Noticias médicas

/ Publicado el 17 de julio de 2011

Conferencia de la Sociedad Internacional del Sida (Roma)

Lo más destacado de una conferencia crucial sobre el VIH

El inicio de la Conferencia de la Sociedad Internacional del Sida [IAS, en sus siglas en inglés] en Roma (Italia) ha sido recibido con emoción.

Fuente: AIDSMAP

Más de 5.000 personas han acudido a la conferencia, que se prolongará durante tres días y donde parece que las discusiones girarán principalmente en torno al uso del tratamiento anti-VIH como prevención.

“En los dos últimos años, hemos sido testigos de unos avances biomédicos significativos, como no habíamos presenciado desde la irrupción de los antirretrovirales a mediados de la década de 1990”, señaló Elly Katabira, presidenta de la Sociedad Internacional del Sida.

“La emoción suscitada por estos progresos en la investigación (ya se trate de los resultados sobre el gel vaginal probado en el ensayo CAPRISA 004, el estudio HPTN 052 sobre el tratamiento como prevención, las menciones al camino para alcanzar una cura, o bien de los alentadores indicios relacionados con la profilaxis preexposición [PPrE] y las vacunas) está impulsando, en gran medida, los debates y discusiones que vamos a observar en Roma a lo largo de los próximos días”, añadió.

El pasado mes de mayo, se hicieron públicos los resultados de un ensayo con parejas serodiscordantes (en las que un miembro tiene VIH y el otro no), que evidenciaron que la administración de un tratamiento antirretroviral a la persona que vivía con VIH supuso la reducción en un 96% del riesgo de transmisión del virus dentro de la pareja .

Debido en parte a estos hallazgos, la Organización de las Naciones Unidas ha establecido el objetivo de que, en el año 2015, quince millones de personas estén siendo tratadas con fármacos antirretrovirales.

La semana pasada, los resultados de dos estudios demostraron que la profilaxis preexposición redujo el riesgo de infección por VIH hasta en un 78%. Sin embargo, se ha advertido en la conferencia de que serán necesarios más esfuerzos para garantizar que los impresionantes resultados de los ensayos clínicos puedan verse reproducidos en el ámbito de la atención médica de rutina.

El director ejecutivo de ONUSIDA, Michel Sidibé, indicó: “Los escépticos dicen que ampliar el tratamiento resulta arriesgado y que es insostenible. Lo que de verdad es arriesgado y sin duda insostenible es aguardar por el tratamiento”.

Con respecto a las dudas que siguen existiendo acerca de la financiación que recibirá la respuesta mundial a la epidemia, Sidibé declaró: “¡O pagamos ahora o lo pagaremos para siempre!”.


Tratamiento anti-VIH en la prevención:

Los distintos métodos no están en competencia.

Los artífices de políticas han de reflexionar sobre cómo se puede utilizar la terapia antirretroviral (PPrE y microbicidas) dentro de un paquete de prevención del VIH, según se ha podido oír en la conferencia .

El rotundo mensaje lanzado en un encuentro satélite de la conferencia fue que los métodos preventivos con antirretrovirales no están en competencia entre sí.

Las personas asistentes debatieron sobre la rapidez con que está cambiando el paisaje de los métodos preventivos del VIH basados en fármacos antirretrovirales.

El uso de la tecnología preventiva adecuada para atender las necesidades de la persona se erigió como uno de los temas del encuentro.

“¿Constituye el tratamiento siempre la mejor opción [como medida de prevención] en parejas serodiscordantes?

Si el miembro de estas parejas que vive con VIH no puede o decide no tomar comprimidos, o si la persona con VIH tiene otras relaciones, quizá sea preciso recurrir a la PPrE o a un microbicida”, declaró el profesor Myron Cohen, de la Universidad de Carolina del Norte (EE UU), uno de los investigadores principales del estudio, que demostró que el tratamiento precoz reducía en un 96% el riesgo de transmisión del VIH al miembro de la pareja seronegativo.

