La diabetes afecta en el mundo a 230 millones de personas
La Federación Internacional de Diabetes lanza su campaña "Unidos por la Diabetes" y pide una resolución a la ONU para que apoye en todo el mundo la lucha contra esta enfermedad
La Federación Internacional de Diabetes ha lanzado esta semana su campaña "Unidos por la Diabetes", coincidiendo con la celebración en Washington D.C. (Estados Unidos) de las Sesiones Científicas de la Asociación Americana de Diabetes (ADA).
La Federación pide una resolución de las Naciones Unidas para que apoye en todo el mundo la lucha contra esta enfermedad, incrementando la concienciación sobre la carga que representa la diabetes en todo el planeta, e inste a los gobiernos a apoyar la lucha.
Según la Federación, la enfermedad afecta a 230 millones de personas, aproximadamente el 6% de la población mundial adulta. Siete de las diez naciones con las tasas de prevalencia más altas son países en vías de desarrollo, añade la Federación.
Según el presidente electo de esta organización, el Dr. Martin Silink, "la diabetes emerge como una de las mayores catástrofes de salud que ha visto el mundo". Añade que las tasas de diabetes tipo 1 están aumentando en un 3% anual. Por otro lado, recuerda que el 80% de los casos de diabetes tipo 2 son prevenibles mediante dieta y cambios en el estilo de vida.
Según la Federación, la mortalidad provocada por la diabetes es tan elevada como la que causa el sida, pero existe una extraordinaria falta de concienciación al respecto. Además, se estima la mortalidad a causa de la diabetes aumente un 25% a lo largo de la próxima década.
Por su parte, las Naciones Unidas esperan asegurar su Resolución el próximo Día Mundial de la Diabetes, que será el 14 de noviembre.
de fumar reduce en un 50% las complicaciones futuras del paciente hipertenso.
La hiperglucemia actúa como un predictor independiente de la mortalidad
La evaluación de 216.000 casos admitidos en UCI muestra que la tasa de mortalidad asociada a la hiperglucemia es superior a la que presentan los pacientes normoglucémicos
De acuerdo con las evidencias presentadas en el marco de la 66 Reunión Científica Anual de la Asociación Americana para la Diabetes (ADA) que se está celebrando en la ciudad de Washington (Estados Unidos), la hiperglucemia o niveles elevados de glucosa sanguínea se asocia con un incremento de la tasa de mortalidad en las unidades de cuidado intensivo (UCI). Como explicó la Dra. Mercedes Falciglia, del Departamento de Endocrinología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cincinnati, Estados Unidos, “el estudio llevado a cabo por el Veterans Affairs Inpatient Evaluation Center de Cincinatti, trabajo en el que se han evaluado los casos de 216.000 pacientes admitidos en la UCI tras la presentación de un episodio cardiovascular –infarto, angina inestable o ictus–, muestra que la tasa de mortalidad asociada con la hiperglucemia es superior a la que presentan los pacientes normoglucémicos (70 a 110 mg/dl)”.
Los resultados del trabajo concluyen que la hiperglucemia actúa como un predictor independiente de mortalidad ya desde sólo un mg/dl por encima de los niveles normales de glucosa. Hiperglucemia que, asimismo y si bien presentó un impacto variable en el pronóstico, incrementó el índice de mortalidad hasta 15 más de lo esperado en los pacientes con ictus que mostraban los niveles más elevados de glucosa en sangre.
Por el contrario, en algunas situaciones específicas, caso de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o el fallo renal, la hiperglucemia no se asoció con una modificación de la tasa de mortalidad. “Nuestros hallazgos –puntualizó la Dra. Falciglia– sugieren que diferentes estados de enfermedad se ven afectados de manera variable por la hiperglucemia, encontrándose la mayor asociación en aquellos individuos con alteraciones cardiovasculares”.
Identificadas las variantes de tres genes que predicen el desarrollo de la diabetes tipo 2
Científicos suecos pesentan sus resultados de su estudio con 7.000 pacientes y un seguimiento medio de 22 años en la Conferencia Anual de la Asociación Americana para la Diabetes
De acuerdo con los resultados del Malmoë Preventive Project, estudio sueco llevado a cabo con más de 7.000 pacientes con un seguimiento medio de 22 años, la presentación de variantes comunes de tres genes han demostrado predecir el desarrollo de la diabetes tipo 2. En palabras de la Dra. Valeriya Lyssenko, de la Lund University de Malmoë (Suecia) e investigadora principal del estudio, “cada uno de los tres genes actúa como un predictor independiente de la diabetes, lo que implica que cada uno actúe a través de un mecanismo diferente para incrementar el riesgo y que, por ende, aquellos que presenten dos o más de estos genes presenten un riesgo añadido”.
