Noticias médicas

/ Publicado el 16 de diciembre de 2007

PLoS Medicine

Más cáncer por comer mucha carne roja

Una revisión determina que comer carne roja y procesada en exceso eleva el riesgo de sufrir tumores como el de colon, recto, esófago, hígado, pulmón y páncreas.

ALEJANDRA RODRÍGUEZ
 
No es la primera vez que la carne roja y los productos cárnicos procesados (salchichas, ahumados, encurtidos...) se relacionan con el desarrollo de ciertos tumores cuando se consumen en exceso. Sin embargo, los diferentes trabajos que han abordado el tema han llegado a conclusiones diversas.

Para homogeneizar el criterio, un equipo de científicos estadounidenses ha llevado a cabo una revisión de los estudios más significativos sobre el tema. Sus conclusiones, que se acaban de publicar en PLoS Medicine, han tenido en cuenta los casos clínicos de más de 500.000 pacientes y corroboran que dichos alimentos están excesivamente presentes en la mayoría de las dietas de países industrializados y que elevan el riesgo de varios tumores entre un 20% y un 60% según el alimento y los demás factores predisponentes a la hora de sufrir cáncer (herencia, otros elementos de la dieta, sedentarismo, obesidad...).

Concretamente, de los de recto, colon, esófago, hígado, páncreas y, curiosamente y fuera del sistema digestivo, el de pulmón, fueron los tumores más relacionados con el consumo de carne. Con respecto a otros procesos tumorales sobre los que también se había especulado que podría estar implicado un exceso de estos productos —estómago y endometrio— el seguimiento no ha confirmado que exista; o al menos que sea significativa.

Los investigadores hacen hincapié en que el diseño de su trabajo y la amplitud de la muestra estudiada confieren un valor añadido al mismo y que por lo tanto las conclusiones son bastante firmes.

No obstante, también reconocen que pueden existir limitaciones y parámetros que quizá desvirtúen sensiblemente los datos. Por ejemplo, es bastante frecuente que las personas que ingieren demasiada carne roja y productos cárnicos procesados, además, tengan otros hábitos alimentarios poco saludables (abuso de grasas de origen animal, falta de fibra y cereales, muchos azúcares refinados...), de manera que el tumor puede surgir por una suma de todos estos condicionantes.

Por otro lado, y a pesar de que las dos grandes lacras de las sociedades desarrolladas con respecto a la salud siguen siendo el tabaquismo y la obesidad, los científicos insisten en la necesidad de ampliar las investigaciones referentes a los hábitos dietéticos y su relación con otros factores de riesgo atendiendo no sólo a lo que se come, sino a cómo se metaboliza en el organismo de cada individuo, la manera en la que se cocina, se procesa o se conservan la carne y otros productos.

Finalmente, insisten en que sería conveniente reducir la ingesta de carne en general y optar por variedades magras o con menos grasa.

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