
Si usted es un cuidador de un familiar, debe cuidar su propia salud mental para proveer la mejor atención a los demás, señala un experto.
Un cuidador es alguien que brinda atención básica a una persona que tiene una afección médica crónica. Algunos ejemplos de afecciones crónicas son el cáncer, los efectos de un accidente cerebrovascular, la esclerosis múltiple, la artritis, la diabetes, la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia.
Una afección crónica es una enfermedad que dura mucho tiempo o no desaparece. Un cuidador ayuda a preparar e ingerir alimentos, tomar medicamentos, bañarse y vestirse. Gran parte de las veces, el cuidador es un miembro de la familia.
Los cuidadores tienen un riesgo más alto de depresión y ansiedad.
Unos síntomas clínicamente significativos de depresión ocurren en un 40 a un 70 por ciento de los cuidadores, mientras que la depresión mayor ocurre en un 25 a un 50 por ciento de los cuidadores, según la Alianza de Cuidadores Familiares (Family Caregiver Alliance).
"Invertir tiempo en cuidar de sí mismo no es egoísmo. Para tener la fuerza de cuidar a un ser querido, es extremadamente importante que los cuidadores cuiden de su propia salud física y mental", enfatizó el Dr. Vassilios Latoussakis, psiquiatra en el Hospital de Gracie Square, un centro psiquiátrico de la ciudad de Nueva York.
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Como parte del mes nacional de los cuidadores familiares en noviembre, Latoussakis ofreció los siguientes consejos.
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Más de 34 millones de estadounidenses han ofrecido unos cuidados sin pago a un adulto de a partir de 50 años en el año anterior, según la Alianza Nacional para el Cuidado Asistencial (National Alliance for Caregiving) y la AARP.