
Las mujeres que demoran la decisión de tener hijos hasta más avanzada la vida corren el riesgo de perjudicar la fertilidad de sus hijas, advirtió un grupo de investigadores estadounidenses. El descubrimiento es la primera evidencia de que la marcada caída en la fertilidad detectada en las mujeres mayores causa un daño genético que se transmite cuando conciben, causando una menor fertilidad en las hijas mujeres.
Los médicos a cargo del estudio dijeron que era demasiado pronto para predecir el impacto del efecto, pero temen que la tendencia entre las parejas a tener hijos recién después de los 30 años traiga aparejada una creciente cantidad de mujeres jóvenes que necesiten tratamientos de fertilidad simplemente porque nacieron de madres más grandes. Los detalles de la investigación fueron anunciados en la Sociedad de Medicina Reproductiva de Estados Unidos, en Nueva Orleans.
Peter Nagy, de Reproductive Biology Associates en Atlanta, interrogó a 74 mujeres que asistían a la clínica de fertilidad sobre la edad de sus padres cuando ellas nacieron y la edad en la que sus madres habían alcanzado la menopausia. Las mujeres luego fueron divididas en dos grupos: las que habían tenido embarazos exitosos y las que nunca habían podido quedar embarazadas.
El estudio determinó que las mujeres que quedaban embarazadas tenían, en promedio, padres sensiblemente más jóvenes (padres de 28,2 años y madres de 25,7 años), comparado con las mujeres que no pudieron quedar embarazadas, cuyos padres tenían en promedio 31,9 y 28,2 años.
Cuando los investigadores analizaron las cifras en detalle, descubrieron que las mujeres que no podían concebir habían nacido de madres que estaban, en promedio, cinco años más cerca de la menopausia. Nacieron cuando sus madres estaban, en promedio, a 19,6 años de la menopausia, comparado con 24,7 años para las mujeres que quedaron embarazadas. La edad de los padres de las mujeres no tenía ningún efecto significativo.
La edad de la menopausia varía, pero por lo general ronda los 50 años. El hallazgo sugiere que cuanto más cerca esté una mujer de la menopausia cuando da a luz, mayores las posibilidades de que su hija tenga problemas de fertilidad.
"La edad reproductiva de una madre es importante no sólo para ella sino para determinar, hasta cierto punto, las posibilidades de que su hija o hijas sean infértiles", dijo el doctor Nagy. "Cuando tratamos a pacientes que están cerca de los 40, las estamos ayudando a tener bebés, pero, al mismo tiempo, estos hijos tendrán un mayor riesgo de convertirse en pacientes infértiles."
La fertilidad femenina decae con la edad porque el deterioro es acumulativo en los óvulos de una mujer. Los investigadores creen que parte del daño genético que se acumula en los óvulos más viejos se transmite a las hijas, reduciendo la calidad de sus propios óvulos.
"En generaciones anteriores, la mayoría de los padres eran bastante jóvenes, pero la sociedad está cambiando y muchas mujeres están postergando la maternidad; lo que veremos dentro de 20 o 30 años será muy diferente", dijo Nagy.
Hace dos años, la cantidad de bebés nacidos de mujeres de entre 30 y 34 años superó a la cantidad de bebés nacidos de mujeres de entre 25 y 29 años, según la Oficina de Estadísticas Nacionales de Estados Unidos.
Bill Ledger, profesor de medicina reproductiva de la Universidad de Sheffield, dijo: "Es fascinante. Sabemos que los óvulos de mejor calidad se ovulan al comienzo de la vida, de modo que hay mucha ansiedad en la comunidad sobre las mujeres que esperan hasta estar cerca de la menopausia antes de ovular el óvulo que se convertirá en su hijo."