MARÍA VALERIO
En esta ocasión no serán los editores de la revista ''The Lancet'' los que elijan cuál es, a su juicio, el trabajo médico más destacable del año. La publicación ha decidido que sean sus lectores quienes lo hagan a través de su página web. Entre el 19 de diciembre y el próximo 12 de enero, se podrá votar a uno de los seis finalistas, que representan, ya de por sí, un repaso por las buenas noticias del año. Como bromea la revista en el editorial que anuncia esta iniciativa, deje de mirar por un momento las malas noticias económicas y las cifras de su cuenta corriente y conozca cuáles son los candidatos.
Uno de los trabajos seleccionados tiene sello español. Se trata del pionero trasplante de tráquea realizado en el Hospital Clínic de Barcelona el pasado mes de noviembre, en colaboración con equipos británicos e italianos. Martin Birchall, otorrinolaringólogo de la Universidad de Bristol (Reino Unido) y uno de los participantes en la multitudinaria rueda de prensa celebrada en Londres para presentar el trabajo (otra conferencia tuvo lugar en la Ciudad Condal), confía en este procedimiento "cambiará nuestro modo de concebir la cirugía". Este especialista considera que en 20 años, las intervenciones más habituales serán de tipo regenerativo, para "reemplazar órganos y tejidos". El trabajo (publicado en el propio Lancet), señala además, no contó con ningún tipo de financiación formal, excepto algunas pequeñas becas locales "y el tiempo y la dedicación de mucha gente dispuesta a salvar vidas".
La investigación que Werner Hacke ha publicado este año en la revista ''The New England Journal of Medicine'' (NEJM) probablemente cambiará el tratamiento del ictus isquémico. En el ensayo ECASS3, este especialista de la Universidad alemana de Heidelberg demostró que era posible ampliar de tres a 4,5 horas el periodo ventana en el que se puede suministrar un potente fibrinolítico (la alteplasa) después de los primeros síntomas de una trombosis cerebral. A pesar del optimismo que han despertado sus resultados, Hacke reconoce que el ictus sigue siendo aún un fenómeno demasiado complejo "en el que no somos capaces de trasladar todos nuestros conocimientos básicos a la clínica".
La tan cacareada medicina personalizada contra el cáncer, es este año un poco más real gracias a las investigaciones de Christos Karapetis en las páginas de NEJM. Este australiano del Centro Médico Flinders, descubrió que una mutación en el gen KRAS podía predecir la respuesta de los pacientes con cáncer de colon a un fármaco diseñado contra esta enfermedad, cetuximab. Aquellos con la versión mutada del gen, simplemente, no responden al tratamiento, un dato que permitirá a partir de ahora seleccionar mejor la terapia idónea para cada individuo en función de las características moleculares de su enfermedad. Karapetis no menosprecia las dificultades de tratar el cáncer, pero augura que en los próximos cinco o 10 años "podremos crear un perfil de cada tumor consistente en varios marcadores diferentes, y usarlos todos ellos para determinar la mejor terapia".
Pequeños cambios en las tradiciones y en las costumbres locales sobre el parto y la atención a los recién nacidos en Bangladesh le ha permitido a Abdullah Baqui estar también en esta lista. En las páginas de Lancet, este bangladesí demostró que era posible reducir las tasas de mortalidad infantil entre recién nacidos educando a las madres antes del parto y en los primeros días de vida sobre los cuidados básicos al recién nacido. Su método, comprobado en un grupo de unas 4.000 mujeres frente a la atención tradicional (envuelta en ocasiones de mitos e ideas erróneas sobre los niños), consiguió reducir un 34% las muertes neonatales. En el futuro, y con la ayuda de varias becas recibidas a raíz de esto, Baqui espera poder implementar su idea a gran escala, tanto en Asia como en África.
El trabajo de George Dalye, publicado en ''Cell'', podría tener importantes implicaciones clínicas para pacientes con distintas patologías de aquí a unos años. De momento, su logro consiste en haber sido capaz de reprogramar células de la piel de nueve personas y de la médula de otro sujeto, para obtener líneas celulares similares a las células madre embrionarias. Las llamadas iPS (del inglés induced pluripotent stem cells), desarrolladas gracias a la técnica del japonés Shinya Yamanaka, esconden casi toda la plasticidad de las células madre de origen embrionario para convertirse en cualquier tejido del organismo, pero sin los reparos éticos que implica el uso de embriones humanos. Dayle, de hecho, ha defendido firmemente el potencial de las células madres en el Congreso de EEUU y espera que "una de las primeras decisiones presidenciales" de Barack Obama sea revocar el veto impuesto sobre ellas por su predecesor, Geroge Bush.
El primer científico en alertar a las autoridades chinas de la existencia del síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) es el protagonista de la última candidatura. Zhong Nan-Shan, de 72 años y actual presidente de la Asociación Médica China, demostró en las páginas de Lancet que sus compatriotas con EPOC podrían beneficiarse igual con un tratamiento mucho más barato que la terapia estándar. Frente a los esteroides y los agonistas beta, que cuestan alrededor de 400 yuan al mes (unos 40 euros), Nan-Shan ha demostrado que la carbocisteína es igual de eficaz y mucho más asequible (sólo 7,5 euros mensuales) para tratar la exacerbación de pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica. "Que la revista acepte este tipo de estudios supone un cambio para los médicos chinos. No es ciencia muy avanzada, sólo medicina general. Pero aporta nuevas ideas", señala el veterano investigador.
Publicado el 21 de diciembre de 2008
Seis finalistas
Los lectores de 'Lancet' podrán elegir el mejor trabajo del año
Entre el 19 de diciembre y el próximo 12 de enero se podrá votar.
