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Publicado el 20 de diciembre de 2008

La espera más prolongada

Le trasplantaron un riñón tras la pesadilla de 12 años de espera

Era el paciente que más años llevaba esperando esa operación; vivencias recuperadas.

Foto: Fabián Marelli. Laura Reina

Eduardo Plá era un hombre que vivía esperando. Hoy es un hombre que vive agradecido. En las primeras horas del 4 de octubre pasado, cuando faltaban cinco días para que se cumplieran 12 años de diálisis, llegó el riñón que puso fin a tanta espera. Y abrió las puertas de una nueva vida para él y para su familia.

Hace un año, LA NACION relató su historia y el caso enseguida tomó repercusión nacional. Su situación era especial porque prácticamente duplicaba el tiempo promedio que se tarda en conseguir un riñón. Según las estadísticas oficiales, la espera no supera los siete años. El tuvo que aguardar cinco más.

"Yo confiaba en que este año iba a llegar. Primero, porque mi caso tomó estado público y, segundo, porque ya era mucho el tiempo que llevaba esperando. Además, el año pasado me había cambiado del sanatorio Mitre al Cemic, que es un centro que realiza muchos trasplantes", contó ya recuperado de la cirugía que lo obligó a estar internado cinco de las ocho semanas que transcurrieron desde la operación.

Aunque pasó poco tiempo desde que recibió el riñón, Plá ya nota cambios importantes en su vida. "Hay uno que tal vez para muchos sea una tontería..., pero perdí la noción de los días. Yo me dializaba tres veces por semana, cuatro horas, y hoy, como no lo hago, no sé muy bien en qué día vivo", comentó.

Los otros cambios son en el nivel físico y emocional. "Me siento mucho mejor, con más vitalidad. Cuando me dializaba, muchas veces notaba que no estaba a pleno, que tenía cierto agotamiento. Hoy estoy mucho mejor y calculo que a medida que pase el tiempo seguiré mejorando. Antes tenía un desgano muy grande, hoy recargué las pilas", aseguró.
Nueva etapa

Es cierto también que, con el trasplante, se abrió una nueva etapa llena de miedos para la familia Plá. "Hoy vivo con el temor al rechazo. Me asusta volver atrás. Quemé una etapa y estoy en una nueva, llena de interrogantes. Antes estaba en una zona segura, hoy estoy parado en una situación totalmente nueva, de incertidumbre. Ahora siento que tengo mucho que perder", relató.

Además, a pesar de que se libró de la diálisis, Plá debe someterse semanalmente a exámenes de sangre y tomar una medicación de por vida. Y cuidarse más que nunca de entrar en contacto con virus y bacterias, ya que su sistema inmunológico está muy debilitado. Prueba de esto es la situación que le tocó vivir hace un mes, cuando debió volver a internarse por un virus que le causó fiebre y que lo obligó a permanecer hospitalizado durante dos semanas. Hoy Plá debe seguir con un tratamiento ambulatorio.

A pesar de ello, su vida cambió. Y para bien, claro.
Soñar con las vacaciones

"Todavía me siento preso, por ejemplo, no puedo irme de vacaciones. No lo hago desde hace más de diez años. Yo bromeo y le pregunto al médico cuándo van a soltarme porque me siento como un recluso con una pulserita. Pero de todas maneras sé que las perspectivas son buenas", confía Plá, que prefirió no ponerse en contacto con la familia del donante.

"Hablé mucho con mi mujer y, sinceramente, no supimos bien qué hacer. Es un tema delicado. El sistema está armado de tal manera que está sobreentendido que yo estoy muy agradecido y que la familia del donante está tranquila con la decisión que se tomó", dijo a LA NACION quien, poco a poco, va retomando la rutina y el trabajo: la comercialización e instalación de sistemas de audio y video.

Sin dudas, este año, en el momento del brindis, Eduardo Plá y los suyos tendrán poco que pedir y mucho que agradecer. En primer lugar, a la familia del donante y, en segundo término, a los médicos del Cemic que hicieron posible que este fin de año sea muy distinto a los últimos 12 que pasaron aguardando.

Esta vez, la espera terminó.
Un año con récord histórico

    * Hubo más de 500 donantes de órganos este año en la Argentina, lo que constituye un récord histórico, y se efectuaron 1200 trasplantes, mientras que la tasa de donantes alcanzó 12,6 por millón de habitantes, la tercera de América latina, según se informó oficialmente. En el Instituto Nacional Centro Unico Coordinador de Ablaciones e Implantes (Incucai) se aseguró que los citados registros se alcanzaron "luego de la instrumentación del Programa Federal de Trasplantes, que prevé la figura de coordinadores en los principales hospitales". En el Incucai explicaron que la marca histórica se consiguió por la puesta en marcha de un programa federal.