Noticias médicas

/ Publicado el 31 de julio de 2007

Leer protege el cerebro frente de la exposición al plomo

Un estudio realizado con 112 trabajadores de la industria del plomo muestra que los más aficionados a la lectura son los que ven menos afectada su capacidad cognitiva.

Los trabajadores de la industria del plomo que son buenos lectores están más protegidos contra los efectos negativos que tiene sobre el cerebro la exposición a este metal pesado en comparación con aquellos poco aficionados a la lectura, según un estudio sobre el impacto cognitivo publicado en el último número de "Neurology".

La investigación recuerda que los empleos en los que el trabajador debe estar expuesto al plomo tienen efectos negativos en el sistema nervioso y en áreas del cerebro relacionadas con diversas funciones. Sin embargo, algunas funciones cerebrales parecen resistir a la exposición.

Una de ellas es la relacionada con la capacidad de leer, que también constituye un indicador de las reserva cognitiva del individuo, y otra la habilidad cerebral de funcionar a pesar de haber sufrido daños. Genética, educación y habilidades cognitivas infantiles pueden contribuir a la reserva cognitiva.

El estudio fue realizado sobre una muestra de 112 trabajadores de la industria del plomo de New Brunswick (Canadá). Estos obreros fueron sometidos a diferentes análisis motores y cognitivos, además de a un estudio para valorar sus capacidades de lectura. Los investigadores calcularon el tiempo de exposición al plomo a lo largo de toda su vida laboral a través de sus niveles de metal en sangre. Tras el análisis, los fundidores fueron divididos en grupos, uno considerado de alta reserva cognitiva -definido como lectores de grado 12 o alto- y otro de inferior reserva, nivel 11 o bajo.

Según Margit L. Bleecker, responsable de la investigación, "a pesar de que ambos grupos experimentaron una exposición similar al plomo, los efectos cognitivos del metal fueron 2,5 veces mayores en los trabajadores con menores dotes para la lectura". "Por contra, los efectos del plomo en el sistema motor fueron comparables en ambos grupos", apunta Bleecker, miembro del Centro de Neurología Ocupacional y Medioambiental de Baltimore (Estados Unidos).

"Esto nos sugiere que altas reservas cognitivas tienen una especie de efecto protector que permite a estos trabajadores mantener sanas sus funciones, incluso a pesar de que el plomo afecte su sistema nervioso y muestre sus efectos en las habilidades motoras", indicó Bleecker, asegurando que han "múltiples teorías" para explicar este fenómeno, entre ellas algunas relacionadas con la posibilidad de que ciertas personas cuenten con una mayor capacidad para utilizar circuitos alternativos de su cerebro o con la habilidad de procesar tareas de forma más eficiente por los circuitos cerebrales más usados.

Neurology 2007 69: 470-476 

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