El primero de los estudios muestra que el riesgo de nacer con defectos congénitos es mayor entre los niños nacidos gracias a técnicas de reproducción asistida. Se trata de una investigación firmada por científicos de la Universidad de Western Australia en la que se comparó la incidencia de defectos de nacimiento en 301 niños nacidos gracias a inyección de esperma intracitoplásmico (IEI), 837 gracias a fecundación in vitro (FIV) y 4.000 concebidos naturalmente.
A la edad de 1 año, el 8,6% de los del primer grupo y el 9% de los del segundo habían sido diagnosticados al menos de un defecto congénito relevante, por sólo el 4,2% de los concebidos naturalmente. Tras ajustar otros factores que pudieran haber influido, como la edad de la madre o el sexo del niño, los autores concluyen que las dos citadas técnicas de reproducción asistida duplican el riesgo de defectos de nacimiento, incluso cuando se trata de embarazos no múltiples.
El segundo estudio se centró en estudiar la relación de las técnicas de reproducción asistida con las probabilidades de bajo peso al nacer.
Viene firmado por investigadores de los CDC de Estados Unidos, que analizaron datos correspondientes a más de 42.000 niños que nacieron entre 1997 y 1998 gracias a estas técnicas y a 3,4 millones concebidos naturalmente.
Los resultados muestran que la tasa de bajo peso al nacer entre los primeros es del 3%, y la tasa de niños con muy bajo peso al nacer es del 4%, proporción seis veces mayor de lo esperado. Esta mayor incidencia podría explicarse por la mayor cantidad de embarazos múltiples asociada a la reproducción asistida. Sin embargo, los autores también apuntan que en embarazos de un solo niño también existe el doble de riesgo de que nazca con bajo peso si ha sido concebido gracias a reproducción asistida.