Un equipo, dirigido por la Dra. Deborah A. Frank, estudiaron 203 madres y sus hijos. Se incluyeron a madres grandes consumidoras de cocaína, es decir, que habían consumido cocaína en más de 62 días durante su embarazo; madres de consumo leve;y no consumidoras. Todos los niños habían nacidos a término.
El desarrollo mental y psicomotor de estos niños se sometió a pruebas a los seis, 12 y 24 meses de edad. La función psicomotora incluyó actividad física, vinculada a procesos mentales, por ejemplo, aprender la prensión de un objeto, gatear o caminar.
En general, los niños que estuvieron expuestos a las mayores concentraciones de cocaína no tenían un riesgo más alto de problemas de desarrollo mental o psicomotor. Con todo, tenían una calificación ligeramente más baja, si también eran niños de bajo peso al nacer. En concreto, los niños con bajo peso al nacer, independientemente de su contacto con cocaína, no tuvieron tan buen desempeño en las pruebas de su capacidad mental como sus compañeros de peso normal, pero los que estaban expuestos a concentraciones altas de cocaína tuvieron una calificación más baja en las pruebas de destreza mental y psicomotor.
Sin embargo, la idea de que estos niños stán "predestinados a la muerte" no es consistente con los hallazgos de este estudio, que observaron a niños hasta la edad de dos años, o en investigaciones previas, ha asegurado la Dra. Frank.
Webs Relacionadas
Pediatrics
http://www.pediatrics.org/
Boston University School of Medicine
http://www.bumc.bu.edu/Departments/Redirect.asp?404;http://www.bumc.bu.edu/index1.asp/Boston%20University%20School%20of%20Medicine