Noticias médicas

/ Publicado el 13 de septiembre de 2006

Investigaciín en EEUU

Los niños con sobrepeso tienden a ser obesos desde los 12 años

Involucra al 60% de los nenes en edad preescolar y hasta el 80% de los chicos de entre 7 y 11 años que están excedidos de peso. La actitud de los padres es fundamental para que logren un peso adecuado.

Un estudio realizado en los Estados Unidos mostró que el 60% de los chicos que tuvieron sobrepeso alguna vez en edad preescolar, también estaban excedidos de peso a los 12 años. La cifra subió al 80% cuando el sobrepeso se registró entre los 7 y los 11 años. El trabajo, publicado en la revista Pediatrics, apuntó a una identificación temprana del riesgo de obesidad.

Los investigadores descubrieron que cuantas más veces a un chico se le diagnosticó sobrepeso entre los 4 y los 11 años, más probabilidades tiene de llegar con sobrepeso a los 12 años, una edad clave en el desarrollo. En cambio, de los niños cuyo índice de masa corporal estuvo en el valor promedio, ninguno llegó con sobrepeso a los 12 años.

Bajo la conducción de Philip R. Nader, profesor de pediatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Diego, diez equipos hicieron el seguimiento de más de mil chicos nacidos en 1991 en diez ciudades estadounidenses. Registraron su peso y su talla tres veces durante la etapa preescolar (a los 2 años, a los 3 y a los 4 y medio); otras tres durante la escuela elemental (a los 7 años, a los 9 y a los 11); y finalmente a los 12 años.

Esos chicos "crecieron durante el período en el cual la epidemia de obesidad comenzó a ser noticia", subrayó el pediatra. En esos años, la tasa de obesidad en chicos y adultos se triplicó en los Estados Unidos. Nader destacó la importancia del estudio "porque brinda nueva información sobre la probabilidad de que se llegue a la pubertad con sobrepeso. Una vez que los adolescentes se exceden de peso, hay una gran probabilidad de que lo mantengan en la adultez".

Durante la pubertad, las células adiposas crecen en tamaño y en número. "En esa edad se ubica el patrón de distribución grasa, que adquiere características particulares en función de las hormonas sexuales —explica la doctora Liliana Trifone, jefa de Nutrición del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez—. El chico con sobrepeso ya tiene mayor cantidad de adipocitos, lo que hace que ese patrón de distribución quede alterado".

La obesidad está asociada a otros trastornos, como colesterol alto, hipertensión, enfermedad cardiovascular, diabetes, asma, y ciertos tipos de cáncer. Pero ya los niños obesos comienzan a sufrir trastornos: "Tienen problemas en la columna, pie plano, dolores en rodillas o caderas, estrías, problemas en la piel debido a los pliegues. Y la diabetes tipo 2 empieza a aparecer en la adolescencia", subraya la doctora Valeria Hirschler, del Servicio de Nutrición del Hospital Durand.

La genética incide sólo en el 30% de los casos, observa el licenciado Sergio Britos, del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI). "Nuestros chicos comen mal, pero fundamentalmente se mueven poco", resume (ver Por qué...).

En los primeros años, la mayor influencia la ejercen los padres. "Si no les gustan las frutas o las verduras, no se las introducen a los hijos", observa la doctora Edith Szlazer, directora de BACE, centro especializado en desórdenes de la alimentación. Y agrega otro factor: "Algunas mamás usan calorías de más para dar gusto a las comidas. Para que los chicos coman, ponen más leche o manteca a los purés, o dulce de leche a las frutas". La idea de que "comida es salud" señala uno de los mitos que fomentan el sobrepeso: nene gordito es nene sano.

Al empezar la primaria, el chico tiene mayor autonomía. Los hábitos familiares se conjugan con el medio: el quiosco en la escuela, lo que llevan los compañeros, y "el modelo alimentario que se publicita, un mercado económico de comida barata y de mala calidad y densidad nutricional", señala Hirschler.

A esto se suma que los chicos —destaca Britos— "cada vez tienen mayor peso en lo que compran los padres. La cuarta parte de las calorías que ingieren en edad escolar proviene de golosinas, bebidas azucaradas, alfajores y galletitas dulces, cuando deberían ocupar del 10 al 12%".

"Es fundamental que los padres acudan a los especialistas —subraya Szlazer—. Si no se soluciona entre los 6 y los 12 años, les resulta más difícil salir, sufren mucho y empiezan a buscar alternativas mágicas. Más de la mitad de las chicas de 12 y 13 años que atendemos, viene con un sobrepeso anterior".

Cifras en el país

En la Argentina, el 9,2% de los nenes de entre 6 meses y 5 años inclusive registra sobrepeso u obesidad. En el área metropolitana, la cifra asciende al 12,2%.

