos". Y, afortunadamente, estas nuevas armas no tienen nada que ver con las de antaño.


Tensiones grandes, cuerpos pequeños
Eliana Galarza
egalarza@clarin.com

Nada más sensible y sensibilizado que un chico que absorbe las tensiones familiares. Las causas de la enuresis pueden ser orgánicas y/o psicológicas. Si las discusiones familiares se hacen cotidianas y las preocupaciones del mundo de los adultos se filtran en medio del desayuno, merienda o cena infantiles, algo seguramente no está o no estará bien. Si a ese panorama se suma la "posición de simetría"-que según la psicología es un fenómeno propio de esta época- el campo está listo para que la enuresis o cualquier otro trastorno infantil arrasen. Ese fenómeno tiene que ver con criaturas que se autoexigen y se sienten, desde muy chicos, como adultos. Quieren ser lo que no son. Y eso siempre es un problema.

"Mi hijo no sabía lo que es dormir y levantarse seco"

Laura M. es la madre de dos chicos. Uno tiene ahora 13; los otros, 8 y 5. El problema lo tuvo el más grande. A los dos años y medio le sacaron los pañales de día. "De noche era una catarata". Lo tomaron como normal hasta los 5 años. Hasta el día de hoy sigue con problemas, a pesar de que está medicado. Y eso es uno de los secretos mejor guardados de la familia.

"Hasta los 5 años, no hicimos nada; a esa edad el pediatra dijo que era un tiempo prudencial y que evidentemente había un inconveniente. Le hicieron estudios renales y de todo tipo, buscando algo físico. Nunca tuvimos un resultado claro. Fuimos a un psicólogo y es un chico sano. Pero no conoce lo que es dormir y levantarse seco", cuenta Laura.

A los 10, recibieron la sugerencia de recurrir a una droga nueva. Al comienzo, la familia se resistió porque era un chico fuerte, sano. Fue él quien decidió probar. Se daba cuenta de que la enuresis afectaba su vida. Le daba vergüenza. De hecho, ni sus amigos más íntimos lo saben.

"Pasó de esconder las sábanas, de negarlo, a entender que no nos sentíamos enojados con él. Lo hablamos entre todos, lo tomamos como una lucha de todos y se sintió más acompañado", contó la madre. "Le compramos unas fundas plásticas especiales, que no hacen ruido. Pero en invierno hay que usar frazadas... es un trastorno para la familia, no es sencillo".

A los 12 años comenzó a tomar la medicación. Cara, 200 pesos los 30 comprimidos.

"Tiene éxito... a medias. Algunas noches sí, otras no. De a poco va a avanzando sobre las noches que se despierta seco. Eso sí: cuando no hace pis a la noche, lo marca en el almanaque como un día de triunfo. Esperamos que tenga un éxito total porque se lo merece".

Otro signo de estos tiempos
Claudia Messing

La enuresis suele estar relacionada con situaciones de tensión familiar, con miedos, con absorber tensiones que se producen en casa, o con un gran monto de tensión propia autogenerada que no se puede procesar y se descarga en forma nocturna. En esta época se pueden observar frecuentemente que los chicos presentan, además, una "posición de simetría". Es decir, se sienten desde muy chicos como si fueran adultos, padecen una pseudoadultez imaginaria, que tiene que ver con los vínculos familiares actuales, que son más democráticos y cercanos (ése es el gran logro de estos tiempos) pero a la vez indiferenciados. Fruto de este fenómeno, que es mundial, el chico cree que es tan adulto como sus padres y se exige ser tan grande como ellos. Eso le genera una gran tensión que puede provocar, entre otros síntomas, la enuresis.


La literatura también se ocupa del tema

Desde la literatura, con cuentos de ficción para los más chiquitos, también se aborda esta problemática y se enseña a superar las inhibiciones. Sobresalen los títulos "Federico se hizo pis", "Quiero pis", "Shh! Me hice pis" y "Dino duerme en casa de un amigo", entre otros.