Arte & Cultura

/ Publicado el 14 de octubre de 2004

Literatura

Los libros salen a la calle

Organizada por la Cámara Argentina del Libro, durante una semana las librerías sacan los textos a la vereda. Habrá divertidos concursos para chicos.

Autor/a: Por Florencia Gilardón

Con este lema, todas las librerías del país se preparan para sacar sus ejemplares a la vereda. La idea de este año será incentivar la lectura entre los más chicos y los adolescentes. El principal atractivo de la 8va. Semana del Libro que comienza el próximo 31 de octubre y durará hasta el 6 de noviembre, será un juego de preguntas y respuestas, que entre otras actividades, estimulará a los pequeños lectores para que recorran las bibliotecas en busca de las respuestas.

“La idea es que los chicos entren al mundo del libro”, dice Horacio García, Secretario General de la Cámara Argentina del Libro. El juego de preguntas y respuestas es una manera fantástica de hacerlo, tiene dos niveles de dificultad y se llama Itinerario por los libros de Argentina. Está dirigido a todos los alumnos de EGB y Polimodal que concurren a más de 1000 escuelas de todo el país. Los chicos ya pueden bajar de la página www.editores.org.ar un test con diversas dificultades (preguntas, frases a completar, verdadero o falso, etc.) Algunas están referidas a la literatura clásica y contemporánea, a los autores, a los géneros, a obras de referencia, de divulgación, el ensayo y los saberes bibliográficos, entre otras. Para conocer las respuestas los alumnos tendrán que recorrer las librerías y las bibliotecas que estén cerca de sus colegios.

El trabajo es en equipo y la recompensa para los cinco grupos ganadores será una biblioteca de 200 volúmenes para sus escuelas. A la vez, habrán vivido la oportunidad de participar y de haber aprendido algo más. “La idea es que los chicos y la gente en general entiendan que el libro es un objeto cotidiano. Se los puede tocar, palpar, abrir y hojear. No está mal hacer eso”, explica García.

El librero Luis Lacueva es la voz de la experiencia. Tiene 80 años, ahora está jubilado pero trabajó en el sector más de 60 años. Asegura que vio pasar a varias generaciones de lectores por su librería que se llama Platero y queda en la calle Talcahuano, en pleno centro porteño. “Antes no había tantas librerías especializadas como ahora. La gente leía a los autores clásicos, sobre todo se leía mucho teatro porque la radio recién empezaba y no había televisión”, recuerda Lacueva. Con respecto a los chicos dice que antes no leían tanto porque el libro infantil apareció varios años después. “Los libros entretienen. Si los chicos en las casas ven a sus padres con libros, se encaminan hacia la lectura. Los libros apasionan. Un libro lleva a leer otro libro”, asegura.

Otra serie de propuestas diseñadas por el Ministerio de Educación acompañarán a la Semana del Libro. Quieren que los maestros y sus alumnos o los padres con sus hijos lean mucho más. Por ejemplo, recomiendan: ir a las bibliotecas y pedir una escalera para bajar los ejemplares que hace mucho que no se leen y desempolvarlos. Perder un libro en el colectivo o en el tren para que otra persona lo encuentre y lo lea. Reunirse en bares para compartir momentos de lectura. Invitar a los médicos y comerciantes a que agreguen libros de texto en sus consultorios y en lugares donde hay que esperar. Adornar las vidrieras con libros, hacer ferias para intercambiar textos entre amigos. Tratar de reducir el tiempo frente a la pantalla de televisión y encontrarse con un buen libro. La lista de consejos es larga e ingeniosa. Hasta plantea hacer unas vacaciones de mesita de luz, o sea acomodar los libros y planear pasar un fin de semana leyendo.

Una serie de espectáculos al aire libre en plazas y parques de la ciudad también prometen completar la fiesta. “Lo que nosotros podamos hacer desde el punto de vista privado es siempre insuficiente. Esto necesita una clara política de Estado que tienda a mejorar los niveles de la educación y fomentar la lectura de libros en los colegios. Porque si no, lo nuestro es una gota en el océano. Pensamos que la clave está en los colegios y la lectura en las casas”, dice García quien remarca que la industria del libro comenzó a recuperarse de la crisis el año pasado.

La cantidad de publicaciones concretadas durante 2003 -entre novedades y reimpresiones- fue de 14.371 títulos, cifra que indica un aumento del 44 por ciento en relación con el año 2002, en el que se publicaron 9.964 títulos. “Todavía estamos por debajo de las cifras de producción de ejemplares que manejábamos antes de la devaluación, pero hubo una recuperación muy fuerte este año. Calculamos que en 2004 se publicarán unos 55 millones de ejemplares”, aseguran las autoridades de la Cámara Argentina del Libro, quienes apuestan todo para que leer se convierta, más allá de esta fiesta, en un hábito corriente entre grandes y chicos.