La Dra. Adeera Levin, de la University of British Columbia, alertó sobre la creciente prevalencia de la nefropatía crónica, a la que calificó de "epidemia mundial".
El Prof. Jorge Cannata (Hospital Universitario Central de Asturias) llamó la atención sobre el hecho de que las limitaciones actuales de la clínica en el tratamiento del hiperparatiroidismo secundario pueden ser debidas a manejo inadecuado de los fármacos, por uso subóptimo de los mismos, y a sus efectos secundarios. "Aproximadamente el 50% de los 230.000 pacientes en diálisis en Europa sufren de hiperparatiroidismo secundario", señaló el Prof. Cannata.
El hiperparatiroidismo secundario aparece cuando la función renal disminuida provoca en la glándula paratiroidea una producción excesiva de hormona paratiroidea (PTH). Si no se administra tratamiento, el hiperparatiroidismo secundario puede originar enfermedad ósea e incluso afectar a muchos otros órganos y tejidos, incluyendo hematíes, corazón, nervios y músculos. Para reducir los niveles elevados de PTH (>300 pg/ml), se administra vitamina D activada durante las sesiones regulares de diálisis. Hasta ahora los productos de vitamina D disponibles en España tenían el inconveniente de producir hipercalcemia y elevados niveles de fósforo. La reciente introducción de paricalcitol, un análogo selectivo de la vitamina D, permite un control más rápido de la PTH con un menor impacto sobre el calcio y el fósforo.
Datos actualizados, procedentes de un amplio estudio sobre pacientes en hemodiálisis, han revelado que los pacientes sometidos a terapia con vitamina D inyectable conseguían un aumento del 20% en la supervivencia a los dos años en comparación con quienes no la recibieron o se sometieron a la terapia en desuso con calcitriol (vitamina D activa).
En España hay cerca de 20.000 pacientes sometidos a diálisis y al menos unos 35.000 que han recibido trasplante renal. Se desconoce, no obstante, cuántos pacientes viven con insuficiencia renal crónica, aunque se ha calculado que en nuestro país hay cerca de dos millones de personas que tienen una función renal reducida a menos del 50%. La incidencia y prevalencia de la insuficiencia renal han aumentado en España en las últimas décadas y se prevé que seguirá aumentando. Las causas de este fenómeno son diversas pero residen básicamente en una alimentación menos sana y en el envejecimiento de la población.