Hacerse mala sangre es más que una simple forma de referirse a un problema. A través de la ciencia quedó demostrado que discutir o pelear baja los niveles de citoquina, una proteína producida por los glóbulos blancos que interviene en el proceso curativo de los seres humanos.
Estar enemistado, disgustado y mantener una actitud cotidiana de enojo provoca consecuencias poco felices en el estado de salud, según descubrió un grupo de investigadores del Institute for Behavioral Medicine Research (IBMR) de la Universidad estatal de Ohio, en los Estados Unidos.
El estudio determinó que las parejas cuyos integrantes padecen estrés suelen llevar una vida en la que las peleas y discusiones están a la orden del día.
Los investigadores analizaron tanto el comportamiento como las reacciones de 42 matrimonios de al menos 13 años de antigüedad, conformados por hombres y mujeres de entre 22 y 77 años.
Las parejas fueron analizadas en dos ocasiones. Mientras que en la primera el tema de discusión fueron los reclamos, ya que cada miembro del matrimonio debía decir qué quería que el otro cambiara, durante la segunda prueba, que se realizó dos meses después, se les pidió que charlaran e intercambiaran opiniones en forma amigable sobre temas como el dinero o la educación de sus hijos.
Durante ambas sesiones, los participantes fueron monitoreados a través de un curioso sistema: los investigadores, encabezados por la doctora Janice Kiecolt-Glaser, provocaron ocho ampollas en el brazo de cada uno de los participantes.
A partir de ese método pudieron determinar el tiempo de cicatrización de las heridas y, de esa manera, establecieron la conexión entre el estrés y el proceso de curación de las mismas.
El estrés y sus complicaciones
La explicación científica brindada por los responsables del estudio indicó que el estrés producido por una vida de desencuentros a nivel matrimonial disminuye la producción de la citoquina, una proteína producida por los glóbulos blancos que interviene en el proceso curativo.
Por esa razón, luego de las discusiones que fueron grabadas en audio y video, la piel lastimada de los voluntarios fue removida y los especialistas midieron los niveles de citoquina. También se les tomaron muestras de sangre.
A través de esta medición, los investigadores concluyeron que las heridas cicatrizaron en forma más lenta cuando las discusiones se desarrollaron en tono de reproches, en comparación con los amigables intercambios de opiniones.
Asimismo, la doctora Janice Kiecolt-Glaser indicó en las conclusiones de la investigación, que constan en la reciente edición de la publicación Archives of General Psychiatry, que “las parejas más hostiles evidenciaron un proceso de cicatrización mucho más lento que aquellas capaces de mantener discusiones argumentativas y más amigables”.
En este sentido, la responsable del estudio afirmó que “la investigación muestra que el proceso de curación de las heridas reacciona en forma muy sensible ante las situaciones estresantes que se dan en un matrimonio. Esto trae múltiples consecuencias en la salud física y mental. Por eso, es tan importante llevar adelante una vida de pareja relajada, especialmente si se está atravesando algún problema de salud”
Publicado el 11 de enero de 2006
Investigaciones
Las parejas peleadoras tienen menos defensas
Estar enojado, discutir y confrontar con la pareja baja los niveles de cicatrización y curación del organismo humano debido a la disminución de una proteína producida por los glóbulos blancos.
Hacerse mala sangre es más que una simple forma de referirse a un problema. A través de la ciencia quedó demostrado que discutir o pelear baja los niveles de citoquina, una proteína producida por los glóbulos blancos que interviene en el proceso curativo de los seres humanos.
Estar enemistado, disgustado y mantener una actitud cotidiana de enojo provoca consecuencias poco felices en el estado de salud, según descubrió un grupo de investigadores del Institute for Behavioral Medicine Research (IBMR) de la Universidad estatal de Ohio, en los Estados Unidos.
El estudio determinó que las parejas cuyos integrantes padecen estrés suelen llevar una vida en la que las peleas y discusiones están a la orden del día.
Los investigadores analizaron tanto el comportamiento como las reacciones de 42 matrimonios de al menos 13 años de antigüedad, conformados por hombres y mujeres de entre 22 y 77 años.
Las parejas fueron analizadas en dos ocasiones. Mientras que en la primera el tema de discusión fueron los reclamos, ya que cada miembro del matrimonio debía decir qué quería que el otro cambiara, durante la segunda prueba, que se realizó dos meses después, se les pidió que charlaran e intercambiaran opiniones en forma amigable sobre temas como el dinero o la educación de sus hijos.
Durante ambas sesiones, los participantes fueron monitoreados a través de un curioso sistema: los investigadores, encabezados por la doctora Janice Kiecolt-Glaser, provocaron ocho ampollas en el brazo de cada uno de los participantes.
A partir de ese método pudieron determinar el tiempo de cicatrización de las heridas y, de esa manera, establecieron la conexión entre el estrés y el proceso de curación de las mismas.
El estrés y sus complicaciones
La explicación científica brindada por los responsables del estudio indicó que el estrés producido por una vida de desencuentros a nivel matrimonial disminuye la producción de la citoquina, una proteína producida por los glóbulos blancos que interviene en el proceso curativo.
Por esa razón, luego de las discusiones que fueron grabadas en audio y video, la piel lastimada de los voluntarios fue removida y los especialistas midieron los niveles de citoquina. También se les tomaron muestras de sangre.
A través de esta medición, los investigadores concluyeron que las heridas cicatrizaron en forma más lenta cuando las discusiones se desarrollaron en tono de reproches, en comparación con los amigables intercambios de opiniones.
Asimismo, la doctora Janice Kiecolt-Glaser indicó en las conclusiones de la investigación, que constan en la reciente edición de la publicación Archives of General Psychiatry, que “las parejas más hostiles evidenciaron un proceso de cicatrización mucho más lento que aquellas capaces de mantener discusiones argumentativas y más amigables”.
En este sentido, la responsable del estudio afirmó que “la investigación muestra que el proceso de curación de las heridas reacciona en forma muy sensible ante las situaciones estresantes que se dan en un matrimonio. Esto trae múltiples consecuencias en la salud física y mental. Por eso, es tan importante llevar adelante una vida de pareja relajada, especialmente si se está atravesando algún problema de salud”