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/ Publicado el 30 de diciembre de 2025

Según la revista JAMA

Las principales investigaciones médicas de 2025

Los editores del journal seleccionaron los estudios más influyentes publicados durante el año. Aludieron que no solo aportan novedades científicas, sino que también tienen impacto directo en la práctica clínica, la salud pública y la vida cotidiana de millones de personas.

La revista JAMA seleccionó las investigaciones más influyentes publicadas entre octubre de 2024 y septiembre de 2025. La elección estuvo a cargo de sus principales editores, quienes destacaron estudios que no solo aportan novedades científicas, sino que también tienen impacto directo en la práctica clínica, la salud pública y la vida cotidiana de millones de personas. A continuación, un repaso periodístico, organizado por descubrimiento, de los nueve trabajos que marcaron el año.

1. Los fármacos GLP-1 reducen hospitalizaciones y muertes por insuficiencia cardíaca

La insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (HFpEF) es hoy la forma más frecuente de insuficiencia cardíaca, impulsada por el aumento de la obesidad y la diabetes tipo 2. Durante años, los médicos contaron con pocas herramientas eficaces para reducir hospitalizaciones y mortalidad.

Un amplio estudio observacional publicado en JAMA analizó datos de más de 58.000 pacientes en Estados Unidos y encontró que quienes recibían agonistas del receptor GLP-1 —como semaglutida o tirzepatida— presentaban más de un 40% menos de riesgo de hospitalización por insuficiencia cardíaca o muerte por cualquier causa, en comparación con pacientes tratados con sitagliptina.

El hallazgo refuerza la idea de que estos medicamentos, conocidos popularmente por su efecto en la pérdida de peso, tienen beneficios cardiovasculares sustanciales. Además, el estudio mostró que no hubo diferencias significativas entre semaglutida y tirzepatida en términos de protección cardíaca.

Para los editores de JAMA, este trabajo demuestra el valor de la evidencia del “mundo real” y anticipa cambios relevantes en el manejo clínico de millones de personas con insuficiencia cardíaca.

2. La vacuna contra el herpes zóster y un inesperado efecto protector frente a la demencia

Uno de los estudios más comentados del año sugirió que vacunarse contra el herpes zóster podría reducir el riesgo de desarrollar demencia. El trabajo, realizado en Australia con más de 100.000 personas, utilizó una estrategia metodológica innovadora: comparar individuos según su fecha de nacimiento, que determinaba si eran o no elegibles para recibir la vacuna gratuita.

Tras siete años de seguimiento, quienes habían sido elegibles mostraron una menor incidencia de nuevos diagnósticos de demencia, con una diferencia cercana a dos puntos porcentuales respecto del grupo no elegible. El diseño permitió minimizar el sesgo habitual en los estudios observacionales sobre vacunas.

Aunque no prueba causalidad definitiva, el estudio refuerza la hipótesis de que ciertas infecciones virales podrían influir en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas. Para los expertos, se trata de una intervención de bajo costo y alto impacto potencial en salud pública.

3. Inteligencia artificial en salud: muchas publicaciones, pocas respuestas sólidas

El auge de los grandes modelos de lenguaje (LLM) en medicina generó cientos de estudios en pocos años. Sin embargo, una revisión sistemática publicada en JAMA advierte que la mayoría de estas evaluaciones son insuficientes y fragmentadas.

De más de 500 estudios analizados, solo el 5% utilizó datos reales de pacientes. La mayoría se enfocó en medir la precisión para responder preguntas teóricas o exámenes médicos, dejando de lado tareas administrativas clave —como la redacción de notas clínicas o la codificación— que podrían aliviar la sobrecarga laboral de los médicos.

Además, aspectos críticos como sesgos, equidad, toxicidad y condiciones reales de implementación fueron escasamente evaluados. Los autores concluyen que es urgente establecer estándares consensuados para probar la IA en entornos clínicos antes de su adopción masiva.

4. La secuenciación genómica neonatal se acerca a la práctica clínica

El estudio GUARDIAN marca un punto de inflexión en el cribado neonatal. Al aplicar secuenciación genómica dirigida a recién nacidos, los investigadores lograron identificar enfermedades genéticas tratables que no forman parte del cribado estándar.

Entre los primeros 4.000 bebés analizados en hospitales de Nueva York, casi el 4% tuvo resultados positivos, y el 92% de esos diagnósticos correspondió a condiciones que no se habrían detectado de otro modo, como síndrome de QT largo, enfermedad de Wilson o inmunodeficiencias graves.

Los editores de JAMA consideran que, con la reducción de costos y la alta aceptación por parte de las familias, la secuenciación genómica neonatal está muy cerca de convertirse en una herramienta clínica habitual.

5. Cambiar el estilo de vida también cambia la trayectoria cognitiva

El ensayo clínico estadounidense POINTER evaluó si intervenciones estructuradas en el estilo de vida podían mejorar la función cognitiva en adultos mayores con riesgo de demencia. Durante dos años, más de 2.000 participantes fueron asignados a programas de intervención autoguiada o intensiva.

Ambos grupos mejoraron su rendimiento cognitivo, pero quienes participaron en la intervención estructurada —con mayor acompañamiento y seguimiento— mostraron beneficios significativamente mayores. Los efectos se observaron incluso en personas con riesgo genético para Alzheimer.

Aunque el estudio no midió la incidencia final de demencia, refuerza la evidencia de que la prevención no farmacológica tiene un rol central en la salud cerebral.

6. Definir cuándo transfundir sangre en lesiones cerebrales agudas

El ensayo TRAIN resolvió una controversia histórica en cuidados neurocríticos: cuál es el umbral óptimo de hemoglobina para indicar una transfusión en pacientes con lesión cerebral aguda.

Comparando estrategias restrictivas y liberales, el estudio mostró que iniciar transfusiones con hemoglobina menor a 9 g/dL se asoció con mejores resultados neurológicos a seis meses y menos eventos isquémicos cerebrales.

Para los editores, este hallazgo tiene el potencial de cambiar la práctica clínica en unidades de cuidados intensivos de todo el mundo.

7. Menos cirugías para ciertos cánceres de mama de bajo riesgo

El ensayo COMET abordó el sobrediagnóstico del carcinoma ductal in situ (DCIS), una lesión que no siempre progresa a cáncer invasivo. En mujeres con DCIS de bajo riesgo, la monitorización activa resultó no inferior al tratamiento quirúrgico estándar.

Tras dos años, las tasas de cáncer invasivo fueron similares, pero el grupo de seguimiento activo evitó mastectomías innecesarias y redujo la morbilidad asociada a tratamientos agresivos.

El estudio abre la puerta a un cambio de paradigma en el manejo del cáncer de mama temprano.

8. Una vacuna más eficaz contra la hepatitis B en personas con VIH

El ensayo BEe-HIVe demostró que una vacuna contra hepatitis B con un nuevo adyuvante logra una respuesta inmunitaria superior en personas con VIH que no habían respondido a esquemas tradicionales.

Con tasas de seroprotección de hasta el 99%, el enfoque podría extenderse a otros grupos inmunocomprometidos y personas mayores, ampliando la protección frente a una infección que sigue causando millones de muertes.

9. Una nueva esperanza para la hipertensión resistente

El fármaco experimental lorundrostat, que inhibe la producción de aldosterona, mostró reducciones significativas de la presión arterial en personas con hipertensión resistente al tratamiento.

En un ensayo de fase 3, el medicamento logró descensos clínicamente relevantes con un perfil de seguridad favorable. Para los editores de JAMA, se trata de una opción prometedora para un grupo de pacientes históricamente difícil de tratar.