Uno de los principales problemas destacados fue la dificultad para acceder a las poblaciones en situación de riesgo de infección. “Tenemos que llegar a las mujeres que no se considera que están en una situación de riesgo y deberíamos conseguir que las comunidades se movilicen para ser las primeras en adoptar el gel [microbicida] con tenofovir”, afirmó Samu Dube, de la Campaña Mundial por los Microbicidas.

También se expresó la preocupación por la necesidad de trabajar más con los encargados de proporcionar servicios sanitarios para convencerles de que tienen un papel que pueden desempeñar a la hora lograr que un mayor número de personas en situación de riesgo sean conscientes de que se están haciendo disponibles métodos preventivos basados en el tratamiento.

“El personal sanitario puede ofrecer una importante vía de acceso”, indicó Catherine Hankins, de ONUSIDA. Otro de los puntos destacados en el encuentro fue que es preciso identificar el mejor modo de utilizar los nuevos productos de tratamiento como prevención.

Será igualmente importante el desarrollo de estrategias para superar las barreras sociales, legales y del sistema sanitario que podrían amortiguar el impacto de estas tecnologías.


Poner en práctica el tratamiento como prevención

Es necesario llevar a cabo más estudios para determinar lo eficaces que pueden resultar las distintas estrategias referentes al uso del tratamiento antirretroviral como prevención en comunidades y entornos epidemiológicos específicos, según se comentó en un encuentro satélite que tuvo lugar en la jornada inaugural de la conferencia de Roma .

El encuentro, organizado por Coalición de Activismo en Vacunas contra el Sida (AVAC) y el Grupo Europeo sobre Tratamientos del Sida (EATG), puso énfasis en la importancia de la realización de estudios, la identificación de barreras para la implementación de intervenciones preventivas y el desarrollo de estrategias para superarlas.

El equipo de investigadores sugirió que ninguna intervención de tratamiento como prevención era “mejor”, ni tampoco que hubiera un paquete ideal de intervenciones, sino que más bien se requería un enfoque flexible para responder a las circunstancias locales.

No obstante, se presentaron unos datos que evidenciaban que, en el caso de entornos con escasos recursos, el inicio de la terapia anti-VIH de forma precoz supondría la opción más eficaz.
Las tasas de diagnóstico tardío, sin embargo, implican que la utilización más amplia de la terapia antirretroviral no permitiría llegar al 96% de reducción de las transmisiones observadas en el ensayo HPTN 052.

Incluso lograr una reducción del 60% en la tasa de transmisiones dependería de que el 60% de las personas reciba el diagnóstico en el primer año de la infección, de que el 90% de estas personas tome terapia antirretroviral, de que el 87% alcance una carga viral indetectable antes de seis meses y de que el 99% siga tomando tratamiento.

De todos modos, en el encuentro también se comentó que un enfoque combinado resultaría más flexible frente a las situaciones en ámbitos reales. La siguiente oleada de ensayos de prevención debería examinar el uso del tratamiento en entornos donde se proporcionan servicios de salud, afirmó Sheena McCormack, del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido. Ésta señaló como dos prioridades el averiguar la aceptabilidad de la PPrE entre poblaciones diana como los hombres gais y el hacer que las intervenciones resulten rentables.


El tratamiento anti-VIH ES prevención.

Reducción del 96% en las transmisiones gracias al tratamiento precoz.

Los resultados de un destacado estudio que evidenció que el tratamiento antirretroviral (TARV) reduce de forma drástica el riesgo de transmisión del virus fueron recibidos con una entusiasta ovación en el transcurso de la conferencia de Roma .

El ensayo HPTN 052 mostró que el inicio precoz del tratamiento (cuando el recuento de CD4 se halla entre 350 y 550 células/mm3) consiguió disminuir al menos en un 96% el riesgo de transmisión del VIH a una pareja no infectada. El estudio estuvo integrado, de manera casi exclusiva, por parejas heterosexuales.

