NUEVA YORK.– En las últimas semanas mi hija decidió que tenía lepra, síndrome de colon irritable y enfermedad de Lyme. “Contagio –me dijo la pequeña de 9 años una mañana de la semana pasada, asomándose por arriba de la laptop en la que acababa de tipear sus síntomas–. No debería ir al colegio con faringitis.”
“No tenés faringitis –le dije, sin levantar la vista de mi desayuno–. Así que andá a vestirte.”
En los viejos tiempos, los chicos temían visitar al pediatra, donde recibir una vacuna era siempre una posibilidad. Pero ahora que el Dr. Internet atiende en casa, mi hija pasa horas y horas tipeando online preguntas e investigando sobre síntomas reales o ficticios. “Mami, ¿la imagen de esta erupción no se parece a esto que hay en mi pierna?”, inquirió.
Nadie está realmente enfermo en mi casa; la sospechosa erupción resultó ser nada más que la marca del elástico de la media. Pero mi hija estaba exhibiendo definitivamente los síntomas de un nuevo síndrome. Al subir a Internet sus síntomas sin los beneficios de un estetoscopio, y mucho menos de un estudio médico que lo respalde, va tras los pasos de un montón de personas adultas. Como recientes estudios muestran, un creciente número de personas -tanto como el 40% de los adultos encuestados para un Informe sobre Consumo de 2006- están buscando información sobre su salud en Internet.
Pero estas personas obtienen resultados contradictorios. De acuerdo con el mismo informe, el 41% de los médicos de atención primaria dijo que sus pacientes habían acudido a la consulta con información errónea bajada de Internet.
La Asociación Médica Americana, de los Estados Unidos, que advierte que las páginas web con información inadecuada pueden confundir las personas e incluso poner en peligro su salud, indica a los pacientes que no consulten al Dr. Google en vez de consultar a un médico de carne y hueso.
Lejos de la enciclopedia
Admito que incluso yo he tipeado "garganta rasposa" y "picazón en brazo", y segundos después, luego de ver "resultados 1-10 de 21.500", me dije que estaba necesitando en forma urgente un tratamiento antibiótico. ¿Mis hijos se encaminan hacia el mismo destino? Para responder esa pregunta, llamé por teléfono al doctor J. James Rohack, un integrante de la Asociación Médica Americana.
"No hay dudas de que los niños son los sabios de Internet, así que yo no esperaría que su hija tratara de usar la Enciclopedia Británica para saber lo que está pasando", dijo el doctor Rohack.
"Pero una cosa que le enseñaría es que tenga en cuenta de que si bien uno puede hallar todo tipo de información en Internet, uno no puede aceptar que todo lo que uno encuentra allí es real. Usted puede ayudarla a buscar en aquellas páginas web donde la información disponible tenga una base científica."
El doctor Rohack sugirió la necesidad de dirigir a los investigadores de Internet fuera de los buscadores de información general y, al mismo tiempo, acercarlos a sitios confiables, como www.medem.com . La Asociación Médica Americana colaboró en el desarrollo de este sitio, que posee online una biblioteca médica de acceso gratuito (de paso vale destacar que ese sitio cuenta también con artículos sobre temas como otitis en niños escritos por miembros de la citada asociación médica).
Otros sitios de acceso gratuito -como www.mayoclinic.com , www.cdc.gov , de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC), www.nih.gov , de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), o www.bestbuydrugs.org , de la Unión de Consumidores- también ofrecen información completa sobre temas de salud, calidad de vida y medicamentos.
El rol del médico
De todos modos, los pacientes no deberían saltearse la visita al médico por estar haciendo sus consultas online.
"Yo aliento a mis pacientes a que obtengan la mayor información médica para ser mejores pacientes -dijo el doctor Rohack-. Pero también pienso que uno necesita ayuda para procesar toda esa información, y ése sigue siendo el papel principal del médico."
Pero el atractivo señuelo de la caja de búsqueda por palabra clave del Dr. Internet quizás sea imposible de vencer, especialmente entre los más jóvenes usuarios de Internet.
"Ahora más que nunca, los motores de búsqueda son absolutamente centrales en la forma en que la gente investiga", dijo Susannah Fox, directora asociada de Pew Internet and American Life Proyect, que el año pasado publicó un informe sobre la búsqueda de información sobre salud en Internet.
"En los primeros tiempos, lo que encontrábamos era que la mayoría de las personas recurría a los sitios especializados en salud -comentó Susannah Fox-. Pero ahora vemos que eso es lo que hace la gente mayor. El resto de la población realmente confía en los algoritmos de los motores de búsqueda para obtener resultados útiles."
