Noticias médicas

Publicado el 18 de abril de 2007

Los enfermos cardíacos son más vulnerables al virus de la gripe

Investigación de la Universidad de Texas en EEUU

Es porque provoca una inflamación grave y aguda en el cuerpo y eso puede desencadenar infartos de alto riesgo.

Sarah Boseley

Un grupo de científicos de la Universidad de Texas, en los Estados Unidos, advirtió que la gripe puede desencadenar infartos potencialmente mortales en aquellas personas que ya sufren de enfermedades cardíacas. Y que se podrían salvar miles de vidas si quienes presentan mayores riesgos se vacunaran todos los inviernos.

Frente a esa situación, los investigadores empezaron una campaña para exhortar a los médicos a que prescriban vacunación a los pacientes con factores de riesgo cardíaco. Recordaron, además, que una de cada tres personas con algún cuadro cardiovascular no tiene noción de que la gripe es potencialmente peligrosa y no se vacuna. Una estadística que tampoco ayuda.

El profesor Mohammad Madjid y sus colegas llevaron adelante un exhaustivo estudio de las muertes por infartos o enfermedades cardíacas en la localidad de St. Petersburg, Florida, durante siete años, entre 1993 y 2000, en las temporadas de gripe.

Los resultados a los que arribaron fueron publicados este martes en el European Heart Journal y muestran que tanto los infartos como las muertes por dolencias cardíacas isquémicas crónicas —en las que el corazón se ve debilitado por infartos anteriores— llegaban a los mismos picos que la gripe.

Descubrieron también, basándose en ese estudio que tomó como base más de 35.000 muertes, que el riesgo de muerte por un infarto aumentaba un tercio durante el apogeo de la temporada de gripe. Así, las chances de muerte por enfermedades cardíacas aumentaban entonces una décima parte.

El investigador Madjid, profesor adjunto de Medicina en la Universidad de Texas, Houston, comentó sobre este tema: "Mi mensaje es que la gripe, sin dudas, es un factor de muerte importante en los pacientes cardíacos. Si la gente es capaz de concientizarse y entender que la vacuna contra la gripe cuenta con efectos protectores específicos para el corazón, aquellos que tengan alto riesgo podrá entonces asegurarse de recibir la vacuna correspondiente todos los años y evitarse males mayores".

"Sabemos por nuestras investigaciones que una de cada tres personas con enfermedades cardíacas no estima tener alto riesgo de sufrir complicaciones en el corazón derivadas de la gripe y por ende no piensa en la posibilidad de vacunarse", remarcó Madjid.

La relación entre el estado gripal y los males del corazón también fue investigada a través de este estudio. Los científicos creen que la gripe causa una inflamación grave y aguda en el cuerpo capaz de desestabilizar en algunos casos placas ateroescleróticas —hechas de colesterol, células y tejido—, que hasta ese momento se mantenían estables dentro de las arterias, lo que desencadena luego un infarto.

El profesor Madjid recordó que como la posibilidad de una pandemia de gripe podría llegar a ser inminente, esta investigación cobra una importancia aún mayor, a raíz de la gran cantidad de gente con enfermedades cardíacas que podría contagiarse.

TRADUCCION: Silvia S. Simonetti

Aquí sigue la campaña antigripal

La campaña de vacunación antigripal ya comenzó en todo el país. De acuerdo a las Normas Nacionales de Vacunación, la vacuna debe aplicarse en el otoño y está indicada a partir de los seis meses, sin límite máximo de edad.

La vacunación gratuita (que se aplica en todos los centros de salud y hospitales públicos con receta médica) está destinada a las personas que no tienen cobertura médica u obra social y están incluidas en los siguientes grupos de riesgo:


Mayores de 65 años

Adultos y niños con afecciones crónicas de los sistemas pulmonar y cardiovascular (cardiopatía, asma grave, enfisema, enfermedad fibroquística, hipertensión pulmonar).

Pacientes con enfermedades metabólicas (diabetes), insuficiencia renal, hemoglobinopatías e inmunosupresión (incluye HIV (+) e inmunosupresión por medicación).

Niños o adolescentes que estén bajo terapia con ácido acetilsalicílico (aspirina).

Trabajadores de la salud pública (médicas/os, enfermeras/os y aquellos que en hospitales o a través de cuidados domiciliarios tengan contacto con pacientes de alto riesgo).

En provincia de Buenos Aires, los afiliados a IOMA de más de 65 años tienen tiempo hasta el 30 de junio y deben presentar en las farmacias adheridas la receta médica y fotocopia del DNI.

Nuevas medidas para controlar su propagación

Es porque provoca una inflamación grave y aguda en el cuerpo y eso puede desencadenar infartos de alto riesgo.

Nicholas Bakalar

Cuando la gripe española llegó a Estados Unidos en el verano (boreal) de 1918, pareció limitarse a los predios militares. Pero cuando llegó a Filadelfia, hace unos meses, atacó con fuerza.

En 1918, la enfermedad hizo estragos entre la población, en parte porque las autoridades de la ciudad habían permitido las reuniones públicas, incluido un desfile para apoyar una campaña de préstamos para la Primera Guerra Mundial. En cuatro meses, más de 12.000 habitantes de Filadelfia habían muerto, esto es, 719 habitantes cada 100 mil.

La experiencia sirve para ver de qué modo se puede prevenir o controlar la enfermedad en otros lugares del mundo. Por ejemplo, en St. Louis tomaron nota y dos semanas antes de que las autoridades de Filadelfia comenzaran a tomar medidas, los médicos de esa ciudad convencieron a las autoridades para que se denunciaran los casos de gripe al Departamento de Salud. Y dos días después de los primeros casos civiles, oficiales de policía ayuda ron a ese departamento a cerrar escuelas, Iglesias y otros puntos de reunión. La gente infectada fue retenida en cuarentena dentro de sus hogares.

Las muertes en St. Louis fueron de 347 cada 100 mil habitantes: menos de la mitad de la cantidad registrada en Filadelfia. La toma inmediata de medidas ayudó a salvar miles de vidas.

Este mes, un grupo de investigadores publicó dos nuevos estudios en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias en los que comparan las respuestas sanitarias en esas dos ciudades.

A través del uso de modelos matemáticos, indicaron que diferencias tan grandes como éstas en la cantidad de muertes podían explicarse por la forma en cómo las ciudades implantaron medidas de prevención, en especial por el momento en que lo hicieron. Las ciudades que implantaron cuarentenas, cierre de escuelas, prohibición de reuniones públicas y otros procedimientos de este tipo no bien apareció la epidemia registraron picos de muerte entre un 30 y un 50 por ciento más bajos que las que no lo hicieron.

Richard Hatchett, investigador en el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos y principal autor de uno de estos estudios, comentó que estos hallazgos encierran lecciones para el siglo XXI. Por su parte, Martin Cetron, director de cuarentenas y migraciones globales en el Centro para la Prevención y el Control de las Enfermedades de Atlanta, consideró optimistas los resultados.

"Lo más alentador del informe Hatchett", explicó Cetron, "es que cuando uno mira a 1918 se da cuenta de que quienes recurrieron a medidas no farmacéuticas estuvieron en condiciones de mitigar el impacto de la pandemia , y esto guarda concordancia con modelos de simulación preparados para el siglo XXI".

El segundo estudio sugiere que en algún sentido las medidas de prevención pueden ser muy efectivas. Neil Ferguson, profesor de Epidemiología en el Imperial College London, explicó que las intervenciones más exitosas se dieron en comunidades en donde las autoridades políticas y sanitarias actuaron rápido y con un método de planificación.