El profesor Myron Cohen afirmó: “Estos resultados son importantes para las parejas serodiscordantes”. El debate acerca de la capacidad de infección de los pacientes que siguen una terapia antirretroviral recibió el pistoletazo de salida en 2008 con la denominada ‘declaración suiza’ , según la cual -en determinadas circunstancias- las personas que tomaban una TARV eficaz no tenían capacidad de infectar a sus parejas sexuales.

No obstante, se pidió prudencia por estos resultados; así, el profesor Cohen recordó a las personas del público que la duración media del seguimiento en el estudio HPTN 052 fue de apenas 1,7 años.
Un total de 28 infecciones pudieron relacionarse con una pareja con VIH participante en el estudio. Sólo se registró una de ellas en el brazo de inicio inmediato del tratamiento (las personas inscritas en el brazo de tratamiento aplazado únicamente empezaron la terapia cuando su recuento de CD4 había caído por debajo de 250 células/mm3). La transmisión se produjo durante las primeras semanas del tratamiento. La pareja que transmitió el virus tenía una carga viral basal de 87.202 copias/mL y, tras 28 días de TARV, su viremia era inferior a 400 copias/mL.

El profesor Cohen señaló que las parejas deberían recibir counselling sobre las posibles diferencias en el riesgo de infección existentes entre los primeros meses de tratamiento y períodos posteriores. El equipo de investigadores determinó que el tratamiento redujo el riesgo de transmisión del virus en un 96%. En el grupo que aplazó el inicio de la terapia, la carga viral promedio en el momento de producirse las transmisiones fue de aproximadamente 80.000 copias/mL.


La PPrE protege a las mujeres frente al VIH.

Michael C. Thigpen, de los CDC, y Jared Baeten, de la Universidad de Washington.

Los resultados de dos estudios sobre profilaxis preexposición (PPrE) evidencian que los medicamentos antirretrovirales pueden proteger a las mujeres frente a la infección por VIH.

Los resultados preliminares de estos ensayos (denominados Partners PrEP y TDF2) ya habían sido anunciados la semana pasada. Sus hallazgos pusieron de manifiesto que la PPrE logró reducir el riesgo de transmisión del VIH entre un 62 y un 78%.

La terapia consistió en tenofovir o tenofovir/FTC (Truvada®) y se compararon los efectos protectores de ambas formulaciones frente a un placebo. Estos nuevos datos eran esperados con gran interés debido a que, recientemente, otro estudio sobre profilaxis preexposición en mujeres, el FEM-PrEP, fue concluido al descubrirse que el uso de Truvada® tenía una eficacia protectora nula. Se llegó a plantear la posibilidad de que la PPrE oral podría no funcionar en las mujeres porque las concentraciones del fármaco en su tracto genital eran demasiado pequeñas.Sin embargo, los resultados de estos dos estudios han demostrado que la PPrE resulta igual de eficaz en la prevención de infecciones por VIH tanto en hombres como en mujeres. Los niveles de adhesión al tratamiento fueron elevados y el hecho de inscribirse en el estudio no pareció aumentar las tasas de relaciones sexuales sin protección.


Tratamiento anti-VIH - Cuándo empezar
Beatriz Grinsztejn, de la Fundación Oswaldo Cruz (Brasil), y Mina Hosseinipour, del Proyecto UNC (Malaui).


El inicio precoz de la terapia antirretroviral redujo en un 40% las tasas de enfermedades graves, según reflejan los resultados del estudio HPTN 052.

Sin embargo, este descenso se debió, de forma casi exclusiva, a un menor número de casos de tuberculosis extrapulmonar (infección por tuberculosis en otros puntos del organismo distintos a los pulmones, como los ganglios linfáticos o las articulaciones). El comienzo del tratamiento anti-VIH de manera precoz no redujo el riesgo general de fallecimiento, ni tampoco las
tasas de infecciones bacterianas graves y tuberculosis pulmonar (infección por tuberculosis en los pulmones).

