Las mujeres que actualmente reciben terapia hormonal sustitutiva (THS) están expuestas a un riesgo de cáncer de mama un 22% mayor al de las mujeres que nunca han sido sometidas a este tratamiento, según las conclusiones de un estudio que publica “The Lancet”. Según los autores, esta terapia es responsable de unos 20.000 casos de cáncer de mama durante la década de los 90 sólo en el Reino Unido.
Los investigadores, pertenecientes a la Unidad de Epidemiología del Cancer Research UK de Oxford (Reino Unido), han descubierto además que, de los diferentes tipos de THS, es la combinada de estrógenos más progestágenos la que se asocia a un mayor riesgo de cáncer de mama, frente a la basada en la monoterapia con estrógenos.
El estudio, que recoge los datos de más de un millón de mujeres británicas de 50 a 64 años, la mitad de las cuales había recurrido a esta terapia, se centró en analizar el efecto de los diferentes tipos de THS en las mujeres y en relacionar su uso con la aparición de tumores en las mamas desde 1996 hasta 2001.
Tras el seguimiento, detectaron 9.364 casos de cáncer de mama y 637 muertes por esta causa entre las que recibían THS. En consecuencia, los investigadores deducen que las actuales usuarias de cualquier tipo de THS (incluyendo la combinada, la monoterapia con estrógenos y la basada en tibolona) están expuestas a un mayor riesgo de cáncer de mama comparadas con aquellas que nunca han recurrido a esta opción.
No obstante, destaca por sus riesgos la terapia combinada. En este sentido, los científicos, encabezados por Valerie Beral, han desvelado que de cada 1.000 mujeres occidentales tratadas con THS durante 10 años, la monoterapia con estrógenos es responsable de 5 casos adicionales de cáncer de mama frente a 19 en el caso de la terapia combinada.
A su juicio, el uso de la THS está relacionado directamente con la aparición de un total de 20.000 casos de cáncer de mama en el Reino Unido en mujeres de 50 a 64 años, de los que 15.000 habrían sido provocados por la terapia combinada.
La terapia combinada suele prescribirse en la actualidad para prevenir el cáncer de útero causado por la monoterapia de estrógenos, por lo que, según esta investigadora, a partir de ahora las pacientes deberían sopesar junto con su médico el incremento de los riesgos de padecer un cáncer de mama por la adición de progestágenos.
Según otro de los investigadores, Chris van Wheel, el problema está principalmente entre aquellas mujeres que reciben la terapia combinada a largo plazo, por lo que este grupo debería interrumpir el tratamiento “tan pronto como sea posible”. A su juicio, es necesario que las autoridades sanitarias realicen una campaña informativa sobre esta cuestión.
Webs Relacionadas
The Lancet
http://www.thelancet.com/
Cancer Research UK
http://www.cancerresearchuk.org/