Los especialistas a 65 pacientes les asignaron aleatoriamente llevar un tipo de lentes de contacto durante ocho semanas y, luego tras un período de descanso, cambiar de tipo de lente por otro período de ocho semanas. Los pacientes llevaron lentes de contacto blanda sólo durante el día y, tras el período de descanso, lentes nocturnas de adaptación corneal sólo durante la noche.
Los pacientes que llevaron las lentes de contacto blandas señalaron diversas diferencias favorables como mejor agudeza visual y menos problemas de deslumbramiento. Los que llevaron las lentes nocturnas de adaptación corneal indicaron que limitaban menos sus actividades, que tenían menos problemas sintomáticos y menor dependencia de corrección refractiva. Del total de pacientes, 44 se decantaron por las lentes nocturnas y 21 por las lentes blandas.
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