Los investigadores seleccionaron para el estudio una muestra de cerca de 12.000 mujeres que habían recibido tratamiento de fertilidad, entre los años 1965 y 1988. En 1999, se produjeron 45 casos de cáncer de ovario en este grupo. Este número fue casi dos veces más de los esperado en la población general. Sin embargo, después de las correcciones, los riesgos asociados a clomifeno fue un 18% menor que la norma, mientras que el riesgo respecto a las hormonas de gonadotropina fue un 9% más alto.
Con todo, tras más de 15 años, el índice de probabilidades de desarrollar cáncer de ovario se incrementó en un 48%. Aunque no hubo una estrecha relación entre tratamiento de fertilidad y cáncer de ovario, el hecho de que se observase un significativo incremento de riesgo entre un pequeño grupo de mujeres, en seguimientos más largos, supone que hay que continuar monitorizando a las mujeres que llevan estos tratamientos a largo plazo, según la conclusión de los investigadores.
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