
Jack B. Nitschke, autor principal del estudio.
Cuando creemos inminente una situación que nos desagrada, nuestro cerebro 'enciende' dos regiones que nos obligan a 'revivir' aquella circunstancia, aunque en realidad no esté sucediendo. El cerebro se anticipa y nuestros miedos se hacen 'realidad'. Ésta es la base de trastornos como el estrés postraumático o la ansiedad social.
Científicos estadounidenses han estudiado la actividad cerebral de 36 personas y han llegado a esta conclusión. "El trabajo muestra lo poderoso que puede ser temer que algo suceda. Esto puede llegar a generar recuerdos que no deberían existir", explica el autor principal, Jack B. Nitschke, catedrático de psiquiatría y psicología de la Universidad de Wisconsin-Madison.
El estudio de neuroimagen, publicado por la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences', ayudará a comprender mejor los mecanismos que rigen el estrés postraumático o la ansiedad social. Las personas que sufren estas enfermedades sufren en ocasiones 'flashbacks' e intrusión de recuerdos de experiencias desagradables pasadas.
"El interés de este estudio es clínico. Podremos utilizar los conocimientos sobre la memoria para mejorar los tratamientos psicológicos de estos trastornos", resalta Kristen Mackiewicz, de la Universidad de Colorado (Estados Unidos), una de las científicas implicadas en el proyecto.
Los autores explican el experimento con un ejemplo sencillo: un profesor que tiene pánico escénico sentirá ansiedad antes de cada clase. Cuanto más tiempo dedique a 'temer' a la siguiente clase, los recuerdos sobre esa circunstancia serán más fuertes cuando se encuentre en la situación en cuestión. "Es como un círculo vicioso", comenta Nitschke.
Los científicos han observado a través de imágenes obtenidas por resonancia magnética funcional que la amígdala (parte del encéfalo encargada de recibir las señales de peligro potencial y que ayudan al organismo a prepararse para protegerse) y el hipocampo (parte relacionada con la memoria y el aprendizaje) se activan cuando una persona está anticipándose a una situación que teme. De esta forma, la persona siente la situación desagradable que teme sin que haya ocurrido.
Los científicos estudiaron la actividad cerebral de 36 voluntarios sanos, sin problemas neurológicos ni psiquiátricos y que no estaban tomando ningún tipo de medicación. A grandes rasgos, los investigadores lograron reproducir la situación que precede a una circunstancia desagradable a través de señales sencillas.
La imagen de un aspa durante una segundo siempre era seguida de una pantalla en negro durante seis, siete, ocho, nueve o 10 segundos y tras ello, durante un segundo una imagen aversiva, como fotos de cuerpos mutilados y sangrientos. El mismo procedimiento se llevó a cabo con un círculo, que iba seguido de una imagen neutra y una interrogación que iba seguida de una de las dos opciones: imagen desagradable o neutra.
Dos semanas más tarde los científicos y los voluntarios volvieron a reunirse para evaluar hasta que punto recordaban las imágenes inquietantes. "Observamos que cuanto más se activaban la amígdala y el hipocampo durante la situación de anticipación del momento desagradable, mejor recordaban las imágenes que les producían aversión", explica Nitschke. Esto sugiere que el cerebro de estos sujetos ya han convertido los recuerdos de la memoria inmediata en recuerdos de larga duración.