Todos los años, la OMS celebra el 7 de abril un acontecimiento para conmemorar el aniversario de su fundación en 1946. Cada año, esta efeméride se dedica a un aspecto concreto de la salud, con el fin de sensibilizar a la población, fomentar su conocimiento, análisis y debate, e impulsar medidas que permitan abordar el problema mediante la prevención o el tratamiento. Todo el mundo puede contribuir de forma importante al Día Mundial de la Salud y a su objetivo: promover la salud.
Este año, el Día Mundial de la Salud 2004 está dedicado a los traumatismos por accidentes de tráfico y a las medidas para prevenirlos. Su lema es "La seguridad vial no es accidental". Es decir, la seguridad vial es el resultado del esfuerzo consciente de numerosos sectores de la sociedad, gubernamentales y no gubernamentales, que, reconociendo que se trata de un importante y valioso bien público, elaboran políticas y programas destinados a su apoyo y mantenimiento.
Con ocasión de esta celebración, la OMS presentó públicamente en París el "Informe mundial sobre Prevención de los Traumatismos Causados por el Tráfico". Este informe, patrocinado conjuntamente por la OMS y el Banco Mundial, presenta información detallada sobre la magnitud, los factores de riesgo y la prevención de los traumatismos por accidentes de tráfico.
Según este documento, los accidentes de tráfico son una plaga mundial que cada año acaba con la vida de millones de hombres, mujeres y niños. Se estima que en 2002 los accidentes de tráfico se cobraron 1,18 millones de vidas y causaron traumatismos a entre 20 y 50 millones de personas más. Millones de personas estuvieron hospitalizadas durante días, semanas o meses, y posiblemente 5 millones quedaron discapacitadas de por vida.
Si la tendencia actual se mantiene, en 2020 el número anual de muertes y discapacidades por accidentes de tráfico habrá aumentado convirtiéndose en el tercer factor más importante de la lista de la OMS de los principales factores que contribuyen a la carga mundial de morbimortalidad, por delante de otros problemas de salud como la malaria, la tuberculosis o el VIH/sida. En 1990 los accidentes de tráfico ocupaban el noveno lugar de esa lista.
En 2002 la tasa mundial de mortalidad por traumatismos resultantes de accidentes de tráfico fue de 19 por cada 100.000 habitantes. Fue inferior en los países de ingresos altos (12,6) y superior en los de ingresos bajos a medianos (20,2). Las tasas más bajas se registraron en los países de Europa de ingresos altos, con una media de 11 y de tan sólo el 5,4 en el Reino Unido, mientras que las tasas de mortalidad más altas se registraron en los países de ingresos bajos y medianos de África y de la Región del Mediterráneo Oriental, con una media de 28,3 y de 26,3 por cada 100.000 habitantes, respectivamente.
En 2002 los países de ingresos bajos y medianos representaban el 90% de todos los años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD) perdidos como consecuencia de traumatismos por accidentes de tráfico, lo que significa que el 90% del promedio de años de vida sana perdidos por muerte prematura o parcialmente perdidos por discapacidad se debe a los accidentes de tráfico. Cuando se comparan las muertes con el nivel de motorización, la variación regional es diferente. Por ejemplo, Suecia tiene una tasa relativamente baja, de 1,3 fallecimientos por 10.000 vehículos, mientras que en algunos países africanos la tasa es de más de 100 muertes por 10.000 vehículos.
Si se mantienen las tendencias actuales, para 2020 las cifras anuales de mortalidad y discapacidad por accidentes de tráfico en los países de ingresos altos podrían disminuir hasta un 30%. Esto se deberá en gran medida a su esfuerzo constante para mejorar la seguridad vial. Al mismo tiempo, las cifras anuales de víctimas mortales y discapacitados por accidentes de tráfico podrían aumentar un 60% en todo el mundo.
¿Por qué se produce un aumento tan alarmante en los países de ingresos bajos y medianos? Entre las principales razones se encuentra el hecho de que la población de esos países aumenta a mayor velocidad, sus habitantes emigran de las zonas rurales a las urbanas, donde dependen en mayor medida del transporte motorizado, se construyen nuevas carreteras para favorecer el desarrollo económico, y cada vez es mayor el número de personas que puede adquirir un vehículo de motor. Estos cambios rápidos no siempre se ven acompañados de una mejora en las medidas de seguridad.
