El Prof. Rory Collins, principal investigador del Heart Protection Study, que incluyó a más de 20.000 pacientes, declara que el estudio "muestra que la terapia con estatinas reduce rápidamente la incidencia, no sólo del infarto de miocardio, sino también de ictus isquémico, sin comportar ningún efecto adverso sobre el ictus hemorrágico".
El Prof. Collins, del Radcliffe Infirmary en Oxford (Reino Unido), añade que las estatinas pueden beneficiar a pacientes con bajos niveles de colesterol pero elevado riesgo de ictus, o a personas que ya han experimentado un accidente cerebrovascular.
En la investigación, que ha durado cinco años, los participantes recibieron una estatina o placebo. A juicio de los autores, si familia de fármacos se incluyera en las directrices nacionales e internacionales sobre ictus conllevaría una reducción del número de episodios cerebrovasculares y, en consecuencia, de la mortalidad por esta causa.
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