El estudio HPTN 052 mostró que el tratamiento antirretroviral temprano disminuyó en un 96% el riesgo de transmisión del VIH a las parejas serodiscordantes (véase el primer artículo de este boletín). El equipo de investigadores también decidió comprobar qué impacto tenía el inicio más precoz de la terapia sobre los resultados clínicos relacionados con el VIH. El ensayo contó con participantes de África, Asia y de todo el continente americano.

Los 1.763 pacientes presentaban unos recuentos de CD4 comprendidos entre 350 y 550 células/mm3. Las personas participantes fueron distribuidas de forma aleatoria para empezar el tratamiento anti-VIH de forma inmediata o para esperar hasta que su recuento de células CD4 estuviera por debajo de 250 células/mm3 (el nivel en el que se recomendaba iniciar la terapia, de acuerdo con las directrices nacionales vigentes durante el período de inscripción en el estudio).

En total, 105 pacientes desarrollaron una enfermedad grave y el riesgo de que sucediera esto fue significativamente mayor entre las personas incluidas en el grupo que retrasó el comienzo del tratamiento. Sin embargo, estas cifras se debieron a unas tasas más elevadas de tuberculosis extrapulmonar en los pacientes que aplazaron el inicio de la terapia.

Las tasas de tuberculosis pulmonar fueron similares en los dos brazos del estudio (el de inicio inmediato del tratamiento y el de inicio aplazado). Se registraron 16 casos de infecciones bacterianas graves en pacientes que tomaron la terapia de forma inmediata, frente a 14 casos entre los participantes que esperaron antes de empezar el tratamiento.

Las tasas de mortalidad también fueron semejantes: Se produjo el fallecimiento de 13 pacientes que iniciaron el tratamiento enseguida, frente a diez pacientes en el brazo que comenzó la terapia cuando el recuento de CD4 disminuyó.

En los dos brazos del estudio, el 14% de los pacientes experimentó un acontecimiento adverso de gravedad.


Efectos secundarios del tratamiento anti-VIH - Enfermedad ósea.

Un estudio de gran tamaño llevado a cabo en EE UU ha demostrado que la relación entre el tratamiento antirretroviral y la enfermedad ósea no está demasiado clara.

Diversos ensayos han mostrado que las personas con VIH corren un mayor riesgo de sufrir problemas en los huesos, como la osteoporosis. Sin embargo, no se conocen con claridad las causas y consecuencias exactas de este hallazgo.

Un grupo de investigadores del Departamento de Asuntos de los Veteranos de EE UU decidió examinar las tasas de fracturas por fragilidad (en cadera, muñeca y vértebras inferiores) de más de 56.000 personas con VIH entre los años 1988 y 2009.

Los autores descubrieron que se produjo un gran aumento en la incidencia de fracturas con posterioridad a 1996, año en que se hizo disponible el tratamiento anti-VIH eficaz. Los factores tradicionales de riesgo de sufrir fracturas (como tener una mayor edad, fumar, tener diabetes o estar coinfectado por el virus de la hepatitis C) constituyeron todos ellos también factores de riesgo importantes en este grupo de personas.

De hecho, el equipo de investigadores considera que el aumento en la incidencia de fracturas observado después de 1996 podría deberse simplemente a que las personas con VIH viven más tiempo.
No obstante, al restringir el análisis a los pacientes que recibieron atención médica en la era del tratamiento eficaz, se comprobó que el tratamiento con tenofovir (Viread®, y también en los comprimidos combinados Truvada® y Atripla ®) supuso un factor de riesgo de experimentar fracturas, al igual que la terapia con el inhibidor de la proteasa lopinavir/ritonavir (Kaletra®).

