El experimento implica un avance para el tratamiento de las discapacidades motrices y ratifica estudios previos que indicaban la alta especialización de las células nerviosas: sin ir más lejos, existe una que se activa ante la imagen de Jennifer Aniston.
Por Martin De Ambrosio
Rodrigo Quian Quiroga siempre fue fanático de Win Wenders. En especial, de la película Hasta el fin del mundo, en la que el protagonista recorre el planeta con una máquina que registra las cosas que ve y que siente, a través de electrodos en su cabeza. El tour termina en Australia, donde consigue que su madre ciega logre ver el mundo que él ha visto. “Siempre me alucinó esa historia”, le confesó a PERFIL el físico egresado de la UBA.
Por empatía o por casualidad, lo cierto es que el científico argentino consiguió con sus investigaciones al menos la mitad de lo que cuenta la película: predecir qué está pensando un cerebro a partir de qué neuronas se prenden o activan (ver gráfico).
El paper, publicado esta semana en el Journal of Neurophysiology, informa sobre una serie de 34 experimentos realizados en 11 pacientes epilépticos. Durante el estudio, los pacientes veían a través de la computadora imágenes de celebridades, animales, lugares, entre otras. Lo interesante fue que los investigadores, que no estaban frente a las fotografías, lograron determinar en un porcentaje altísimo qué es lo que las personas observaban en cada caso, según qué neuronas reaccionaban ante cada imagen. Comprobaron así que a cada neurona corresponde una imagen y sólo una.
“El simple hecho de poder ‘leer’ lo que ve el paciente en su actividad neuronal tiene gran potencial clínico”, aseguró Quian Quiroga. “Por ejemplo, podría usarse para que lock in patients como Terry Schiavo o Stephen Hawking puedan comunicarse con el exterior, o para desarrollar prótesis directamente controladas por el cerebro para pacientes con parálisis. Por supuesto que todavía quedan por resolver muchas cuestiones relacionadas con la técnica y responder un montón de preguntas éticas antes de poder realizar estos implantes”, aclaró. Pero estas predicciones ayudan a entender cómo el cerebro codifica y guarda la información en la memoria.
Cambio de paradigma. Este nuevo trabajo refuerza a uno anterior, publicado en Nature en 2005 (también por Quian Quiroga), y que generó revuelo porque establecía la exclusividad de la acción neuronal, algo que iba contra la idea dominante según la cual ante la aparición de un estímulo visual participaba una red de células nerviosas. Se habló entonces de “la neurona Jennifer Aniston”, debido a que la actriz de Friends era uno de los estímulos que activaban las neuronas. “Fue algo sorprendente porque descubrimos que a la neurona no le importan los detalles; se activan igual ante la imagen de la actriz como ante las palabras ‘Jennifer Aniston’, algo que en monos no ocurre”, indicó.
De ratificarse en posteriores estudios esta idea de neuronas autosuficientes habría que rever el paradigma que durante mucho tiempo se tuvo sobre el cerebro y su trabajo en red.
Algo está claro, aún no se dijo la última palabra sobre una de las fronteras más calientes de la ciencia: la mente.
ESPOSA ALEMANA, HIJOS INGLESES
Destino de investigador argentino sobresaliente: luego de egresar como físico en la Universidad de Buenos Aires, Rodrigo Quian Quiroga, hoy de 40 años, inició un derrotero por las principales universidades del mundo.
Primero hizo el doctorado en Lübeck, Alemania, donde conoció a su esposa. De ahí, pasó al CalTech norteamericano, donde estuvo otros dos años realizando un posdoctorado. Y desde 2004 tiene un cargo como reader en bioingeniería en la Universidad de Leicester (cerca de Londres). Allí nacieron sus dos hijos.
¿De volver ni hablar?, le preguntó PERFIL. “Es difícil. Mi sueño es poder armar proyectos con científicos argentinos que me permitan viajar seguido y ayudar a doctorandos. Pero volver a instalarme es algo que no veo como posible en el corto plazo, pese a que a mi esposa le encantaría.”