Paralelamente, más de 30 productos diferentes en investigación crean una maraña de fondos y conocimiento que es prioritario ordenar. Así se puso de manifiesto en la XV Conferencia Internacional sobre Sida que se está celebrando estos días en Bangkok, en la que se lanzaron tres mensajes contundentes hacia esa área: aunar esfuerzos, diversificar las líneas de investigación y priorizar ensayos.
Los pasos que se van dando para conseguir una vacuna contra el sida son pequeños y, por su coste, riesgo y fracasos acumulados, en muchos casos controvertidos. Los defensores de esta posibilidad tienen sus esperanzas puestas en un ensayo que comenzó el otoño pasado en Tailandia, en el que están participando más de 16.000 voluntarios. Es el tercer ensayo a gran escala que se desarrolla en humanos y los primeros resultados se tendrán en 2008. Los dos estudios anteriores en los que participó un grupo grande de personas acabaron en fracaso. Esta investigación combina dos vacunas diferentes, Alvac y gp120, que han obtenido una eficacia por separado de en torno al 10% y que ahora se espera se potencien.
Preguntado por la controversia en torno al coste del proyecto -119 millones de dólares- y el escaso porcentaje de eficacia que se conseguiría, Seth Berkley, presidente de Iniciativa Internacional para una Vacuna contra el Sida (IAVI), subrayó que, incluso si sólo fuera efectiva en el 30% de la población, supondría un impacto considerable en los grupos de riesgo. Paralelamente a los ensayos a gran escala, un ramillete de pequeñas investigaciones intenta encontrar su hueco. Según explicó Berkley, en la actualidad más de 30 sustancias se están probando en humanos y, paradójicamente, todas ellas tienen un mismo objetivo: conseguir la inmunidad de los linfocitos T.
En este marco, Wayne Koff, vicepresidente de IAVI, explicó que uno de los primeros retos a los que se enfrenta la comunidad científica es hacer una selección de los ensayos que tienen mas posibilidades de éxito para concentrar esfuerzos y evitar duplicidades. Además, instó a desarrollar otras líneas de investigación. Las más factibles son la comprensión de por qué los virus atenuados -la formula clásica de la vacuna- dan resultados en simios y por el contrario supondrían un gran riesgo en humanos; conseguir una vacuna que otorgue una respuesta inmune que neutralice los anticuerpos y finalmente investigar en sustancias que otorguen inmunidad a la mucosa genital.
Con estas asignaturas pendientes, los científicos piden además que se dupliquen los recursos que en la actualidad se dedican a este objetivo -en la actualidad 650 millones de dólares, el 1% del gasto sanitario global-. De hecho, es uno de los puntos que consideran imprescindibles para llegar a buen puerto, junto a la optimización de las investigaciones y resolver los innumerables obstáculos científicos que les ofrece un virus tan complejo como el VIH.
Además, apuestan por que los ensayos a gran escala se desarrollen en los países mas endémicos en los que hay circulando diferentes subtipos de virus. En cualquier caso, incluso en el mejor de los escenarios, los científicos ya advierten que hay que intentar evitar que se produzcan los mismos errores que con los fármacos antirretrovirales, refiriéndose claramente a su accesibilidad por parte de los países más pobres.
Webs Relacionadas
International AIDS Vaccine Initiative
http://www.iavi.org/
XV International AIDS Conference
http://www.aids2004.org/