Sus resultados evidenciaron que cada año de tratamiento con tenofovir suponía un aumento de casi un 12% en el riesgo de sufrir una fractura. El uso de tenofovir y Kaletra® en la misma combinación aumentó aún más el riesgo de fractura ósea. Sin embargo, el equipo de investigadores señaló que el riesgo vinculado al empleo de estos fármacos resultaba mínimo en
comparación con el relacionado con los factores tradicionales mencionados.

De hecho, los autores no creen que la terapia antirretroviral constituya una causa relevante de fracturas, y comentan al respecto: "Es probable que la exposición acumulada a los antirretrovirales no sea la causa del aumento del riesgo en la era TARGA”.

Relación entre la enfermedad cardiovascular y la pérdida de masa ósea.

El endurecimiento de las arterias se ve acompañado por la pérdida de hueso en personas con VIH.

Un equipo de investigadores italiano halló que el proceso de calcificación de la arteria coronaria (un signo de alerta precoz de desarrollo de enfermedad cardiovascular) estuvo relacionado con la pérdida de densidad mineral ósea en la cadera.

En el estudio participaron 812 personas, las cuales recibieron atención médica entre los años 2006 y 2010. Se descubrió que el endurecimiento de la arteria coronaria estuvo vinculado con diversos factores de riesgo tradicionales, como por ejemplo, fumar, tener diabetes, tener una presión arterial elevada o ser de una mayor edad. Se detectó una pérdida de masa ósea en la cadera en el 22% de las personas que mostraban signos de calcificación de la arteria coronaria, y en el 15% de las que no experimentaron el endurecimiento de dicha arteria.

La realización de una serie de análisis estadísticos permitió identificar varios factores de riesgo relacionados con la calcificación coronaria y la pérdida de densidad mineral ósea en la cadera, incluyendo factores de riesgo tradicionales junto con otros asociados al VIH, como el recuento de CD4, la carga viral y el tratamiento con algunos fármacos antirretrovirales (por ejemplo, tenofovir).

Los autores destacaron que los cambios en el estilo de vida (como la práctica habitual de ejercicio, mantener una buena dieta y dejar de fumar) podrían hacer disminuir tanto los problemas cardiovasculares como los óseos en los pacientes con VIH.


Vaginosis bacteriana y transimsión del VIH

Una mujer con VIH presenta un mayor riesgo de transmitir el virus a su pareja sexual en caso de padecer una vaginosis bacteriana, según concluye un estudio hecho público en la conferencia .

La vaginosis bacteriana es un problema médico que se produce cuando se altera el equilibrio normal de bacterias en la vagina. Esto puede dar lugar a un crecimiento excesivo de determinadas bacterias, hecho que puede verse acompañado por síntomas físicos, como secreción de líquido, picor y dolor. En ocasiones, puede causar una enfermedad inflamatoria pélvica y provocar problemas de fertilidad o dificultar el parto.

Estudios anteriores habían concluido que sufrir una vaginosis bacteriana aumentaba el riesgo de que la mujer se infectase por VIH. Ahora, se ha descubierto que si un hombre tiene una relación con una mujer que vive con VIH, corre un riesgo tres veces más alto de adquirir el virus en el caso de que ésta padezca también vaginosis bacteriana.

A pesar de que la carga viral en el tracto genital era mayor en las mujeres que tenían vaginosis bacteriana, los investigadores no creen que esto explique el aumento en el riesgo de transmisión del VIH. En vez de eso, sugieren que los niveles normales de bacterias en la vagina podrían matar el VIH, reduciendo así la proporción de virus con capacidad de infección.

Los autores, asimismo, consideran que la vaginosis bacteriana podría, de forma indirecta, producir un aumento de la susceptibilidad de la pareja masculina al VIH. Señalaron que las parejas sexuales habituales comparten la flora genital y los hombres adquieren bacterias de la mujer. Por ello, indican que es posible que las bacterias provoquen una activación de las células de Langerhans y las células CD4, haciendo que el varón sea más susceptible a la infección por VIH.
 

