Noticias médicas

Publicado el 2 de agosto de 2006

Un caso polémico

Los médicos no harán el aborto y la chica violada tendrá a su bebé

Se negaron porque la joven discapacitada mental está en el quinto mes de embarazo. Y en lugar del aborto debían inducirle un parto. La familia de la chica se hará cargo de la criatura y recibirán ayuda oficial.

El Comité de Bioética del Hospital San Martín resolvió no hacer el aborto a una joven discapacitada mental, de 19 años, que tenía habilitación de la Suprema Corte para la interrupción de su embarazo de casi cinco meses. La anulación de la práctica, aún con el resguardo judicial, fue resuelta porque transcurren las 20 semanas de gestación y habría riesgo de vida para la embarazada. Ahora, la chica tendrá a su bebé.

Hasta ayer, la intervención quirúrgica era una posibilidad cierta, luego del dictamen de la Suprema Corte que amparó la demanda de los familiares de la chica. Los ministros del máximo tribunal sostuvieron —con respaldo del artículo 86 inciso 2 del Código Penal— la justificación del aborto cuando se trata de una violación a una "demente o idiota". El martes a la noche habían comenzado las evaluaciones prequirúrgicas. No obstante, el Comité de Bioética debía expedirse en forma urgente sobre la viabilidad de la intervención. Ayer, los médicos debatieron tres horas sobre los riesgos sanitarios. A media tarde, la directora del Hospital, Liliana Soria, hizo el anuncio: "No hay aborto". En la misma rueda de prensa, el ministro de Salud bonaerense, Claudio Mate, también ratificó la continuidad del embarazo.

Ante la negativa del aborto, había otra opción: existía la posibilidad de la inducción de un parto inmaduro. Con esa alternativa los médicos quedaban en una situación complicada: podían haber sido acusados de homicidio porque el bebé podría haber nacido vivo (Ver "Diferencias..."). Otros argumentaron que los médicos podrían haber quedado en una situación de intemperie legal, porque según Código Penal sólo el aborto "no es punible" en estos casos. Mañana se cumpliría un mes desde que L.M.R. concurrió al hospital con su madre y hermana para interrumpir su embarazo. Ese mismo 4 de julio comenzaron a evaluarla.

Según su madre, en ese momento, la joven estaba de 14 semanas. Pero no es seguro. Como la chica tiene una edad mental de 9 años, no se pudo determinar la fecha de la última menstruación. Los médicos a través de la ecografía —que es un estudio complementario y no definitorio— calcularon que podría estar en la semana 14ø o en la 15ø pasadas, explicaron a Clarín.

Mientras se sucedían los estudios para la intervención, la fiscal Leila Aguilar, encargada de investigar la violación, se enteró de la posibilidad del aborto y se lo comunicó a la jueza de Menores e Incapaces, Inés Siro. Y surgió el primer impedimento: el 11 de julio impidió el aborto. Hubo apelación y un nuevo fallo de la Cámara de Apelaciones ratificó los dichos de Siro.

Así, la instancia llegó a la Suprema Corte que admitió la intervención. La última semana, el debate giró entre el dogma religioso, las cuestiones éticas y la primacía de la entidad jurídica. La controversia cargó de presión a los sectores involucrados. Distintas fuentes admitieron a Clarín que ya había cartas documento preparadas para los responsables de la operación.

Después de conocerse la decisión de ayer, el director de Bioética de la Universidad Católica Argentina, el sacerdote Alberto Bochatey, aseguró que los médicos "actuaron bien: no tenían otra posibilidad, el bebé hubiera nacido vivo y tendrían que haberlo dejado morir".

"Sentimos un alivio", dijo ayer en tono cansado la mamá de L.M.R.(ver "Sólo.."). Aunque su gran preocupación era la preservación psíquica de su hija, incapaz de entender la maternidad. Por eso se sintió mejor al saber que su familia recibirá asistencia social y psicológica estatal: habrá un "control del embarazo" y la ayuda también será postparto.

L.M.R. se acostumbró con el tiempo a la ausencia de su padre biológico. En su momento, terminó su ciclo en una escuela para alumnos con capacidades diferenciadas. Pálida, contraída en su figura, aún con el embarazo, mantiene una mueca parecida a una sonrisa. Ayer, seguía internada. Pronto volverá a Guernica, un pueblo a 60 kilómetros de La Plata. Su madre acompañará los días del nieto por nacer.


"Sólo quiero que no sufra más"


"Ahora estamos más tranquilas. Creemos que ella va a estar bien". Esta fue la conclusión a la que llegó la madre de la joven embarazada cuando los médicos del Hospital San Martín le explicaron que el aborto autorizado por la Corte no sería posible. Los especialistas le describieron que con 20 semanas de gestación una intervención de ese tipo pondría en riesgo la vida de su hija. "Estoy muy angustiada. Sólo quiero que ella no siga sufriendo", fue el ruego que hizo la mamá a los médicos.

