¿La vocación la determinan los padres con el nombre? Al parecer sí. Un estudio en los EE.UU. revela que las chicas que poseen nombres bien femeninos tengan más posibilidades de esquivarle a los gustos
Por Anushka Asthana
Atención, papás: es necesario que piensen largo y tendido cuando se pongan a elegir nombres para sus bebés. Una investigación reciente en los Estados Unidos, reveló que las chicas que reciben nombres "muy femeninos", como Anna, Emma o Elizabeth, tienen menos probabilidades de estudiar matemáticas o física pasados los 16 años.
Ambas materias, que tradicionalmente son consideradas predominantemente masculinas, son más populares entre las chicas con nombres como Abigail, Lauren o Ashley, que fueron considerados menos femeninos en una prueba lingüística. Al parecer la sentencia es tan determinante que los padres podrían lograr que dos hermanas gemelas elijan carreras completamente diferentes, con sólo bautizarlas Isabella y Alex, nombres que están en los extremos opuestos del espectro. Un estudio de mil pares de hermanas en EE.UU. determinó que Alex tiene el doble de probabilidades que su hermana de elegir matemáticas o ciencia en un nivel superior.
Parte de la razón es que los nombres brindan una imagen poderosa de una persona e influyen en las reacciones de la gente frente a ellas. Una chica de nombre Isabella tiene menos probabilidades de estudiar matemáticas, según la teoría, porque la gente no esperaría eso de ella. "Hay muchas explicaciones pero, en general, la gente trata a las Isabella de manera diferente que a las Alex", comentó el autor del informe, David Figlio, pquien además es profesor de Economía en la Universidad de Florida.
Figlio hizo hincapié en la polémica que surgió sobre por la frase "Las matemáticas son difíciles", que pronuncia la muñeca parlanchina de Barbie: "Es un estereotipo y las chicas con nombres particularmente femeninos pueden sentir más presión para evitar las materias técnicas", dijo el profesor. Igualmente, esto no quiere decir que estas sean menos capaces.
Para llevar a cabo el estudio que se publicará en el Journal of Human Resources, Figlio calculó un porcentaje de "feminidad" lingüística para cada nombre. Llegó combinando 1.700 letras y sonidos que podían ser asociados con lo femenino o lo masculino y los comparó con los nombres de más de un millón de certificados de nacimiento.
También demostró que ponerle a un chico un nombre de nivel social más bajo puede cambiar su vida. En un estudio donde se trató con 55 mil chicos, las notas de los exámenes correspondientes a los nombres de menor nivel fueron, entre 3% y 5% promedio, debajo de los hermanos con nombres tradicionales. Una de las razones fue que los profesores tenían menos expectativas de las personas que estos nombres.
Edyta Ballantyne, una maestra de escuela primaria en el norte de Londres, afirmó que cuando sabía los nombres de los chicos en su clase antes de conocerlos, era difícil no formarse una opinión. "Creo que la mayoría de la gente se hace una imagen mental cuando oye un nombre", dijo. "Si uno trata a un chico de manera diferente por su nombre, el chico se comportará de manera diferente. Por eso es que cada maestro tiene que mirar más allá del nombre".
En su libro "Baby Name Report Card", el profesor de psicología de la UCLA, Albert Mehrabian, analizó una serie de nombres para ver cuán atractivos los encontraba la gente. Algunos nombres inmediatamente generaban imágenes de éxito, otros de popularidad o de ternura. En general, la gente consideraba que el tener un nombre más tradicional como Rachel o Robert se traducía en un desempeño extremadamente mejor. "Un nombre es parte de un paquete de impresiones", dijo Mehrabian, quien sentenció contundentemente que "Los padres que les ponen nombres extraños a sus hijos son ignorantes, arrogantes o simplemente tontos".
Por su parte, Figlio sostuvo que la gente debería tomar más conciencia del poder de los nombres. "Recién ahora estamos empezando a entender que los chicos con nombres diferentes pero exactamente con la misma educación crecen y tienen desempeños en la vida considerablemente diferentes", dijo.
The Observer