El tratamiento anti-VIH ES prevención: Pero ¿cuáles son los siguientes pasos?
"Nadie debería verse obligado a tomar tratamiento", Eric Fleutelot, de Sidaction.

Tras la presentación realizada el lunes de los resultados del ensayo HPTN 052, una de las sesiones de ayer se dedicó a examinar algunos de los retos que supone la puesta en marcha de programas de prevención como tratamiento. Uno de los problemas, puesto de relieve por el profesor Julio Montaner, de la Universidad de la Columbia Británica (Canadá), es la proporción de personas con VIH que desconocen su estado serológico al virus. Existen importantes obstáculos para desarrollar y llevar a cabo programas de atención sanitaria que lleguen y retengan a los pacientes desde el momento de la realización de la prueba del VIH, pasando por la atención y el inicio del tratamiento, con el fin de garantizar la adhesión a largo plazo.

Uno de los puntos de vista expuestos en la conferencia es que resulta poco ético no ofrecer tratamiento al miembro con VIH de una pareja serodiscordante (en la cual una persona tiene VIH y la otra no). Sin embargo, no existe un consenso en torno a esta opinión, ya que otras personas afirman que, en determinadas zonas del mundo, el número de parejas serodiscordantes se verá superado con creces por las personas que se encuentran en otras situaciones delicadas, incluyendo las que tienen la infección sin diagnosticar.

Por otro lado, la cuestión de los derechos humanos tiene que ser considerada con atención, teniendo siempre presente las necesidades de las personas con VIH a la hora de reflexionar y realizar planes sobre el papel del tratamiento anti-VIH en la prevención .

"Todas las personas con VIH deberían poder decidir por sí mismas cuándo y cómo inician el tratamiento", señaló Eric Fleutelot, director de programas internacionales de Sidaction. "Nadie debería verse obligado o coaccionado para tomar tratamiento por cuestiones relacionadas principalmente con el beneficio para salud pública en lugar de por la salud o bienestar propios".

A lo largo del próximo año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé organizar una reunión de expertos para examinar el papel de los antirretrovirales en el tratamiento y la prevención, a fin de desarrollar unas directrices internacionales.

 

El tratamiento anti-VIH es prevención:
Los descensos de la carga viral se compensan con los cambios en los comportamientos de riesgo.

Las personas que empezaron una terapia antirretroviral en Camerún vieron aumentado su nivel de actividad sexual y se implicaron en más relaciones sexuales sin protección, según un estudio dado a conocer en la conferencia de Roma .

Sin embargo, los responsables del estudio creen que la reducción de la carga viral de los participantes compensó el aparente aumento de sus conductas de riesgo. Seis meses después de comenzar la terapia anti-VIH, el 40% de las personas declararon que no usaban los preservativos de forma constante. Este porcentaje se había incrementado hasta llegar al 55% transcurridos dos
años.

No obstante, el impacto del tratamiento antirretroviral sobre la viremia y la capacidad de infección ayudó a compensar el efecto de este aumento en el riesgo sexual. El equipo de investigadores calcula que el tratamiento redujo en un 86% el riesgo de que una persona transmitiera el VIH tras seis meses de tratamiento, y en un 89% después de dos años bajo terapia.


El tratamiento anti-VIH es prevención:

Elevadas concentraciones de fármaco y bajo nivel de carga viral en el tracto genital femenino.

Un pequeño estudio realizado en EE UU ha evidenciado que las mujeres con VIH que reciben una terapia antirretroviral estable tienen unas buenas concentraciones de fármacos y unos niveles bajos de viremia en el tracto genital .

