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/ Publicado el 8 de julio de 2006

Tendencias

Los argentinos y la vejez

Mucha gente rechaza a los mayores, pero ellos están cada vez más activos

Según una encuesta nacional, el 35,4% tiene una actitud negativa hacia los "viejos". Sin embargo, ellos se anotan cada vez en más cursos y talleres para sentirse útiles y mantener una vida sana y activa.

La experiencia no siempre se premia, sobre todo en las grandes ciudades: un 35,4% de los argentinos urbanos tiene una actitud de rechazo hacia la vejez, y un 29,8% no la valora, según datos de una encuesta realizada por cuatro universidades. El estudio encontró que la gente con más prejuicios y estereotipos rígidos asocia la vejez con el cansancio, la pasividad, el mal carácter, la infantilización (regresión a la niñez), la declinación física, la antesala de la muerte....

Sólo el 27% asoció esta edad con la sabiduría y la experiencia. E incluso para las personas mayores consultadas, los viejos son "siempre los otros".

Sin embargo, cada vez son más los adultos mayores que contra todos los prejuicios, propios y ajenos, salen a ponerle el alma y el cuerpo a proyectos nuevos. Son los que han aprendido las ventajas que dan los años para concretar sueños postergados durante años. Y no sólo crece la demanda, también la oferta de actividades para ellos, que se diversifica y extiende.

Los datos sobre lo que la gente piensa de la vejez resultan de una investigación de cinco años realizada por equipos de la Universidad Nacional de Luján, de la Universidad de Buenos Aires, de la Universidad Nacional de Mar del Plata y de la Universidad Nacional de Tucumán.

En la investigación, de corte cuanti-cualitativo, fueron entrevistadas 1.784 personas de entre 16 y 85 años de Capital, Mar del Plata, Campana, Luján, San Miguel y Tucumán.

¿Qué es la vejez? En Viena, en 1982, durante la Asamblea Mundial del Envejecimiento, se definió como anciano a todo aquel que tuviera 60 años o más. Posteriormente, en Madrid, en 2002, se adoptó la decisión de mantener un criterio flexible.

"La vejez depende de las historias biológica y biográfica de cada persona, del impacto que la historia social pueda tener sobre la historia individual y del contexto ecológico donde desarrolla su existencia", destacó la socióloga Julieta Oddone, investigadora de Conicet y titular de Sociología de la Vejez en la UBA.

Los especialistas advierten que la forma en que la gente piensa, siente, actúa y opina sobre la vejez, no difiere de lo que ocurre en Occidente que, a la inversa de Oriente, no rinde culto a las personas mayores. "Predomina una representación social negativa. Y esto ocurre en diferentes edades, en hombres y mujeres", dijo el psicólogo Enrique Lombardo, docente e investigador de la UNMP en la cátedra Psicología del Desarrollo.

"Las creencias acerca de la vejez se transmitieron de generación en generación, están arraigadas y son difíciles de modificar", puntualiza Alicia Monchietti, titular de Psicología del Desarrollo en la U.N.M.P.

La socióloga Liliana Gastron aporta: "En la Universidad de Luján investigamos el modo en que la escuela incorpora a las personas de edad: sólo las relaciona con el cuidado de sus nietos. Y el prejuicio que más se repite entre los docentes es la indiferenciación de género. Este estudio se hizo entre 497 maestras de Capital y Provincia".

Pese a todo, la psicóloga Emma Marazza, profesora asociada de Psicología Evolutiva II en la UNT, llama la atención sobre las diferencias que prevalecen entre el Interior y la Capital. "En la provincia la familia es más contenedora del viejo. Por cultura e idiosincracia, la familia aún venera, acoge y respeta al viejo" (Ver "Paco..."). Un estudio hecho en Tucumán entre 905 universitarios reveló que el 63% de los encuestados se vincula positivamente con los mayores y que, por unanimidad, prefieren que los ancianos vivan con la familia.

