Noticias médicas

/ Publicado el 18 de enero de 2005

Menopausia

Los peores síntomas de la menopausia podrían empezar en el cerebro

Una reciente investigación del New Jersey Medical School (Estados Unidos) sugiere que los síntomas menopáusicos, al menos en parte, podrían empezar en el cerebro. Ello es debido a que el hipotálamo y la glándula pituitaria dejan de reaccionar con normalidad al estrógeno en algunas mujeres, lo que sugiere que podrían desarrollar una sensibilidad reducida al estrógeno.

"Este es un concepto nuevo e importante: la menopausia no se origina solamente en el ovario, sino también en el cerebro", ha afirmado la Profa. Laura Goldsmith, una de los autores del Study of Women’s Health Across the Nation (SWAN), patrocinado por los National Institutes of Health, que ha examinado la salud de las mujeres a medida que se aproximaron a la menopausia.

Según informa “Journal of the American Medical Association” (JAMA), el estudio SWAN se realizó sobre más de 3.300 mujeres que tenían entre 42 y 52 años al inicio del estudio. Un subgrupo de 840 mujeres proporcionó muestras diarias de orina, que fueron analizadas para determinar los niveles de hormonas. Las muestras fueron recopiladas diariamente durante un ciclo menstrual completo o 50 días, cualquiera que resultara primero.

De ese grupo, los investigadores hallaron que 160 no ovulaban. Después de un análisis posterior de los niveles hormonales de las mujeres sin ovulación, los investigadores descubrieron que estas mujeres caían dentro de tres grupos distintos.

El primer grupo tuvo un incremento en sus niveles de estrógeno, y luego un aumento repentino de la hormona luteinizante (LH,) que debió haber estimulado la ovulación, pero no lo hizo. Esta ausencia de respuesta indicó un problema originado en el ovario.

En el segundo grupo, los niveles de estrógenos se maximizaron, pero no se produjo una subida repentina correlacionada con la LH, que debió ser desencadenada por el hipotálamo y la glándula pituitaria en respuesta a los altos niveles de estrógenos.

El tercer grupo tuvo niveles de estrógeno similares en sus ciclos, pero no experimentó un incremento de estrógeno más tarde, como sucedió con el primer y segundo grupo. Los niveles de LH no aumentaron, pero fueron más altos durante la mayor parte del ciclo que en los otros grupos.

Los autores consideraron que hay una evidencia clara de que el cerebro no estaba respondiendo a las hormonas, por lo que el segundo y tercer grupo mostraban diferentes tipos de sensibilidad reducida al estrógeno en el cerebro. Las mujeres del tercer grupo también fueron las más propensas a reportar síntomas, tales como sofocos y sudores nocturnos.

Webs Relacionadas
New Jersey Medical School
http://njms.umdnj.edu/
Journal of the American Medical Association
http://jama.ama-assn.org/

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