Medical News

/ Published on November 5, 2002

Enfermedad cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares centran el Informe sobre la Salud en el Mundo 2002 de la OMS

Bajo el epígrafe "Reducir los riesgos y promover una vida sana", el documento indica que el número de defunciones y discapacidades por enfermedades cardiovasculares puede reducirse en más de un 50%.

El número de fallecimientos y discapacidades debidos a cardiopatías y accidentes cerebrovasculares podría decrecer en más del 50% mediante una combinación de esfuerzos nacionales sencillos y costo-eficaces y medidas individuales. Si se redujeran los principales factores de riesgo, como la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, la obesidad y el tabaquismo, que ocasionan la muerte de más de 12 millones de personas anualmente, podría detenerse la epidemia mundial de enfermedades cardiovasculares.

La mayoría de los beneficios de esas intervenciones combinadas se pueden alcanzar al cabo de 5 años, porque la progresión de las enfermedades cardiovasculares es relativamente fácil de detener. Si no se toman medidas para mejorar la salud cardiovascular y continúa la tendencia actual, la OMS estima que para 2020 se perderá en todo el mundo un 25% más de años de vida sana debido a las enfermedades cardiovasculares. La mayor parte de este aumento corresponderá a los países en vías de desarrollo.

Estas conclusiones proceden del primer análisis mundial de la carga de morbilidad debida a los principales riesgos de enfermedades cardiovasculares: hipertensión, hipercolesterolemia, tabaquismo, obesidad, inactividad física y bajo consumo de frutas y verduras. Se recogen en el "Informe sobre la Salud en el Mundo 2002: Reducir los riesgos y promover una vida sana", que acaba de hacer público.

Una de las principales conclusiones del informe es que sólo la hipertensión arterial es causa de un 50% de las enfermedades cardiovasculares en todo el mundo. A la hipercolesterolemia colesterol se atribuye una tercera parte de esas enfermedades. El sedentarismo, el tabaquismo y el bajo consumo de frutas y verduras son responsables de un 20% cada uno (teniendo en cuenta que los riesgos se superponen).

Se estima que unos 9 millones de fallecimientos y más de 75 millones de años de vida sana perdidos anualmente se deben a niveles peligrosos de presión arterial o de colesterol. En general, aproximadamente el 75% de las enfermedades cardiovasculares puede atribuirse a los riesgos establecidos que se evalúan en el informe, cifra muy superior a lo que comúnmente se piensa: entre un tercio y la mitad. La carga se reparte casi por igual entre varones y mujeres.

En total, entre el 10% y el 30% de la población adulta de casi todos los países presenta hipertensión, pero otro 50-60% gozaría de mejor salud si su presión arterial fuera más baja. Incluso una pequeña disminución de las cifras tensionales de esta "mayoría silenciosa" reduciría el riesgo de infarto de miocardio e ictus. Algo muy parecido ocurre con respecto al colesterol.

"La carga mundial de morbilidad debida a la presión arterial es el doble de lo que se pensaba hasta ahora", afirma la Dra. Gro Harlem Brundtland, directora general de la OMS. Las mejoras más inmediatas en la salud cardiovascular pueden conseguirse administrando diariamente a las personas con elevado riesgo de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular una combinación de medicamentos (estatinas, pequeñas dosis de antihipertensivos y Aspirina). Esta eficaz terapia combinada podría utilizarse mucho más en el mundo industrializado y es cada vez más asequible en el mundo en desarrollo.

"Esta combinación de medicamentos podría reducir las tasas de mortalidad y discapacidad debidas a enfermedades cardiovasculares en más del 50% entre las personas que corren el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular", afirma el Dr. Christopher Murray, director ejecutivo del Grupo Orgánico de Pruebas Científicas e Información para las Políticas, de la OMS. "Más personas con alto riesgo de enfermedades cardiovasculares deberían comenzar a tomar ya esta combinación de fármacos antes de sufrir un infarto de miocardio o un ictus". El coste de este tratamiento combinado sería inferior a 13 euros por persona y año.

Aunque esta combinación es muy eficaz, no puede considerase por sí sola el medio exclusivo, ni siquiera principal para reducir los riesgos cardiovasculares. Las intervenciones destinadas a la población en su conjunto son los métodos más costo-eficaces para reducir el riesgo en la población completa y deberían constituir el primer recurso en todas las circunstancias.

En el Informe sobre la Salud en el Mundo 2002 también se insta a los países a adoptar políticas y programas que fomenten intervenciones que abarquen a toda la población, por ejemplo, reducir la sal en los alimentos elaborados, reducir las grasas en la dieta y alentar el ejercicio y el mayor consumo de frutas y verduras, así como a reducir el consumo del tabaco.

"La prevención es la clave para reducir la carga mundial de morbilidad por infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares", declara la Dra. Brundtland. "La estrategia ideal para muchos países sería dedicar muchos más recursos para aplicar amplias medidas que beneficien a toda la población y, al mismo tiempo, facilitar a las personas expuestas a mayor riesgo esta combinación de medicamentos".

"Los resultados de nuestras nuevas investigaciones indican que muchos métodos establecidos para reducir los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares son muy poco costosos, de manera que incluso los países con limitados presupuestos de salud pueden aplicarlos y reducir su tasa de enfermedades cardiovasculares en un 50%", añade el Dr. Derek Yach, director ejecutivo del Grupo Orgánico de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental.

En este sentido, la OMS ha creado un sistema para identificar e informar sobre intervenciones sanitarias costo-eficaces coherentes en todos los entornos, denominado OPCIÓN. Varias de las opciones figuran en una nueva base de datos estadísticos que también forma parte del informe. Esas intervenciones pueden realizarse de acuerdo con una lista de opciones, según las circunstancias particulares de cada país. Esto es producto de las pruebas recientes de que este tipo de terapias beneficia a todos los grupos de riesgo elevado, incluso a aquellos cuya tensión arterial o colesterol muestra valores promedios o inferiores al promedio. Esos medicamentos tienen efectos secundarios, pero menores de lo que generalmente se cree; esos efectos pueden reducirse al mínimo si se administran combinaciones de dosis baja. Los beneficios superan con creces cualquier daño en aquellas personas que corren un riesgo elevado de morbilidad cardiovascular.

Webs Relacionadas
Informe sobre la Salud en el Mundo 2002
http://www.who.int/whr/en/
Comunicado de la OMS
http://www.who.int/mediacentre/releases/pr83/en/
OMS
http://www.who.int/

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