La juez Elisabeth Butler señaló que, a partir de ahora, esta persona tiene derecho, si así lo desea, a pedir a los médicos que le desconecten la ventilación asistida, asegurando que tiene plenas capacidades mentales para ejercer su decisión.
La mujer explicó a través de su abogada que la sentencia pone fin a un proceso legal que ha sido "largo, innecesario y doloroso", y que la calidad de vida que tiene es tan pobre que prefiere morir. Los médicos habían mostrado sus reservas a desconectarle la respiración asistida por los interrogantes éticos que ello conlleva.
Esta mujer participó en el juicio desde la cama del hospital donde está ingresada y se comunicó con la sala a través de videoconferencia. Su abogada ha indicado que a partir de ahora su cliente podrá reflexionar sobre si quiere ser desconectada de la ventilación asistida o no.