El Instituto Catalán de Oncología (ICO) ha relacionado por primera vez el gen CTLA—4 con la respuesta de los enfermos de leucemia al trasplante de progenitores hematopoyéticos, después de analizar 536 trasplantes de médula procedentes de algún hermano compatible, que fueron realizados en 19 hospitales.
El estudio, que fue desarrollado por los científicos David Gallardo y Arianne Pérez—García, de la Unidad de Alorreactividad del Laboratorio de Investigación Traslacional del ICO y publicado en la revista especializada "Blood", asegura que la supervivencia del trasplantado varía considerablemente y que esto depende de la variedad del gen que presente el donante, por lo general un hermano compatible.
El tratamiento de la leucemia aguda y otros cánceres hematológicos consiste en la aplicación de quimioterapia y la posterior realización de un trasplante de células madre, que pueden ser del propio paciente —en cuyo caso se denomina autólogo— o provenientes de un donante compatible, normalmente un hermano, y que se lo denomina trasplante alogénico.
Sin embargo, en los trasplantes en los que interviene un donante la respuesta es variable, y en la mitad de los casos se producen complicaciones, sin que hasta ahora se conozca el motivo por el cual unas veces llega a funcionar y otras no.
El trabajo de investigación del instituto español ICO presenta un mecanismo, relacionado con el gen CTLA—4, que podría explicar estas diferencias, lo que ayudaría a los médicos a prever las posibles complicaciones y a aplicar tratamientos lo más adaptados a las particularidades de cada paciente.
Los investigadores han descubierto que según la variedad del gen que tiene el donante, la supervivencia de los trasplantados oscila entre el 56 y el 70 por ciento, por lo que si se confirman estos resultados, se debería realizar el análisis del gen CTLA—4 del donante antes de llevar a cabo el trasplante.
El gen CTLA—4 codifica para una proteína que modula la activación de los linfocitos T, que constituyen una pieza clave del sistema inmunitario, y la proteína promueve la inhibición de los linfocitos cuando tienen que acabar la actividad.
Existen cinco polimorfismos del gen que hacen que la proteína sea más o menos activa, y aunque algunos de ellos ya se habían asociado con una mayor susceptibilidad a desarrollar ciertas patologías autoinmunes, nunca las variedades del CTLA—4 se habían asociado con la respuesta a un trasplante de células madre hematopoyéticas.
Los científicos han descubierto que los pacientes que reciben células procedentes de donantes con el polimorfismo CT60 AG o el CT60 GG tienen más recaídas y peor supervivencia (un 56,2 por ciento al cabo de cinco años) que los que reciben progenitores hematopoyéticos con el polimorfismo CT60 AA, cuya supervivencia es del 69,8 por ciento.
También el rechazo es más frecuente en los que tienen el polimorfismo CT60 AA, y la hipótesis de los investigadores españoles es que las variantes CT60 AG y CT60 GG hacen que el sistema inmunitario sea más tolerante, lo que provoca una menor reacción contra los tejidos del paciente, pero a su vez ataca menos a aquellas células malignas que han escapado de la quimioterapia, y esto inevitablemente provoca más recaídas. Si se confirman estos resultados en otros trabajos, en los casos en los que un enfermo tuviera más de un hermano compatible, se debería escoger al que presente el polimorfismo CT60 AA.