Por Fabiola Czubaj
Al menos, así lo acaba de afirmar un estudio de investigadores ingleses realizado en más de 2500 mujeres “multifunción”, que demostraron ser más saludables y tener menos problemas con su peso que aquellas que sólo se quedan en casa.
“Las mujeres que cumplen múltiples roles durante un largo tiempo dijeron tener buena salud a los 54 años. En general, parece que son saludables debido a la combinación del trabajo con la vida familiar”, dijo la doctora Anne McMunn, del Departamento de Epidemiología y Salud Pública del University College London (Inglaterra) y autora principal del estudio publicado en la revista Journal of Epidemiology and Comunity Health.
Para la doctora Estela Raya, jefa de la Unidad de Internación en Ginecología del hospital Ramos Mejía, los resultados del estudio no se pueden extender a la Argentina. “Todo depende de la inserción y del grupo social del que estemos hablando –dijo–. Por ejemplo, a esa edad la mayoría de las maestras padece obesidad.” En realidad, lo que los investigadores dirigidos por la doctora McMunn observaron fue que las mujeres con una historia familiar y laboral estable entre los 26 y los 54 años eran menos propensas a consultar por problemas de salud o tener sobrepeso durante la quinta década de vida, que las amas de casa, las madres solteras o las mujeres sin hijos.
En cambio, las que la mayor parte de su vida habían sido amas de casa tendían a aumentar de peso con mayor facilidad (el 38% era obesa), que las mujeres que entre los 26 y los 54 años combinaban el matrimonio con la maternidad y el trabajo.
A su vez, en este último grupo, los investigadores ingleses quisieron aclarar si las mujeres con ocupaciones múltiples trabajaban y formaban una familia porque eran sanas o gozaban de buena salud porque tenían una familia y un trabajo estables. El resultado fue que mantenerse activa en sociedad a largo plazo mejora la salud.
Simplemente estadístico
Para la doctora Raya, del hospital Ramos Mejía, el estudio "no tiene ningún asidero científico y es simplemente estadístico". Sin embargo, desde el punto de vista psicológico, el trabajo inglés respalda la afirmación de que cuanta más actividad tiene una persona, más saludable será.
"Desde ese punto de vista, esto tiene sentido, pero no se puede aplicar sin más a nuestra realidad -insistió Raya-. Si se toman las empleadas administrativas de alto nivel o ejecutivas, seguro que van a estar en mejor estado de salud porque se hacen chequeos médicos, cuidan su peso, no fuman y tienen menos hijos... Pero si se tomaran 2000 mujeres de otra clase socioeconómica, los resultados no serían los mismos: muchísima gente que tiene trabajos mal pagos se controla menos, tiene menos tiempo, no cuenta con dinero para pagar una ayuda en la casa y debe ocuparse de todo..."
Pero, en general, los investigadores británicos aportaron una prueba más, en mujeres, de que permanecer activo mejora la salud. "Poder concretar un proyecto implica, tanto en hombres como en mujeres, una fuente de estrés positivo que disminuye la influencia de las enfermedades", señaló el doctor Daniel López Rosetti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés y titular del Curso Anual de Psicoinmunoendocrinología de la Asociación Médica Argentina.
En cuanto a si los resultados ingleses se podrían extender a nuestro país, López Rosetti dijo: "Sea en el primer mundo, en el tercero, en el campo o en la ciudad, las personas que satisfacen sus necesidades tienen más recursos para manejar su salud y, por lo tanto, son más sanas".
El punto de equilibrio, sostuvo, está en la percepción que cada uno tiene del control de la vida. "La percepción del autocontrol es inversamente proporcional al estrés", resumió.
El doctor Mario Sebastiani, presidente de la Sociedad Argentina de Ginecología y Obstetricia Psicosomática, recurrió al sentido común para afirmar: "A pesar de que a veces representa una carga pesada, la multiplicidad de roles mantiene el intelecto más despierto. Tan así es -señaló-, que los médicos aconsejamos a las mujeres mayores que tengan alguna actividad más allá de la casa, ya sea lúdica, intelectual o laboral".
Es que después de los 50 es común atravesar el síndrome del nido vacío: "[Por lo que] la multiplicidad de roles habla de una mujer que trabaja, es independiente, tiene cobertura social... Todo su escenario es mejor y su salud está más protegida".