Como recordó la Dra. Lyssenko en el marco de la 66 Reunión Científica Anual de la Asociación Americana para la Diabetes (ADA) que se está celebrando en la ciudad de Washington (Estados Unidos), “la creencia es que la diabetes tipo 2 es un desorden que requiere para su desarrollo que múltiples variantes genéticas interaccionen con factores ambientales. Variantes comunes de numerosos genes se han asociado con la enfermedad en diversos estudios. Ahora, nosotros hemos identificado tres”.
La cuestión sobre cuándo la información de una variante genética puede ser utilizada para identificar a aquellos pacientes en riesgo de desarrollar diabetes ha sido ya analizada en estudios previos. Sin embargo, y dado tanto el tamaño de la muestra como la duración de los trabajos, el número de pacientes que desarrolló diabetes durante los cortos períodos de seguimiento fue muy escaso. Por el contrario, el Malmoe Preventive Project ofrece suficiente credibilidad al haber seguido durante una media de 22 años a más 33.346 individuos.
Los genes identificados que incrementan el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 son: los alelos T del gen TCF7L2 rs12255372 y rs7093146 –es decir, dos polimorfismos diferentes del mismo gen–; el alelo K del KCNJ11; y el genotipo PP del PPARG. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que, como puntualizó la Dra. Lyssenko, “mientras teóricamente uno puede ser analizado par descubrir si presenta estos genes que incrementan el riesgo, el tenerlos no implica con total certeza que el individuo vaya a desarrollar la enfermedad. No en vano, hay otros genes aún no identificados que juegan un papel fundamental y, a día de hoy, desconocido”.
Exenatida, alternativa terapéutica eficaz en el manejo de la diabetes
De acuerdo con lo manifestado por los especialistas asistentes a la 66 Reunión Científica Anual de la Asociación Americana de Diabetes (ADA) que se está celebrando en la ciudad de Washington, EE UU, la administración de exenatida, incretín mimético que no induce un aumento de los niveles de glucosa consecuentes con la ingesta de alimentos ni modifica los niveles de glucagón, se presenta como una eficaz alternativa al tratamiento con insulina en el manejo de la diabetes tipo 2. En palabras del Dr. Robert Ratner, vicepresidente del Departamento Científico del MediStar Research Institute, “la administración de insulina es un tratamiento excelente que, sin ninguna duda, induce una respuesta positiva en todos los pacientes. Sin embargo, no sabemos muy bien como utilizarla, pues no hay una dosis ajustada y se asocia con un riesgo considerable de hipoglucemia. Problemas que, por el contrario, no se presentan con la administración de exenatida”.
Los beneficios del tratamiento con exenatida han venido evidenciados por los resultados del GWAP, estudio de seguridad y eficacia de exenatida en pacientes con diabetes tipo 2 en terapia con tiazolidinadionas –TZD, fármacos que a través de su acción sobre los receptores nucleares PPAR-γ inducen una reducción de la resistencia periférica a la insulina– y con o sin metformina. El estudio, llevado a cabo con la participación de 49 centros –7 de los mismos españoles– y un seguimiento medio de 16 semanas, contó con la participación de hasta 223 pacientes. En este contexto, según apuntó el Dr. Bernard Zinman, del Hospital Mount Sinai en Toronto, Canadá, “debe destacarse que, aparte de características como el índice de masa corporal medio, 34 kg/m2, y el predominio de varones en la muestra, la hemoglobina glicosilada basal media era del 7,9%. La mayoría de estudios parten con unas cifras cercanas al 9-10%, por lo que resulta muy fácil observar un descenso de 2 puntos”.
Eficacia
De acuerdo con el diseño del GWAP, los participantes fueron incluidos en función de un criterio aleatorio bien en la rama de tratamiento con exenatida (5 μg las primeras cuatro semanas y 10 μg hasta la finalización del estudio) en combinación con TZD o TZD y metformina, bien el grupo placebo con TZD o TZD y metformina.
