Puntos de vista

/ Publicado el 30 de noviembre de 2025

Precios elevados

Lenacapavir podría prevenir el 68% de las infecciones por VIH en Latinoamérica, pero es inaccesible

Buena parte de nuestros países quedaron fuera del acuerdo de precios con el laboratorio.

Autor/a: Claudia Nicolini

Fuente: IntraMed

Ya hace tiempo, concretamente desde 2012, ciertos antirretrovirales pueden usarse no solo como tratamiento, sino como prevención de la infección del VIH. En 2021, ya se disponía de uno que, inyectable, se administra cada dos meses. Y en junio de 2025 se aprobó lenacapavir, que requiere solo dos dosis anuales. Fue un gran paso adelante; de hecho, se describen estas posibilidades de abordaje como “tecnologías innovadores de respuesta al VIH”.

Veamos un poquito en qué consiste el logro del lenacapavir: según un documento técnico de Médicos Sin Fronteras (MSF), “en los ensayos clínicos, el lenacapavir administrado dos veces al año demostró ser 100 % eficaz en la prevención de la infección por VIH en mujeres y niñas cisgénero, y redujo el riesgo de infección en un 96 % en un grupo diverso en cuanto a género que incluía hombres cis y transgénero, así como personas no binarias, lo que lo hace hasta un 89 % más eficaz que la medicación oral diaria”. Dicho en pocas palabras: hoy por hoy, lenacapavir es una de las mejores opciones para avanzar hacia la eliminación del VIH.

Pero siempre hay peros, y en julio empezaron a activarse fuertemente las alertas. Un ejemplo: en una nota de prensa, MSF advertía ya que los términos de la licencia voluntaria del laboratorio que tiene la patente establecen restricciones que limitan el impacto potencial de este fármaco en la salud pública. La exclusión de países clave y las condiciones que restringen su suministro, su uso en investigación y su distribución generan barreras significativas para un acceso equitativo.

Por su parte, Global Humanitarian Progress Corporation (GHPcorp), entidad sin fines de lucro enfocada en desarrollo comunitario, derechos humanos y salud pública, especificaba: “Los estudios clínicos PURPOSE 1 y PURPOSE 2 incluyeron sitios en Argentina, Brasil, México y Perú, entre más de 100 centros en el mundo. Estos ensayos multidimensionales evaluaron lenacapavir como profilaxis (PrEP) y tratamiento en diferentes poblaciones. La participación de estos países demuestra su rol crítico en la investigación científica del medicamento, aportando datos locales que influyen en su perfil de eficacia y seguridad global. Sin embargo, paradójicamente, los únicos países latinoamericanos que forman parte del listado de 120 países de ingresos bajos y medianos-bajos incluidos en la licencia son Bolivia, Honduras, Nicaragua, Cuba y República Dominicana. Los demás fueron excluidos de la licencia voluntaria”. Agregaba que reclamos de MSF, Aids Healthcare Foundation (AHF) y otras 92 organizaciones de la sociedad civil, además de líderes independientes, han unido fuerzas para solicitar a gobiernos y entidades relevantes de Latinoamérica y el Caribe que prioricen el acceso asequible. Pero, por ahora, no han tenido éxito, y el tiempo pasa...  

Dicho en cifras

“Más caro que el oro”. Con ese lema inició su campaña AHF, sobre la premisa de que “la innovación médica debe ser un derecho, no un privilegio”.

