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La calidad de vida es una cuestión que por diversos motivos ha ganado lugar en el imaginario colectivo e invade, dentro de un marco poco determinado, todas las cuestiones de la vida. Políticos, economistas, eticistas, filósofos en general y el hombre común, han instalado el asunto como prioritario.
La búsqueda en la Web, asombra y desanima. Se detectan propósitos “de enmienda”, cambios inaplicables o inaplicados o desdén frente a posturas teóricas muy fundadas, relacionadas con la ecología, los derechos humanos, la investigación y el bienestar en general.
La llamativa polisemia con que se enfrenta la temática, responde a concepciones diversas de lo que es la calidad, de lo que es la vida y en razón de estas nociones cual es la forma más adecuada para procurar una buena calidad de vida.
En 1974, HJ Freudenberger, observó que ciertos trabajadores de las esferas sociales, de la salud mental, enfermeras y docentes sometidos a situaciones laborales exigentes mostraban signos de agotamiento y desgano. A posteriori, los médicos fueron incluidos dentro del universo en riesgo Los agentes, objetaban su elección profesional, concedían escaso valor a la labor en la cual se sentían ineficaces y culpaban a los destinatarios de los resultados adversos obtenidos por la tarea. Se interpretó la situación como expresión de desgaste o postración laboral. Se lo definió como “situación que se observa con más frecuencia en sujetos cuyas ocupaciones requieren alto nivel de compromiso e interacción personal con otros actores y que evidencia agotamiento emocional, despersonalización en el trato y disminución del reconocimiento personal”.
No existe término español que satisfaga la traducción comprehensiva de la severa disarmonía entre la persona y el medio que se manifiesta a través de des-(o dis) funciones y que la expresión encierra. La traducción literal del vocablo se corresponde con el término “quemado” y entre los términos que responden a los signos y síntomas que constituyen el SBO se hallan las acepciones detalladas en el siguiente cuadro.
Algunos sinónimos literales y acepciones que intentan describir el Síndrome de Burnout:
Abatido - abrumado - acabado - agotado - aniquilado - anonadado - arrasado - arruinado - asolado - consumido - dañado - demolido - depreciado - desalentado - desanimado - desasosegado - desbaratado - desbordado - desgarrado - deshecho - desintegrado - desmantelado - desmoronado - desolado - desorganizado - despedazado - desprovisto - destruido - devastado - estropeado - exangüe - exánime - excedido - exhausto – extenuado - extralimitado - fatigado - filtrado - finiquitado - fracasado - frustrado - fundido - gastado - liquidado - malogrado - maltratado - perdido - postrado - quebrantado - rebasado - rematado - rendido - reventado - sobrepasado - sometido - subyugado - superado - terminado - trastornado - vaciado - vencido.
El reconocimiento y registro de la creciente incidencia de Síndrome, que afecta a profesionales o a personas con labor compatible con las profesiones, define una calidad de vida no deseada por los sujetos que la padecen. El tema no escapa al interés de los médicos, sea como sujetos en riesgo, como “curadores” de aquellos que lo sufren o aún como observadores de un fenómeno que parece extenderse. La preocupación e importancia concedida al tema se demuestra en el aumento progresivo de publicaciones generales y galénicas que lo tratan.
El 77º Congreso Argentino de Cirugía, efectuado en Buenos Aires entre el 14 y el 18 de noviembre del corriente año, trató el tema bajo el título “Calidad de vida del cirujano y su actuación profesional”.
Intramed, ofrece el acceso directo a la Revista Argentina de Cirugía, donde aparece su versión completa. Allí, podrá hallarse una extensa revisión que ofrece aristas para pensar, replantear y discutir posturas al respecto.