En concreto, los peatones, ciclistas, motociclistas y conductores de ciclomotores gozan de menor protección. Son lo que los expertos en seguridad llaman "usuarios vulnerables de la vía pública". En un estudio realizado en 2003 por el Consejo Europeo de Seguridad Vial se halló que, por cada kilómetro recorrido en una carretera de la Unión Europea, el riesgo de perder la vida en comparación con el de una persona que viaje en automóvil es ocho veces mayor en el caso de un ciclista, nueve veces mayor en el de un peatón y 20 veces mayor en el de un motociclista.
En todos los países, los varones de cualquier edad corren mayor riesgo de resultar heridos en un accidente de tráfico que las mujeres de su misma edad. En la infancia, los varones suelen jugar en vías transitadas y recorrerlas en bicicleta sin pararse a comprobar si pasa algún coche. Además de que normalmente son mayoría entre los propietarios y conductores de los vehículos de motor, los varones adultos tienden más que las mujeres a conducir bajo los efectos del alcohol, exceder los límites de velocidad o conducir de forma imprudente. En 2002 el riesgo de perder la vida en un accidente de tráfico fue 3 veces superior entre los hombres que entre las mujeres. En el mundo, los adultos de 15 a 44 años de edad representan más del 50% de la totalidad de víctimas mortales de accidentes de tráfico, y aproximadamente 3 de cada 4 de éstas son varones.
Por otra parte, las personas de edad pueden estar menos alerta y ser menos ágiles que las demás, y, por consiguiente, ser más propensas a sufrir accidentes de tráfico. Tienen menos capacidad de recuperación, de modo que cuando sufren un accidente corren un mayor riesgo de morir o quedar gravemente discapacitadas. Así por ejemplo, en 2002 la tasa de mortalidad por traumatismos por accidentes de tráfico en la Región del Mediterráneo Oriental fue de 26,3 por 100.000 habitantes, y llegó a 116,3 por 100.000 en el caso de los hombres de más de 60 años y al 46,0 por 100.000 en el de las mujeres de la misma edad. Esta situación puede agravarse, porque, según las previsiones, el porcentaje de personas de más de 60 años de edad aumentará en todos los países de aquí al año 2030.
Cada año, más de 180.000 menores de 15 años de edad pierden la vida en accidentes de tráfico y cientos de miles quedan discapacitados de por vida. En 2002, de todas las víctimas mortales infantiles, el 96% procedía de países de ingresos bajos a medianos. En todos los países, los niños de los barrios urbanos pobres corren riesgos particularmente graves.
Si bien las principales víctimas son las personas que pierden la vida o quedan discapacitadas, éstas no son ni mucho menos las únicas víctimas de los accidentes de tráfico. Cada persona que muere o queda discapacitada forma parte de una red de familiares, amigos, vecinos, empleadores, compañeros de trabajo, profesores o compañeros de clase.
De hecho, se estima que en la actualidad existen en el mundo aproximadamente 100 millones de familias que deben afrontar la muerte o la discapacidad de algún familiar herido en un accidente de tráfico recientemente o en el pasado. Además, a menudo disminuyen sus ingresos, aumentan sus gastos, y tienen que lidiar con la policía, los tribunales, las compañías de seguros, los sistemas médicos y otras cuestiones burocráticas. Sufren estrés emocional y económico, lo que a veces les conduce a la depresión, y de ahí a dolencias físicas e incluso al suicidio. Muchas familias empobrecen y muchos niños quedan huérfanos como consecuencia de accidentes de tráfico.
Por último, según estimaciones moderadas, el coste mundial de los traumatismos por accidentes de tráfico asciende aproximadamente a 520.000 millones de dólares anuales. En los países de ingresos bajos y medios, esta cifra alcanza los 65.000 millones, más de lo que reciben en ayuda para el desarrollo.
Pese a la importancia de todas estas cifras, la OMS recuerda que anualmente sólo se invierten en el mundo entre 25 y 35 millones de dólares en la investigación y desarrollo de cuestiones relacionadas con la salud en materia de seguridad vial: "Vale la pena señalar los escasos fondos que se emplean en la seguridad vial, aun cuando los traumatismos por accidentes de tráfico sean una de las principales causas de muerte y, según los pronósticos, vayan a aumentar considerablemente en los próximos años", concluye el Informe.
Webs Relacionadas
World Health Day 2004
http://www.who.int/world-health-day/2004/en/
World report on road traffic injury prevention
http://www.who.int/violence_injury_prevention/unintentional_injuries/world_report/en/
OMS
http://www.who.int/