Noticias médicas

/ Publicado el 14 de marzo de 2006

Intervención

Le colocaron un corazón artificial a un niño en el Garrahan.

Un niño de 5 años con miocardiopatía dilatada.

Rodrigo, de 5 años, padecía una miocardiopatía dilatada y se encontraba en gravísimo estado. La operación duró ocho horas.

Rodrigo Bueno, el niño de cinco años que padecía una miocardiopatía dilatada y que se encontraba a la espera de un corazón en el hospital Garrahan en gravísimo estado, fue conectado a un corazón externo tras ocho horas de operación, informaron fuentes de ese centro asistencial.

El doctor Horacio Fogelman, jefe de trasplantes cardíacos del hospital Garrahan dijo que "después de ocho horas" de operación "Rodrigo fue conectado a un aparato externo denominado Corazón de Berlín que le permitirá seguir viviendo mientras aparece un donante".

Fogelmán agregó que "el estado del niño es muy delicado".

***

Por segunda vez en el país: exitosa intervención quirúrgica

Implantan el segundo corazón artificial
Anteayer se lo colocaron a un chico de seis años y le permitirá sobrellevar la espera de un trasplante cardíaco definitivo

Se llama Rodrigo y aún encabeza la lista de emergencia nacional del Incucai La operación se realizó en el Garrahan El dispositivo se trajo de Alemania y costó 290.000 pesos

Anteayer, en el quirófano del hospital Juan P. Garrahan estaba todo preparado, hasta el mínimo detalle. Sólo faltaba que el corazón artificial pediátrico (denominado Berlín Heart) llegara desde Alemania para poder realizar el implante que le permitiría a Rodrigo Bueno, un chico de 6 años, sobrellevar la espera de un trasplante cardíaco, la única alternativa para salvarle la vida.

El corazón llegó a tiempo y la intervención (la segunda de este tipo que se realiza no sólo en el país, sino en América latina) fue exitosa. "De no realizarse esta operación, Rodrigo no hubiera podido vivir más que algunas horas, y afortunadamente todo salió muy bien, aunque debemos esperar otras 48 horas para ver cómo sigue evolucionando", dijo a LA NACION el doctor Horacio Vogelfang, jefe del equipo de trasplantes cardíacos del hospital pediátrico.

De todas maneras, es necesario recordar que Rodrigo, oriundo de la localidad santacruceña de Las Heras, aún encabeza la lista de emergencia nacional del Incucai, ya que el trasplante cardíaco es el único camino para salvar su vida.

"Estamos felices porque lo tenemos con nosotros, pero Rodri sólo superó el primer paso. Aún necesita un corazón para que el milagro sea completo", dijo su tía Andrea Illesca.

"En este caso no podemos esperar que su corazón se recupere y no necesite ser trasplantado, como sucedió con Berenice [una beba santafecina de 18 meses que padecía una miocardiopatía dilatada, y que fue operada el 14 de diciembre último en el Hospital Pedro de Elizalde]. El corazón de Rodrigo también sufría de una miocardiopatía dilatada, pero a diferencia del de la pequeña sólo estaba funcionando en un 10 por ciento y su músculo cardíaco era completamente ineficiente. Por eso, en lugar de reemplazar el ventrículo izquierdo, a Rodrigo tuvimos que reemplazarle todo el corazón. Además, otra gran cantidad de funciones de su organismo se estaba deteriorando con el correr de los días, como el hígado y los riñones."

Esta misma intervención ya fue realizada en más de 70 niños en Berlín, Alemania, y gracias a una gestión conjunta entre el área de emergencias y catástrofes del Ministerio de Desarrollo y la obra social del personal de la construcción (Ospecon) fue importado este corazón artificial, que costó alrededor de 290.000 pesos. "Los trámites requeridos y las gestiones se realizaron con una velocidad extraordinaria. Los padres de Rodrigo colaboraron en todo momento, y hasta el día de hoy llevan adelante esta situación tan dolorosa con una entereza admirable", reconoció el doctor Vogelfang.

Junto con el equipo de última tecnología, también llegó desde Alemania el cirujano Holger Buchholz, que estuvo al lado de los especialistas argentinos durante las 8 horas que duró la operación. "El no participó directamente en la cirugía, pero nos asesoró y estuvo presente en el quirófano. También se quedará algunos días más en Buenos Aires para supervisar el posoperatorio de Rodrigo y darnos algunas pautas en el caso de que necesitemos más detalles del equipo", explicó Vogelfang.

Vale mencionar que el órgano implantado funciona fuera del cuerpo del niño, sobre el abdomen, conectado simultáneamente a una unidad de control. Aunque la evolución de Rodrigo es favorable, aún no fue desconectado del respirador artificial, por eso los médicos son cautelosos. "Esto no es definitivo, es simplemente un puente que le permitirá sobrellevar la espera. Su estado es reservado, y hay que tener en cuenta que es un paciente en riesgo -advirtió el experto-. Pero no dudamos de que un órgano compatible con el corazón de Rodrigo llegará pronto. El compromiso de la sociedad en cuanto a la donación de órganos es cada vez mayor."

Desde hace más de un mes, la familia de Rodrigo deambula por los pasillos del hospital a la espera de un donante, pero los problemas del pequeño comenzaron casi tres años antes. "A Rodri le gusta tocar la guitarra y jugar con camiones, aunque por su condición recibía constantes cuidados. Cuando la enfermedad empeoró tuvo que dejar de ir al jardín, y lo que más se lamentaba era no poder ver a sus amiguitos. Todos los días le rogamos a Dios para que pronto llegue el corazón que necesita", suplicó su tía.

Por Soledad Vallejos
De la Redacción de LA NACION

***

Otro caso: 

La milagrosa recuperación de Ezequiel
Ayer salió de la lista de espera nacional

Para los médicos fueron los avances de la ciencia; para la familia, un milagro.

El caso de Ezequiel, el niño de dos años que aguardaba un trasplante hepático en el hospital Juan Garrahan y que ayer mejoró y salió de la lista de emergencia nacional, sorprendió a los especialistas y apaciguó la desesperación de su familia.

"Sólo entre un 5 y un 7 por ciento de los pacientes con problemas hepáticos revierte a último momento su situación, como ocurrió con Ezequiel", dijo Oscar Imventarza, jefe del centro asistencial.

Ezequiel, oriundo de Tucumán, sufría una hepatitis terminal. El médico precisó que la mejora del pequeño no se produjo "de un día para el otro, sino que evolucionó a lo largo de una semana". Además, indicó que en el hígado no quedan secuelas después de haber padecido el severo cuadro.

María de los Angeles, la mamá del chico, comentó que su hijo se encuentra "mejor, más animado" y que "tiene cuatro hermanitos, de los cuales tres están en el colegio" y carecen de agua potable, por lo que "puede pasarles lo que le pasó" a Ezequiel.

Como él, otro niño necesita un milagro. Oriundo de Montevideo, Fernando, de tres años, fue derivado desde Uruguay al Hospital Italiano por una hepatitis fulminante y necesita un hígado para salvar su vida. El chico se encuentra internado en terapia intensiva.

Crea una cuentao iniciar sesión para continuar con la lectura