Epoca austera, sin grasas y "deportiva"
Oscar Angel Spinelli
ospinelli@clarin.com

En los barrios sólo había un gordito. Nadie lo quería más que al arco. No se desayunaba. Eso era cosa de yankees e ingleses. O tal vez de gente rara como ellos. El almuerzo, a las 12.30. Sopa, fideos, verduras o alguna carne. De postre, frutas. Leche con algún pan, dulce o manteca o nada. A las 21, la cena. Algo parecido a lo del mediodía. Los dulces eran regalos de la escuela el 25 de Mayo o el 9 de Julio: un alfajor y cuatro galletitas Colegiales. Algún dulce en un cumpleaños. El Llanero Solitario y Piluso insumían poco tiempo. El fútbol, las bolitas, el hoyo pelota y otras gestas deportivas mantenían a todos atléticos sin saberlo. Seis horas diarias de ejercicios. No había panchos ni gaseosas ni chizitos. Tampoco largas horas de tele ni compu ni playstation. ¿Aburrido? Depende... Pero no gorditos.

Por qué se engorda

En la ecuación entre las calorías que entran y las que salen por la actividad, "hubo un gran cambio: la población es mucho más sedentaria, estamos mucho más quietos que hace 30, 40 años", señala el licenciado Sergio Britos, del CESNI.

Lo explican las estadísticas sobre televisores, las horas frente a la pantalla, los videojuegos, las computadoras, la concurrencia a cibercafés. Britos agrega que "los chicos tienen pocas posibilidades de movimiento, en parte por razones económicas y en parte por cuestión de seguridad".

"El comer en familia, como se hacía antes, era un reaseguro de mejores comidas, y más variadas —hace notar el nutricionista—. Uno de los patrones es la monotonía en las elecciones, con muy pocas hortalizas y frutas".

La incorporación de la mujer al mercado laboral la ha alejado de las hornallas. Britos le suma la tendencia a "compensar" la ausencia del hogar dándoles los gustos a los chicos.

"El consumo de alimentos está muy globalizado: cuando sale un producto nuevo en los Estados Unidos, el mismo día sale acá", observa el nutricionista. Sin embargo, no es partidario de las prohibiciones, sino de "trabajar con las empresas alimentarias para que su marketing sea nutricionalmente más responsable".

Los productos con alta densidad calórica no tienen que estar ausentes de la dieta de los chicos, sino ser consumidos en su justa medida. Para eso, Britos propone consensuar con las empresas para que las raciones sean más pequeñas, para sacar grasas trans, para que pongan un sello a los productos que tienen menos azúcares agregados o menos de 100 calorías; o sea, para que identifiquen los alimentos más sanos dentro de su cartera.

Congreso en Dinamarca
Crece en los chicos la diabetes de adultos

La diabetes de los grandes es hoy un asunto de chicos. El presidente electo de la Federación Internacional de Diabetes, Martin Silink, advirtió ayer que el 20% de los nuevos casos de diabetes tipo 2 se detecta en menores. "Se trata de una epidemia en evolución que tiene un gran riesgo: que las complicaciones de la diabetes, como la ceguera, también aparezcan en una población más joven".

Silink dio su advertencia al ser entrevistado por Clarín, tras una conferencia de prensa que se dio ayer en Copenhague, Dinamarca, como un encuentro previo al Congreso de las Asociaciones Europeas para el Estudio de la Diabetes (EADS) que empieza hoy en esta ciudad. Durante la conferencia, volvió a focalizar en el reclamo de su federación, que quiere que Naciones Unidas apruebe el próximo año una resolución por la cual se reconozca la epidemia y que los gobiernos de cada país presten más atención a su control.

Este reclamo, conocido como la campaña "Unidos por la diabetes" (www.unitefordiabetes.org) se había dado a conocer en el último congreso de la Asociación Americana de Diabetes, en Washington D.C., en junio.

Uno de los desencadenantes del llamado es, entonces, el aumento de los casos de diabetes tipo 2 en nenes y adolescentes. Por este tipo de desorden, el páncreas produce insuficiente insulina en ciertos casos o, en otros, la insulina tiene un efecto reducido sobre las células del organismo. Algunos síntomas son la pérdida de peso, la visión borrosa, la fatiga y orinar con frecuencia.

"Hay una preocupación enorme", afirmó Silink, que es profesor en el Instituto de Endocrinología y Diabetes en la Universidad de Sydney, Australia. "Antes era muy fácil: la mayoría de los chicos tenía diabetes tipo 1, por la cual el organismo no produce insulina", agregó Silink. En cambio, ahora, de la mano de la epidemia de obesidad, los chicos sufren la diabetes de los grandes. El 85% de los chicos que reciben el diagnóstico de diabetes tipo 2 padecen también de sobrepeso u obesidad.

"Sabemos que el aumento de esta diabetes en menores tiene vinculación con la epidemia de la obesidad y con la poca actividad física que practican. Hoy el plantel médico tiene que rastrear mejor este problema", explicó.

El acercamiento a la enfermedad en este grupo presenta barreras. "No toda la medicación que está aprobada para los adultos con diabetes tipo 2 está autorizada para chicos". Silink agregó que para controlar la diabetes, los chicos deben hacer cambios en el estilo de vida, con más actividad física y cambios en las comidas. "El 30% de los diagnosticados necesita recibir insulina".

La preocupación es tan grande que la campaña con el llamado a la ONU también consistirá en publicar en abril de 2007 un libro sobre la carga global de la diabetes juvenil.

"Los padres deben estar atentos si hay antecedentes familiares de diabetes e hipertensión y si se detecta sobrepeso u obesidad en los chicos", dijo a Clarín Hendrik-Jan Aanstoot, del Centro Nacional de Diabetes de Holanda, también presente en la conferencia de prensa de ayer.