El estudio muestra evidencias de que, a niveles dietéticos, los estrógenos que se encuentran en la soja no estimulan el crecimiento celular ni otros marcadores del riesgo de cáncer.
Los estrógenos vegetales son miles de veces más débiles que los producidos por el organismo, pero pueden estar presentes en concentraciones mucho mayores en la sangre. Las evidencias sobre su inocuidad han sido debatidas, si bien ya se sabía que las poblaciones que típicamente consumen dietas altas en soja registran menores índices de cáncer de mama.
Por otro lado, algunos estudios han indicado que las isoflavonas de la soja podían estimular a células del cáncer cultivadas en laboratorio. En los experimentos realizados para este estudio se midió cómo una dieta alta en isoflavonas de la soja afectaba a los marcadores para el riesgo de cáncer de mama y cáncer uterino en monas postmenopáusicas.
Estas hembras consumieron una de estas tres dietas durante tres años: soja sin isoflavonas, soja con isoflavonas o soja con isoflavonas y estrógenos conjugados (Premarin).
El grupo que siguió la dieta con las isoflavonas consumió el equivalente humano de 129 miligramos diarios, más de lo que la mayoría de las personas obtendría de una dieta rica en soja.
Se midió la densidad de las mamas, el número de células de mamas y uterinas, y los niveles de estrógenos producidos por el organismo, todos marcadores del riesgo de cáncer. En las monas que consumieron la dieta de soja con estrógenos, se registraron niveles aumentados en todos los marcadores, mientras que en las que comieron la soja con isoflavonas no se produjo tal circunstancia.
Webs Relacionadas
Wake Forest University Baptist Medical Center
http://www1.wfubmc.edu/
Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism
http://jcem.endojournals.org/