Después de 22 años de estudiar a mujeres con diabetes tipo 1 y 2, investigadores de la Isfahan University of Medical Sciences (Irán) detectaron un mayor riesgo de sufrir fractura de cadera, lo que sugiere la necesidad de tomar medidas de prevención para esa población en particular.
Según informa “Diabetes Care”, los resultados surgen del estudio de 109.983 mujeres de 34 a 59 años en 1980 y a las que se siguió hasta el 2002.
Como participantes en el Nurses' Health Study, a las mujeres se les preguntó sobre sus antecedentes clínicos y el tratamiento de la diabetes, como así también sobre otros factores de riesgo de fractura de cadera.
Durante el período que duró la investigación, se fracturaron la cadera 1.398 mujeres (1,2%). Comparadas con las mujeres no diabéticas, y tras considerar la influencia de la edad, el riesgo de fractura fue 7 veces mayor en las mujeres con diabetes tipo 1 y casi 2 veces superior en las participantes con diabetes tipo 2, informaron los investigadores.
Después de tener en cuenta los efectos del peso, el tabaquismo, la actividad física, la menopausia, el uso de hormonas en la posmenopausia y el consumo diario de calcio, vitamina D y proteína, el riesgo de sufrir una fractura de cadera fue 6 veces mayor en las mujeres con diabetes tipo 1 y más del doble en las mujeres con diabetes tipo 2.
Según los investigadores, se desconocen los mecanismos involucrados en esos efectos negativos sobre el riesgo de fractura en la diabetes. Ese peligro aumentó cuanto mayor era la duración de la diabetes tipo 2: padecer la enfermedad por más de 12 años triplicó el riesgo de fractura de cadera frente a las mujeres no diabéticas.
El riesgo de sufrir fractura de cadera también se incrementó con la terapia insulínica. Esto indicaría que se trata de un proceso de enfermedad más severo, en lugar de ser un coadyuvante directo de la fractura, destacó el equipo.
Por otro lado, la insulina tendría efectos negativos sobre los huesos. Pero su participación en el riesgo de fractura se desconoce y deben realizarse más estudios, agregaron los autores.
Diabetes Care 2006;29:1573-1578