Porque la gran barrera aquí para las estrategias destinadas a poner fin a la pandemia de VIH no es científica, es económica. De hecho, poco después de que FDA aprobó lenacapavir como profilaxis preexposición, ONUSIDA instó al laboratorio a reducir el precio. En ese mismo comunicado daba cuenta de que el laboratorio había anunciado, en una entrevista con The New York Times, que el precio de venta al público en Estados Unidos sería de 28 218 dólares estadounidenses por persona al año. Y también citaba un artículo publicado poco antes en The Lancet VIH, que señala: “el costo de producción depende del costo de los productos (CP) del ingrediente farmacéutico activo (IFA) y de su conversión en producto farmacéutico terminado (PFT). En 2024, estimamos que el lenacapavir genérico podría producirse a entre 41 y 94 dólares por persona al año, según el volumen de producción”. Y agrega en los resultados: “El costo de las materias primas clave para preparar el API de lenacapavir ha disminuido considerablemente y se ha publicado un esquema de respuesta a la demanda (ROS) muy eficiente (…). Al agregar los costos de formulación, con un modelo de precios de costo más margen (el resaltado es nuestro), se proyecta que el lenacapavir genérico de fórmula profiláctica fraccionada (FPP) costará entre $35 y $46 por persona-año. Mejoras moderadas y un aumento en la demanda podrían reducir este costo a $25 por persona-año para una demanda comprometida de entre cinco y diez millones de personas”. Con esas cifras, concluye, “lenacapavir genérico puede tener un precio igual o inferior al de la PrEP oral actual. Con financiación para apoyar la producción en masa y el acceso global, la PrEP con lenacapavir podría ser una intervención muy rentable para eliminar el VIH” (el resaltado es nuestro).

Por el otro lado está la gente: “si el Lenacapavir -el medicamento más innovador para la prevención del VIH- estuviera disponible a un precio accesible en todos los países de Latinoamérica, la región podría evitar hasta 28 mil nuevas infecciones para 2030. Así lo estima un nuevo estudio del Instituto Nacional de Salud Pública de México (INSP), que proyecta una reducción de hasta 68 % en nuevas transmisiones. El análisis, respaldado por el Instituto de Salud Pública Global de AIDS Healthcare Foundation (AHF) para América Latina y el Caribe, modela los posibles efectos de ampliar el acceso a este antirretroviral inyectable de acción prolongada en Argentina, Colombia, México, Perú y Venezuela. Los resultados posicionan al fármaco como una herramienta potencialmente transformadora en la respuesta regional al VIH”, señala el comunicado emitido por ambas instituciones el 22 de octubre.

El reporte, titulado “Incremento en el acceso a Lenacapavir en Latinoamérica”, fue presentado en un foro realizado en Ciudad de México del que participaron expertos en salud pública de América latina, instituciones académicas, tomadores de decisión, organizaciones civiles y agencias internacionales, y que fue transmitido en vivo para toda la región. El objetivo era, ni más ni menos, no quedarse de brazos cruzados, y “analizar los desafíos que enfrentan los países de la región para incorporarlo como parte de sus programas de VIH”, señala el comunicado de AHF. Durante el encuentro, Tonatiuh Barrientos, director de Investigación del INSP, presentó dos escenarios modelados: el primero, calculando una cobertura parcial, bajaría las nuevas infecciones un 32 %. El otro, que prevé cobertura óptima y alta adherencia, permitiría una disminución del 68 %. “En términos humanos, estamos hablando de 40 mil infecciones menos en solo cinco años”, señaló. 

Por su parte, Miguel Pedrola, de Argentina, director Científico de AHF Latinoamérica y el Caribe, calificó el lenacapavir como “una de las nuevas figuras en la prevención del VIH” y explicó que actúa en tres puntos del ciclo del virus: en etapas tempranas, en el transporte nuclear y en etapas tardías, evitando el ensamblaje.

Pero eso no es todo: recordemos que –a diferencia de las pastillas, que son de toma diaria– Lenacapavir se administra en solo dos inyecciones por año; y la situación puede llegar a ser aún mejor: en marzo, el laboratorio ya anunció su potencial uso una vez al año para la prevención del VIH, y sus planes de lanzar un ensayo de fase 3 en el segundo semestre de 2025. “Los problemas de adherencia podrían encontrar en lenacapavir una solución viable, con buena aceptación entre jóvenes”, señaló Pedrola.

Pero. Porque siempre hay un pero… La cuestión es económica y política, y la solución se dice rápido, pero es un enorme desafío: “Mientras en Estados Unidos el tratamiento cuesta más de 28 mil dólares al año, en Latinoamérica es simplemente inaccesible. Aunque el laboratorio y la OMS anunciaron precios reducidos, el control sigue en manos de la farmacéutica. África tiende a negociar en bloque (el resaltado es nuestro), y esto aumenta las posibilidades de éxito de dichas negociaciones. América Latina necesita hacer lo mismo”, resumió en el cierre del encuentro Jorge Saavedra, director ejecutivo del Instituto AHF de Salud Pública Global, y lanzó un llamado directo a los gobiernos de la región.