Las 20 mujeres que participaron en el ensayo estaban tomando atazanavir (Reyataz®) potenciado con ritonavir, más FTC/tenofovir (Truvada®), y habían recibido terapia antirretroviral durante un promedio de 14 meses. Estas mujeres fueron monitorizadas de forma intensiva durante un período de cuatro semanas, para garantizar que se tomasen muestras a lo largo de todo el ciclo menstrual.
Las concentraciones de fármacos antirretrovirales fueron más elevadas en los fluidos genitales que en la sangre: Los niveles de FTC fueron 12,2 veces mayores, los de tenofovir, 3,4 veces superiores, y los de atazanavir, 2,5 veces mayores.

Las participantes declararon mantener unos buenos niveles de adhesión, que se vieron reflejados en el elevado grado de supresión de la carga viral del VIH tanto en la sangre como en los fluidos genitales.

Sin embargo, en el 16% de las muestras de fluidos genitales se detectó la presencia de VIH no ligado a células, y es posible que suponga un riesgo. De todos modos, el equipo de investigadores considera que el estudio proporciona más pruebas de que la terapia antirretroviral eficaz reduce la capacidad de infección.


La terapia diaria con aciclovir ralentiza la progresión de la infección por VIH

Los pacientes coinfectados por VIH y el virus del herpes simple tipo 2 (VHS-2) muestran un ritmo más lento de progresión de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana cuando toman aciclovir a diario, según concluye un reciente estudio .

La investigación se llevó a cabo en el distrito de Rakai en Uganda y contó con la participación de pacientes coinfectados por VIH y VHS-2 que aún no eran elegibles para recibir la terapia antirretroviral de acuerdo con las directrices locales (es decir, no tenían un recuento de CD4 por debajo de 250 células/mm3 ni estaban enfermos a causa del VIH).

Estas personas fueron distribuidas de forma aleatoria para recibir 400mg de aciclovir dos veces al día o bien un placebo. El estudio se prolongó dos años y, en él, los investigadores compararon la proporción de personas que necesitaron iniciar el tratamiento anti-VIH en los dos brazos del ensayo: Debido a un descenso en el recuento de CD4 o por haber desarrollado una enfermedad definidora de sida.

Los pacientes tratados con aciclovir tuvieron una probabilidad un 27% menor de empezar la terapia antirretroviral que los incluidos en el brazo de placebo. Los beneficios del uso de aciclovir fueron especialmente destacados en los pacientes que tenían una carga viral superior a 50.000 copias/mL al comienzo del estudio. Se observó una pequeña disminución de la viremia del VIH en los pacientes tratados con aciclovir, mientras que se produjo un aumento de la misma entre los que recibieron el placebo.

El equipo de investigadores concluyó: "La toma de 400mg de aciclovir dos veces al día retrasó la progresión de la infección por VIH en personas coinfectadas por VIH y VHS-2", y agregó: "Puede estar justificado el tratamiento [con aciclovir] de la infección crónica por VHS-2 en pacientes coinfectados por el virus de la inmunodeficiencia humana".


Transmisión del VIH de madre a hijo: Sudáfrica consigue un descenso

Las tasas de transmisión vertical del VIH en Sudáfrica se han reducido hasta situarse por debajo del 4%, según los datos presentados en la conferencia.

El país cuenta con un programa para reducir la transmisión vertical (de madre a hijo) del VIH que ha estado en marcha a lo largo de los últimos nueve años. Este drástico descenso en las tasas de transmisión se debe a la implementación a nivel nacional de un programa integral que incluye la realización de pruebas del VIH prenatales, así como la provisión de tratamiento antirretroviral
tanto para las madres como para sus bebés.

La tercera parte de las madres con VIH recibieron una terapia antirretroviral triple, el 62% de ellas no amamantaban a sus bebés, y el 20% declararon que alimentaban a sus hijos exclusivamente con leche materna.

En conjunto, la tasa nacional de transmisión vertical entre la cuarta y octava semana fue del 3,5%.