Si según las últimas estadísticas los latinoamericanos viven ahora 25 años más que tres décadas atrás, "es tiempo de evitar que los viejos permanezcan sentados junto a la ventana, contemplando un mundo que ya no los mira", escribió el antropólogo Louis-Vincent Thomas.

Y muchos adultos lo entienden así. Aquí, algunas cifras:

- Entre enero y mayo de 2006 la Dirección porteña de la Tercera Edad realizó 660 talleres en más de cien Centros de Jubilados, donde asistieron 8.885 personas. Quince años atrás, al inicio de estas actividades, la oferta de talleres no superaba la media docena ni la participación llegaba a la centena. La oferta actual contiene talleres literarios, de teatro, yoga, gimnasia, autoestima, grupos de reflexión, expresión corporal, costura, artesanías, folclore y tango.

- En seis años, la cantidad de adultos mayores de 55 años que se anotaron en las escuelas del Ministerio de Educación de la Nación para terminar la primaria o el secundario creció un 47,3%.

- En el año 2000 la Fundación Mempo Giardinelli, que tiene por objetivo promover y fomentar la lectura, inició una prueba piloto para capacitar a personas mayores en el marco del Programa de Abuelas Cuentacuentos. El programa convoca a personas de la tercera edad que tengan vocación de leer cuentos a chicos. Seis años atrás la actividad se inició en Resistencia; hoy se realiza en 15 ciudades de cinco provincias.

- En 2002, el Club Naútico Hacoaj, sede central, abrió un espacio para los talleres de activación de la memoria. Ese año se inscribieron 25 personas. Hoy unos 45 personas de 70 a 90 años están participando del curso.

- En la Universidad Maimónides se llevan a cabo cursos para la tercera edad desde el año 2000. Actualmente poco más de 110 mayores están anotados en los talleres de memoria, en los de reflexión sobre temas cotidianos o en los de teatro y de arte.

Una etapa ideal para concretar sueños relegados

La oferta y demanda de actividades para la tercera edad se duplica cada año. Es que se trata de una etapa ideal para concretar los sueños relegados en tiempos de actividad laboral y de crianza de los hijos. "A través de los cursos la gente se mantiene motivada, ligada a la vida y no sentada en la banquina", grafica la psiquiatra Haydeé Andrés, vicepresidenta gerontológica de la Asociación de Psiquiatría Argentina.

Los talleres dilectos de los mayores son los de literatura o los que capacitan a abuelos para contar cuentos a chicos. También, los relacionados con el movimiento corporal: gimnasia, tango, yoga, teatro, folclore y gimnasia acuática. Además, en los últimos tiempos, se sumó la aceptación de nuevas propuestas, como la de los cursos de activación de la memoria. "Ante los mismos olvidos, los jóvenes no se asustan. Pero ante el fantasma del Mal de Alzheimer, muchos temen la desmemoria", explica la psicóloga social, Rosa Rur, responsable de estos cursos en el Club Náutico Hacoaj y en el Centro Cultural Ricardo Rojas.

"Cuando tomás clases, dictás un curso o participás de un grupo de estudio tenés un espacio propio y en lugar de estar pensando en qué momento te llega la muerte, contás los días que vivís", resume la cordobesa Delia Beltrán. Hoy tiene 81 años y hace 8 que estudia italiano. Y ahora, además, también coordina un grupo sobre historia privada de Córdoba para la ONG Promover.

Así como crece la oferta de talleres, también crece la oferta de productos que antes solían ser exclusivos para adolescentes: "Brain Age" (Edad Cerebral) es la nueva versión de un videojuego de la empresa Nintendo que mide la "edad mental" con juegos de memoria y cálculos matemáticos.

Para los expertos consultados, hay muchas cosas que los mayores pueden hacer para llevar una vida saludable:

- No alejarse del mundo.

- Planificar las actividades.

- Ejercitar el cerebro.

- No vivir sólo para los demás.

- Hacer ejercicios todos los días.

- Colaborar con los médicos.

- Seguir una dieta saludable.

- Alejarse del estrés.

- Pedir ayuda si hace falta.

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