Fuente: El Mundo, España
MARÍA VALERIO
En esta ocasión no serán los editores de la revista ''The Lancet'' los que elijan cuál es, a su juicio, el trabajo médico más destacable del año. La publicación ha decidido que sean sus lectores quienes lo hagan a través de su página web. Entre el 19 de diciembre y el próximo 12 de enero, se podrá votar a uno de los seis finalistas, que representan, ya de por sí, un repaso por las buenas noticias del año. Como bromea la revista en el editorial que anuncia esta iniciativa, deje de mirar por un momento las malas noticias económicas y las cifras de su cuenta corriente y conozca cuáles son los candidatos.
Uno de los trabajos seleccionados tiene sello español. Se trata del pionero trasplante de tráquea realizado en el Hospital Clínic de Barcelona el pasado mes de noviembre, en colaboración con equipos británicos e italianos. Martin Birchall, otorrinolaringólogo de la Universidad de Bristol (Reino Unido) y uno de los participantes en la multitudinaria rueda de prensa celebrada en Londres para presentar el trabajo (otra conferencia tuvo lugar en la Ciudad Condal), confía en este procedimiento "cambiará nuestro modo de concebir la cirugía". Este especialista considera que en 20 años, las intervenciones más habituales serán de tipo regenerativo, para "reemplazar órganos y tejidos". El trabajo (publicado en el propio Lancet), señala además, no contó con ningún tipo de financiación formal, excepto algunas pequeñas becas locales "y el tiempo y la dedicación de mucha gente dispuesta a salvar vidas".
La investigación que Werner Hacke ha publicado este año en la revista ''The New England Journal of Medicine'' (NEJM) probablemente cambiará el tratamiento del ictus isquémico. En el ensayo ECASS3, este especialista de la Universidad alemana de Heidelberg demostró que era posible ampliar de tres a 4,5 horas el periodo ventana en el que se puede suministrar un potente fibrinolítico (la alteplasa) después de los primeros síntomas de una trombosis cerebral. A pesar del optimismo que han despertado sus resultados, Hacke reconoce que el ictus sigue siendo aún un fenómeno demasiado complejo "en el que no somos capaces de trasladar todos nuestros conocimientos básicos a la clínica".
La tan cacareada medicina personalizada contra el cáncer, es este año un poco más real gracias a las investigaciones de Christos Karapetis en las páginas de NEJM. Este australiano del Centro Médico Flinders, descubrió que una mutación en el gen KRAS podía predecir la respuesta de los pacientes con cáncer de colon a un fármaco diseñado contra esta enfermedad, cetuximab. Aquellos con la versión mutada del gen, simplemente, no responden al tratamiento, un dato que permitirá a partir de ahora seleccionar mejor la terapia idónea para cada individuo en función de las características moleculares de su enfermedad. Karapetis no menosprecia las dificultades de tratar el cáncer, pero augura que en los próximos cinco o 10 años "podremos crear un perfil de cada tumor consistente en varios marcadores diferentes, y usarlos todos ellos para determinar la mejor terapia".
Pequeños cambios en las tradiciones y en las costumbres locales sobre el parto y la atención a los recién nacidos en Bangladesh le ha permitido a Abdullah Baqui estar también en esta lista. En las páginas de Lancet, este bangladesí demostró que era posible reducir las tasas de mortalidad infantil entre recién nacidos educando a las madres antes del parto y en los primeros días de vida sobre los cuidados básicos al recién nacido. Su método, comprobado en un grupo de unas 4.000 mujeres frente a la atención tradicional (envuelta en ocasiones de mitos e ideas erróneas sobre los niños), consiguió reducir un 34% las muertes neonatales. En el futuro, y con la ayuda de varias becas recibidas a raíz de esto, Baqui espera poder implementar su idea a gran escala, tanto en Asia como en África.
El trabajo de George Dalye, publicado en ''Cell'', podría tener importantes implicaciones clínicas para pacientes con distintas patologías de aquí a unos años. De momento, su logro consiste en haber sido capaz de reprogramar células de la piel de nueve personas y de la médula de otro sujeto, para obtener líneas celulares similares a las células madre embrionarias. Las llamadas iPS (del inglés induced pluripotent stem cells), desarrolladas gracias a la técnica del japonés Shinya Yamanaka, esconden casi toda la plasticidad de las células madre de origen embrionario para convertirse en cualquier tejido del organismo, pero sin los reparos éticos que implica el uso de embriones humanos. Dayle, de hecho, ha defendido firmemente el potencial de las células madres en el Congreso de EEUU y espera que "una de las primeras decisiones presidenciales" de Barack Obama sea revocar el veto impuesto sobre ellas por su predecesor, Geroge Bush.
El primer científico en alertar a las autoridades chinas de la existencia del síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) es el protagonista de la última candidatura. Zhong Nan-Shan, de 72 años y actual presidente de la Asociación Médica China, demostró en las páginas de Lancet que sus compatriotas con EPOC podrían beneficiarse igual con un tratamiento mucho más barato que la terapia estándar. Frente a los esteroides y los agonistas beta, que cuestan alrededor de 400 yuan al mes (unos 40 euros), Nan-Shan ha demostrado que la carbocisteína es igual de eficaz y mucho más asequible (sólo 7,5 euros mensuales) para tratar la exacerbación de pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica. "Que la revista acepte este tipo de estudios supone un cambio para los médicos chinos. No es ciencia muy avanzada, sólo medicina general. Pero aporta nuevas ideas", señala el veterano investigador.