Prueba del VIH: Las redes sociales fomentan la realización de tests

Un estudio en el que un grupo de personas seropositivas alentó a sus amistades y familiares a que se sometieran a la prueba del VIH ha ayudado a detectar infecciones previamente no diagnosticadas .
El pequeño proyecto piloto se llevó a cabo en zonas rurales de Tanzania. Como parte del proyecto, setenta y cinco personas con VIH que recibían atención médica en un centro local de tratamiento recibieron unos vales para repartir entre sus amistades y contactos, alentándoles a que se hicieran la prueba del VIH. Como resultado, un total de 41 personas se presentaron para realizarse la prueba y 13 de ellas fueron diagnosticadas de VIH.


Monitorización de los niveles de CD4 en entornos con pocos recursos

El doctor Steven Reid, del Imperial College de Londres (Reino Unido).

La monitorización en el punto de atención realizada por el personal de enfermería puede ofrecer a las personas datos sobre su recuento de CD4 mientras esperan, según se comentó en la conferencia de Roma . El seguimiento de los niveles de CD4 desempeña un papel importante en la atención del VIH. No obstante, por lo general, estas pruebas precisan de un laboratorio equipado y contar con un personal capacitado para realizar estos análisis.

Sin embargo, se ha desarrollado una nueva generación de pruebas para determinar los recuentos de CD4 que permiten ofrecer una monitorización de este parámetro en el propio punto de atención al paciente, ofreciendo resultados en unos 20 minutos.

Un modelo matemático sugiere que las nuevas pruebas podrían resultar rentables en numerosos entornos con recursos limitados, aunque dependería del volumen de pacientes a monitorizar.


VIH y huesos: Un régimen sin nucleósidos ayuda a preservar la densidad ósea

El uso de una combinación de raltegravir (Isentress®) más lopinavir/ritonavir (Kaletra®) se relacionó con una buena conservación de la densidad mineral ósea a lo largo de dos años, según las conclusiones de un estudio.

El equipo de investigadores comparó el impacto de este régimen antirretroviral sobre la densidad de los huesos frente a una combinación tradicional de tres medicamentos: FTC/tenofovir (Truvada®) con Kaletra®. Uno de los temas más candentes en el ámbito del VIH es el impacto de la terapia antirretroviral sobre la densidad mineral ósea; en particular, se ha suscitado preocupación por el hecho de que tenofovir pueda estar especialmente relacionado con la pérdida de hueso.

La combinación de raltegravir y Kaletra® resultó igual de eficaz que el régimen de Truvada® con Kaletra® a la hora de controlar los niveles de VIH. Tras dos años de tratamiento, apenas se registraron cambios en la densidad ósea de los pacientes que tomaban la combinación de raltegravir más Kaletra®. Por el contrario, se observaron unos descensos significativos en el caso de
los pacientes tratados con tenofovir.

Los personas que tomaban raltegravir y Kaletra® fueron mucho menos propensas a presentar una reducción del 5% en la densidad ósea en comparación con los pacientes que recibieron el régimen que contenía Truvada®.

Los autores consideran que este hallazgo tiene importancia clínica y señalan: "Los descensos apreciados en el grupo que tomó lopinavir/ritonavir más tenofovir y FTC tienen una magnitud similar a las pérdidas de densidad mineral ósea advertidas en los dos primeros años de la menopausia".

El tener unos recuentos de CD4 bajos, una carga viral alta y un índice de masa corporal (IMC) pequeño al inicio del estudio fueron factores que también estuvieron relacionados con la pérdida ósea.
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Manifestación de mujeres con el lema Revolución en la Prevención.

Caspar Thomson, director ejecutivo de NAM, siente que en Roma se extiende un murmullo de optimismo y emoción, a medida que se examina el potencial que ofrece la prevención del VIH. Sin embargo, como advirtió Michael Sidibé (director ejecutivo de ONUSIDA) cuando comenzaba la conferencia: “Tenemos que recordar que la historia nos juzgará no sólo por nuestros avances científicos, sino por cómo los aplicamos”.

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