Medical News

/ Published on November 3, 2012

IntraMed en el COCAEM, Tucumán 2012

Los pibes nos dieron una lección

Un ejemplo de pasión y eficiencia en un inolvidable encuentro de estudiantes de medicina.

Como en años anteriores IntraMed estuvo presente en el Congreso Científico de Estudiantes de Medicina, COCAEM 2012 en la ciudad de Tucumán. Cada vez que volvemos a este encuentro -totalmente organizado y gestionado por estudiantes- renovamos la admiración que sentimos por ellos.

Dos mil jóvenes procedentes de casi todas las regiones del país y de varios países del exterior presentaron sus investigaciones y organizaron un programa de conferencias. Todo transcurrió con un orden perfecto, una logística aceitada y eficiente que no tenía nada que envidiarle a las empresas que se dedican a realizar ese trabajo de manera profesional. 

Pero eso no fue lo más importante.

Vale la pena detenerse en el libro de resúmenes para observar que han investigado acerca de lo único que debería importarnos a todos, la gente.

Los estudiantes tucumanos tuvieron el coraje de armar una agenda que rompió con la hegemonía del modelo médico encerrado en su propia disciplina. Estuvieron allí, entre otros, el ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni, el físico y músico Alberto Rojo (residente en Oakland, USA), y autor de un libro imprescindible para médicos -aunque su autor nunca lo haya pensado- "El azar en la vida cotidiana" que ya hemos comentado en IntraMed como algunos de sus libros anteriores. El biólogo molecular Raúl Motoslavsky (profesor en Harvard) Las conferencias del Dr. Rodolfo Gómez Ponce de León sobre reducción de la mortalidad materna y la del Dr. Jaime Lazovsky acerca de Investigación Científica resultaron impecables.  La del profesor Leonardo Coscarelli convocó multitudes a fuerza de nivel científico y carisma personal. La ética de la medicina y la problemática del aborto fueron abordadas por el Dr. José Luis Delevaux y el Dr. Enrique Llobeta.

Hubo lugar para una mesa de discusión acerca de las relaciones médico paciente y de la necesidad de incorporar la enseñanza de las humanidades médicas a la carrera de medicina a cargo del Profesor. Ricardo Ricci (UNT), entre muchas otras cosas.

Un jurista de prestigio internacional hablándoles a los estudiantes acerca del derecho a la salud, de la discriminación, el genocidio y la barbarie de la que algunas veces la medicina ha sido cómplice, del aborto y la muerte digna.

Un físico de fama mundial, que también es un eximio concertista de guitarra y cantor, dio una conferencia acerca del azar en la vida cotidiana desnudando las ilusiones de causalidad y el veneno de la pseudociencia. Un rato después se acomodó en el escenario y nos regaló un concierto magistral repleto de sensibilidad tucumana y perfección de maestro.

Mientras eso sucedía en el escenario del bellísimo Teatro Alberdi (de la UNT) circulaban  por los pasillos decenas de chicas y chicos que e ocupaban del orden, de la seguridad, de la luz, el sonido, el confort del público y de una atención afectuosa y esmerada  para cada uno de sus invitados.

Las conferencias fueron brillantes y deberían constituir un ejemplo de transdisciplina a emular por las sociedades científicas. Pero lo que te pone la piel de gallina es saber que miles de jóvenes entregan su entusiasmo al servicio del conocimiento riguroso y le sacan la lengua al torpe encierro endogámico de las profesiones. Los estudiantes saben que nadie es buen médico si no es buena persona, que las ciencias básicas y las humanidades se han separado por un artificio histórico del que ellos no se hacen cargo.

Por la mañana llegaban al auditorio con jirones de noche colgando de sus párpados. Agotados y felices. Salían de una fiesta technotronic, buscaban una guitarra y encendían la noche con zambas y chacareras. Le pusieron hormonas e inteligencia a un encuentro sobre medicina. De día devoraban ideas, de noche se comían las bocas bajo la ardiente luna tucumana. Estos pibes nos dieron una lección.

D.F

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