El talentoso guitarrista, que nació en una villa y viste siempre de negro - “porque me gusta”- habló sobre el reconocimiento que tiene afuera, sobre su libertad y su gusto por abarcar varios géneros musicales. Tocó, para sus seguidores, el tango "El día que me quieras".
Para tocar como Salinas, ¿cuánto hay que tener de talento y cuánto de práctica?
Yo creo que hay que tener una condición natural y desde ahí trabajar duro para desarrollar esa condición. No sé si te diría cincuenta y cincuenta, pero es una condición importante. Te hace muy bien vivir, la vivencia te ayuda a tocar de otra forma. No es cuestión de estar encerrado todo el día y después salir a tocar, porque uno es una persona. Siempre dije que primero está la persona y después el artista. Si la persona no tiene una vida interesante, después se va a notar cuando toca.
¿Recibiste críticas por abarcar tantos géneros musicales?
Recuerdo algo que me dijeron Hermeto Pascual y Adolfo Abalos hace casi veinte años. “Tengo miedo de abarcar mucho y apretar poco”, les dije. Los dos me respondieron lo mismo: “Vos tenés que ser sincero, irás para un lado, para el otro, pero sé sincero con vos mismo”. Y la gente valora eso. Haber ganado un Gardel por Música Argentina y al año siguiente ganar otro, pero con lo de Latin Jazz es algo maravilloso para la libertad.
¿Te sentís más reconocido afuera que acá?
Cuando empecé a tocar acá como solista, tocaba en Oliverio. Tenía un amigo que se llamaba La Cabra, Marcelo Presumido. El iba a la calle a buscar gente para que me fuera a ver. Agarraba a un tipo en la calle Corrientes y le decía: “En lugar de tomar el café acá, tomalo en el boliche”. Así empecé. Siempre pensé que si no te vienen a buscar tenés que ir vos. Entonces, yo iba a los boliches que andaban mal y le decía al dueño: “¿Me dejás tocar acá y después vemos?”, inventaba los lugares. Después de eso, pienso que ya he tocado en los teatros más grandes de acá: el Coliseo, el Rex, el Opera, el Cervantes, el Colón... Y cuando voy afuera siempre toco con los teatros llenos, no puedo decir que no soy reconocido dentro de lo que es la música instrumental. Haber hecho un disco en España con los más grandes músicos que hay ahora allá y todos digan: “Bueno, a qué hora y cuándo” y que nadie hable de plata, es para mí es un privilegio muy grande.
¿Te irías a vivir afuera?
A veces pienso que sí, pero yo soy muy de acá. Me gusta mi lugar, porque además me nutre para ir afuera. Cuando estás acá te nutrís de cosas y después vas a otro país y mostrás un poco de eso. Es Fuerte. Cuando estás afuera te podés llegar a desdibujar. Si yo lo viera desde el punto de vista de mi carrera sería más importante este año viajar más afuera, por una cuestión de mi carrera y por una cuestión económica. Yo mantengo muchas cosas con mi guitarra nada más y acá eso es difícil. En todo este tiempo traté de hacer una carrera allá y una acá. Y es difícil.
Si no hubieras sido guitarrista, ¿qué otra cosa podrías haber sido?
Si no hubiera sido músico sería músico otra vez. No me veo haciendo otra cosa. No sé, en estos tiempos yo quiero ser el mejor padre posible.
¿Tu nene ya toca?
Le gusta la batería, le gusta mucho la música en general. Juega con el piano. Está jugando, pero se nota que la cosa está adentro. Se va a los ensayos, en las pruebas de sonido toca todos los instrumentos. Es un músico. No sé si se va a dedicar o no, pero la condición natural la tiene. Por supuesto que si es músico voy a ser el tipo más feliz del mundo, pero yo quiero que sea feliz.
En la Argentina, ¿falta educación musical?
Total y absolutamente. Uno tiene que saber de dónde viene, sino no sabe para dónde va. Es muy importante que los chicos en el colegio conozcan su música. Siempre digo, primero lo primero. Primero tu lugar y después todo lo que viene de afuera que sea bueno. Por ejemplo, un músico va afuera y no sabe tocar un tango, o no sabe tocar una zamba. Aunque después se dedique al jazz, no importa. Tenés que saber tocar algo de tu lugar. “Sos argentino, cantame un tango”. Estoy hablando de la raíz. Y en ese sentido, no me parece que la escuela lo vea como algo importante. Es más importante saber dónde queda tal estado de EE. UU. que aprender una zamba. Pero bueno, eso es cosa de muchos años, no lo voy a arreglar yo.
¿Esto refleja en lo que la gente consume después?
El pueblo no tiene la culpa. La gente no tiene la culpa. Tienen la culpa los intereses. Los que dicen esto hay que pasar en la radio, en la televisión, en los diarios, lo mediático.
¿Y qué se hace contra eso?
A mí me parece que uno tiene que morir en la de uno, porque sino sos una cosa descartable. Estás ahora y después pasa otro y después viene otro... Y vos hiciste lo que había que hacer y de repente no estás más. Porque las modas pasan y lo que es real se mantiene. Una vez fuimos a ver a Santana, hace mucho, cuando vino a Vélez . Y yo estaba con una persona que me decía: “Pero este hombre hace muchos años que toca, ya deberá estar archivado”. Yo me acuerdo que le dije: “Viste que siempre se dice que la mentira tiene patas cortas, bueno yo pienso que la verdad tiene patas largas. Los grandes artistas no tienen tiempo y lo mediático sí. Pero es duro porque es una prueba siempre...Te podés quedar sin laburo, no sé, pero me parece que uno elige.