Existe una razón para ello. A diferencia de las personas mayores de 65 años que migraron a Internet después de pasar su juventud hojeando manuales, los niños de hoy son nativos de la era digital, que se manejan con más fluidez con las búsquedas online, dijo Marc Prensky, consultor en educación.
"Los chicos pueden encontrar lo que buscan más rápido que nosotros", dijo Prensky. A medida que estos niños crezcan, cada vez confiarán más en el diálogo online con sus pares para aprender a filtrar la información errónea que existe en Internet, predijo Prensky.
Por Michelle Slatalla
De The New York Times
Sitios y útiles, y confiables
El sitio de la Sociedad Argentina de Pediatría ( www.sap.org.ar ) posee información útil para la familia.
El sitio de los centros para el control y la prevención de enfermedades ( www.cdc.gov/spanish /) , de los Estados Unidos ofrece información sobre diversos tópicos de salud en español.
En inglés, el sitio de la Clínica Mayo ( www.mayoclinic.com ) , de los Estados Unidos, ofrece artículos y columnas de expertos sobre prevención, tratamiento y vida sana.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) cuenta con una página en español: www.who.int/es/index.html .
El Hospital Italiano cuenta con una página dirigida a pacientes ( www.hospitalitaliano.org.ar/comunidad /) , con artículos sobre salud y calidad de vida.
La Fundación Cardiológica Argentina cuenta con un sitio ( www.fundacioncardiologica.org ) , con información útil sobre prevención y tratamiento de afecciones cardiovasculares.
¿La información online amenaza la relación médico-paciente?
No debe ser usada en lugar de la consulta
Mientras el número de cibernautas en el mundo se sigue multiplicando -las últimas estimaciones locales cuantifican, sólo en nuestro país, más de diez millones de usuarios-, el debate sobre la legitimidad de la información médica destinada a un público no médico sigue vigente.
¿Qué buscan los usuarios en la Red cuando su salud está en juego? ¿Cómo interpretan lo que leen? Entre los estudios internacionales que indagan la conducta de los healthseekers o buscadores de información sobre salud, se destaca uno de la Health and the Net Foundation, institución centrada en Estados Unidos que viene estudiando el fenómeno desde hace años.
Su noveno y último informe anual es estrictamente mundial, ya que indagó a 2000 usuarios de todo el planeta, América latina incluida.
De él surge que quienes hacen de la Web una plataforma de información médica pretenden educarse en temas que comprometen su salud, suplementan a través de Internet la información proporcionada por sus médicos o buscan una segunda opinión virtual que confirme o no la opinión profesional.
El estudio también revela una creciente población de pacientes que discute en la consulta la información médica y valora este plus como una posibilidad de mejorar la relación médico-paciente, y esperan del profesional una guía para ordenar las rutas potenciales por un mundo cibernético amenazadoramente gigantesco, que no permite discriminar, mediante estrategias de marketing visualmente seductoras, la paja del trigo.
La pregunta insistente, sin respuesta definitiva, es si el fenómeno del paciente informado amenaza a la consulta médica.
Buscadores imperfectos
"El acto médico implica revisar al paciente detenidamente, escucharlo, integrar los resultados de todo lo anterior con sus conocimientos y experiencia, hasta alcanzar un diagnóstico final que lleve a proponer las conductas o tratamientos adecuados, y a explicar sus consecuencias posibles", opina Hugo Milione, médico clínico y director médico para América latina de Prous Science, empresa internacional que produce información médica y contenidos para pacientes.
Convencido del valor de la información para pacientes como fuente de conocimientos que refuerzan los datos ofrecidos por el médico, Milione se opone terminantemente a quienes suponen que "el doctor Internet" puede suplantar al médico real.
"El día que se descubra un buscador en Internet que responda a todas las características nombradas, el médico o la consulta médica podrían ser reemplazados -dice Milione-; mientras tanto, toda decisión que se tome en relación con cualquier problema de salud que no incluya todo lo anterior es una irresponsabilidad de consecuencias imprevisibles."
Aunque imprevisible, la aplicación autodidacta de la información extraída de Internet no siempre es negativa: ajena a los academicismos médicos, Flor Aguerreberry, de 14 años, fue capaz de convertir un calambre en una pierna durante una clase de natación en el detonante de una virtual metamorfosis. En apenas unas horas, la computadora pasó de ser fuente de chateo y fotologs a virtual diccionario médico.
Cuando su madre le anunció que tenía hora en el traumatólogo, la adolescente autodidacta fue sintética y gráfica: "No es necesario: con un kiwi por día compenso la falta de potasio".
Y así fue: ninguna contracción muscular dolorosa volvió a interrumpir sus clases de natación. Al parecer, la salud también navega por Internet.
Por Tesy De Biase
Para LA NACION