Por lo que respecta al parámetro primario del estudio, la administración de exenatida se asoció, en comparación con placebo, con una reducción estadísticamente significativa de la hemoglobina glicosilada: concluido el período de seguimiento de 16 semanas, las cifras se establecieron en el 7,1% en el grupo de exenatida y en el 8% en el grupo de tratamiento con placebo. Así, hasta un 62% de los pacientes en tratamiento con exenatida alcanzó el objetivo establecido por la ADA –hemoglobina glicosilada igual o inferior al 7%– al finalizar el estudio, porcentaje que en el grupo placebo se situó únicamente en el 16%.
Por su parte, y en relación con los objetivos secundarios establecidos por los investigadores, debe destacarse, según indicó el Dr. Zinman, “que los pacientes tratados con exenatida experimentaron un reducción media de 0,22 kg de peso. Por el contrario, la administración de placebo se asoció con una ganancia media de 1,54 kg”. Así, los resultados del GWAP han venido a constatar las evidencias alcanzadas que, publicadas en la literatura, muestran que la administración de exenatida induce una reducción media de peso de más de 2,5 kg tras 6 meses de tratamiento y de más de de 4 kg a los 20 meses. Efecto, en definitiva, contrario al observado con insulina glargina –hasta 4 kg de ganancia tras un período de tiempo similar.
Seguridad
Por último, los resultados mostraron la seguridad del tratamiento con exenatida se espera sea aprobado en nuestro país durante el último trimestre del año 2007. No en vano, y si bien la tasa de episodios de nausea leve a moderada resultó ligeramente superior en la rama de exenatida, no se observaron diferencias significativas en relación con la incidencia de hipoglucemias. Por todo ello, “y dado que necesitamos tratamientos que eviten el riesgo de hipoglucemias –concluyó el Dr. Zinman–, debemos considerar el papel de la meformina, las sulfonilureas y exenatida en el manejo de los pacientes con diabetes tipo 2”.
Prevención y terapia combinada
La modificación de estilos de vida reduce el riesgo de desarrollo de la diabetes en hasta un 85% de los casos de pacientes con pre-diabetes. Eficacia que, si bien no tan sumamente significativa, ha sido a su vez constatada por la administración de TZD. Es por ello que, como explicó el Dr. Zinman, “dada la eficacia de los tratamientos referidos, no se han realizado estudios dirigidos a establecer el papel de exenatida en el manejo de los pacientes pre-diabéticos. Es decir, exenatida no está recomendada en la prevención de la enfermedad… cuando menos por ahora”.
La situación es diferente en el caso de la enfermedad diagnosticada. “La diabetes –puntualizó el Dr. Ratner– es una enfermedad compleja y, en consecuencia, necesitamos tratamientos combinados, esto es, metformina, TZD y exenatida”.
La inercia terapéutica conlleva a un mal abordaje de la diabetes
La inercia clínica puede llegar a constituirse en un importante problema a la hora de abordar la diabetes de una manera eficaz. Así ha venido constatado por los resultados de cuatro estudios independientes que, presentados en el marco de la 66 Reunión Científica Anual de la Asociación Americana para la Diabetes (ADA) que se está celebrando en la ciudad de Washington (Estados Unidos), muestran el fracaso de los profesionales a la hora de intensificar los tratamientos en los pacientes con diabetes tipo 2 y niveles elevados de glucosa o cifras altas de presión sanguínea. En palabras del Dr. Alexander Turchin, del Departamento de Endocrinología del Brigham and Women’s Hospital de Boston, Estados Unidos, “parece que los médicos desconocen las recomendaciones de las guías de práctica clínica, caso de las establecidas por la ADA, o sencillamente deciden no seguirlas. En nuestro estudio, llevado a cabo a través del análisis de los historiales clínicos de más de 1.244 hipertensos diabéticos entre los años 2000 y 2004, hemos observado cómo únicamente se intensificó el tratamiento antihipertensivo en un 26% de las visitas en las que los pacientes tenían la presión sanguínea elevada”.
En el segundo de los trabajos, desarrollado por la Johns Hopkins University School of Medicine de Baltimore, Estados Unidos, con la participación de 254 hipertensos diabéticos, tan solo un 12% de los pacientes con un control subóptimo de la presión sanguínea vio intensificado su tratamiento antihipertensivo.
Por lo que hace referencia a los niveles elevados de glucosa, los dos estudios presentados en la Reunión muestran que el objetivo de hemoglobina glicosilada, inferior al 7%, establecido por la ADA se induce en un muy bajo porcentaje de pacientes –mientras hasta un 67% presentaba unas cifras de prácticamente el 10% en un trabajo estadounidense, la media en el estudio llevado a cabo en el Reino Unido y Alemania con 3.658 individuos se estableció en el 8,4%.