En el área de Ginecología dijeron que en la primera consulta, "el embarazo llevaba algo más de 15 semanas. Estuvimos al borde de descartar el aborto porque ya existía riesgo. Pero la cuestión judicial terminó de complicar el cuadro". Anoche, la joven seguía internada. "Estará el tiempo necesario. Su familia no deberá preocuparse por la cuestión sanitaria", se comprometieron en el hospital.

Intervención
Silvina Heguy
sheguy@clarin.com

El expediente judicial dice que L.M.R. nació el 4 de mayo de 1987. Aunque nada dice que su vida estaría signada por la injusticia, a la que nunca podría hacerle frente. Al principio, tuvo forma de pobreza. Ella nació con bajo peso. Los peritos explicaron que el retraso mental que la dejó para siempre en los 9 años fue producto, entre otros factores, de la deficiencia alimentaria de su mamá durante el embarazo. Fue ella, la madre, quien denunció al defensor departamental la violación del tío. Con el funcionario, la chica, su madre y su hermana llegaron al Hospital San Martín de La Plata para realizarle el aborto, que la ley permite al ser una mujer deficiente mental y violada. Fue hace un mes. Una fiscal intervino para detenerlo. Muchos calificaron ese acto como un exceso de justicia, "fue innecesario, la ley lo permitía". Mientras, el embarazo de L.M.R. continuaba, un aborto ya ponía en riesgo su vida. Otra injusticia.

Diferencias y riesgos entre la práctica de un aborto y un parto inducido

Carlos Galván

Aunque aún no se desarrolló de manera completa, un bebé que nace en la semana 20 del embarazo tiene chances de vivir. Eso sí: su promedio de sobrevida es ínfimo. "A esta edad, en general, no vive más de cinco días. Dependiendo de su peso, recién a partir de la semana 24 tiene posibilidades de sobrevivir y sólo si se cuenta con la última tecnología", explicó Horacio Yulitta, médico neonatólogo y miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Para poder vivir en ese breve período, un bebé de apenas 20 semanas de gestación deberá contar con asistencia respiratoria, ser medicado con drogas vasoactivas para que funcione su corazón y antibióticos para evitar una sepsis y recibir alimentación parental a través de suero hasta que pueda empezar a tomar por sonda leche materna.

"Un bebé de 20 semanas aún tiene la piel muy fina y es vital que sea más gruesa porque así servirá como barrera contra las agresiones externas. Sus párpados, además, pueden estar fusionados y sus órganos están empezando a terminar de formarse. Los pulmones, por ejemplo, recién entre la semanas 28 y 32 tienen una sustancia que le permiten al alvéolo no colapsar con la respiración", dijo Yulitta.

El ginecólogo y obstetra Miguel Bensadón coincidió: "Es inevitable. Un bebé de sólo 20 semanas va a terminar muriendo".

Bensadón, además, describió cómo va creciendo el feto. "Hasta la semana 12 el feto tiene los es bozos de sus miembros inferiores y superiores y sus órganos internos están desarrollándose". En la semana 16 los órganos siguen sin desarrollarse totalmente. Tampoco está formado completamente el sistema nervioso, ni los aparatos digestivo, circulatorio y cardiovascular.

"La semana 20 es la mitad del embarazo. Ahí el feto ya está formado y en lo que resta de la gestación irá ganando volumen, peso y maduración orgánica", comentó Miguel Bensadon.

De acuerdo a los especialistas consultados por Clarín, un aborto implica mínimos riesgos médicos para la mujer cuando se encuentra dentro del primer trimestre de embarazo. Habitualmente se utilizan dos técnicas para practicarlo: por raspaje (se lo hace con una cureta) o por aspiración manual endouterina.

Pero para interrumpir un embarazo de más de 12 semanas por lo general se elige la técnica del parto inducido ¿Razones? Fundamentalmente, el mayor tamaño del feto y la presencia de la placenta.

El procedimiento es idéntico a un parto natural. Para inducir el trabajo de parto, estimular las contracciones y lograr la dilatación del cuello uterino se le administra a la paciente algún fármaco (los más comunes son prostaglandina o oxitosina).

Se trata de un procedimiento con algún riesgo. El más común es que haya una retención placentaria y que se deba aplicar anestesia general a la mujer para que el médico pueda retirar manualmente la placenta. Y durante esta cirugía hay peligro de que se perfore el útero con el instrumental con que se quita la placenta.