Desde hace 30 años el geriatra japonés Makoto Suzuki ha investigado la extraordinaria vitalidad de los centenarios del archipiélago de Okinawa (al sur de Japón) y ha desvelado sus secretos en varias obras coescritas con dos colegas gemelos canadienses, Bradley J. et Craig Willcox.
'¿Los secretos de la longevidad? Es como si fueran las cuatro patas de una silla indispensable para el completo equilibrio: régimen alimentario, ejercicio, equilibrio psicológico y filosófico y un buen sistema de salud', explica Craig Willcox, antropólogo médico en la Universidad de Okinawa.
'Algunas sociedades están más favorecidas en ciertos aspectos y menos en otros, claro. Okinawa tiene la particularidad de presentar una muy buena combinación de todos estos factores', subraya.
Elemento determinante: el régimen alimenticio de Okinawa, rico en trigo, en proteínas vegetales, en legumbres y en frutas. El reducido aporte de sal tiene como efecto 'aumentar la presión sanguínea y disminuir el riesgo de infarto'.
Según los científicos, los habitantes del archipiélago presentan un 80% menos de riesgos que los occidentales de contraer una enfermedad cardiovascular y son muy poco susceptibles de desarrollar un cáncer de origen hormonal (de mama o de próstata).
Por otra parte, los ancianos de Okinawa 'reducen naturalmente su razón calórica preservando un aporte nutricional' de calidad, según Willcox.
'Si comes un poco menos de lo que necesitas, tu metabolismo se adapta y se vuelve de forma natural más eficaz, lo que aumenta la esperanza de vida', precisa.
Tradicionalmente agricultores, los centenarios han conservado la práctica de ejercicios físicos al aire libre, favorecidos por la clemencia del clima de esta isla subtropical.
La mejora de la sanidad después de 1945 contribuyó igualmente a preservar su buena salud.
Los científicos también han investigado la mente de los centenarios, a menudo dotados de fuerte personalidad y muy unidos a los valores ancestrales. Además, tienen una capacidad natural de 'resistencia al estrés', después de haber sobrevivido a la sangrienga batalla de Okinawa, que provocó 230.000 muertos del lado japonés (la mitad de ellos civiles) en la primavera de 1945.
'Fue una experiencia terrible. Los que sobrevivieron eran no sólamente afortunados, sino también más resistentes psicológicamente y físicamente', subraya Willcox.
'Han sabido llevar las pérdidas de familiares, lo que es una de las claves para envejecer en forma', prosigue.
Para Suzuki, 'estos centenarios tienen un carácter muy optimista y no vuelven sobre su pasado'.
Por último, la existencia de una vida comunitaria muy desarrollada en las localidades les permite escapar a la soledad. 'En Okinawa los ancianos son queridos, se dice que llevan felicidad', asegura Suzuki.
Publicado el 18 de febrero de 2007
Sociedades
Los secretos de la longevidad de los centenarios de Okinawa
Costumbres en una cultura que valora la ancianidad
'¿Los secretos de la longevidad? Es como si fueran las cuatro patas de una silla indispensable para el completo equilibrio: régimen alimentario, ejercicio, equilibrio psicológico y filosófico y un buen sistema de salud', explica Craig Willcox, antropólogo médico en la Universidad de Okinawa.
'Algunas sociedades están más favorecidas en ciertos aspectos y menos en otros, claro. Okinawa tiene la particularidad de presentar una muy buena combinación de todos estos factores', subraya.
Elemento determinante: el régimen alimenticio de Okinawa, rico en trigo, en proteínas vegetales, en legumbres y en frutas. El reducido aporte de sal tiene como efecto 'aumentar la presión sanguínea y disminuir el riesgo de infarto'.
Según los científicos, los habitantes del archipiélago presentan un 80% menos de riesgos que los occidentales de contraer una enfermedad cardiovascular y son muy poco susceptibles de desarrollar un cáncer de origen hormonal (de mama o de próstata).
Por otra parte, los ancianos de Okinawa 'reducen naturalmente su razón calórica preservando un aporte nutricional' de calidad, según Willcox.
'Si comes un poco menos de lo que necesitas, tu metabolismo se adapta y se vuelve de forma natural más eficaz, lo que aumenta la esperanza de vida', precisa.
Tradicionalmente agricultores, los centenarios han conservado la práctica de ejercicios físicos al aire libre, favorecidos por la clemencia del clima de esta isla subtropical.
La mejora de la sanidad después de 1945 contribuyó igualmente a preservar su buena salud.
Los científicos también han investigado la mente de los centenarios, a menudo dotados de fuerte personalidad y muy unidos a los valores ancestrales. Además, tienen una capacidad natural de 'resistencia al estrés', después de haber sobrevivido a la sangrienga batalla de Okinawa, que provocó 230.000 muertos del lado japonés (la mitad de ellos civiles) en la primavera de 1945.
'Fue una experiencia terrible. Los que sobrevivieron eran no sólamente afortunados, sino también más resistentes psicológicamente y físicamente', subraya Willcox.
'Han sabido llevar las pérdidas de familiares, lo que es una de las claves para envejecer en forma', prosigue.
Para Suzuki, 'estos centenarios tienen un carácter muy optimista y no vuelven sobre su pasado'.
Por último, la existencia de una vida comunitaria muy desarrollada en las localidades les permite escapar a la soledad. 'En Okinawa los ancianos son queridos, se dice que llevan felicidad', asegura Suzuki.