"Los trasplantes faciales no deben ser practicados mientras que no se lleven a cabo investigaciones más completas sobre los procedimientos y mientras no haya elementos que permitan apreciar de manera precisa los riesgos que acompañan a este tipo de intervenciones", aseguraron los dirigentes del comité en rueda de prensa.
El comité llega a decir que este tipo de trasplante "no tiene actualmente mucho sentido" y descarta tajantemente su viabilidad a corto plazo al considerar que no se trata de una "solución próxima, ni accesible ni ideal para los dolorosos problemas de alteraciones del rostro".
El CCNE se opone también a los posibles trasplantes parciales de cara, una hipótesis que llegó a ser planteada, y los considera una "experimentación de alto riesgo". "El fracaso puede comportar un agravamiento de la situación", añade su comunicado.
Laurent Lantieri, que trabaja en el Hospital Henri-Monor, en las afueras de París, asegura poder transplantar la totalidad de un rostro (piel, carne, nervios e incluso huesos) o sólo una parte de él, a pacientes con una desfiguración absoluta de su cara y cuya reconstrucción con tejidos propios no sea posible. Los primeros ensayos, realizados entre cadáveres, han sido satisfactorios, y el cirujano declaró recientemente a medios franceses que el rostro resultante no sería ni como el del donante ni como el anterior del desfigurado.
Dos colegas de Lantieri en Estados Unidos y Reino Unido afirman disponer de la misma técnica, pero también se encontraron con el freno legal ante tan delicada intervención.
Publicado el 16 de marzo de 2004
Trasplante de rostro
Las autoridades sanitarias francesas prohíben trasplantar el rostro de un cadáver a un paciente
El Comité Consultivo Nacional de Ética (CCNE) francés ha prohibido el trasplante del rostro de un cadáver a un paciente con la cara desfigurada, una intervención propuesta por el cirujano galo Laurent Lantieri que dice disponer de la técnica e incluso de un candidato para someterse a la operación. La institución, encargada de velar por el cuidado ético de la profesión médica, ha pedido una investigación más profunda sobre los "riesgos" psicológicos y físicos que provocaría una iniciativa de este tipo.
"Los trasplantes faciales no deben ser practicados mientras que no se lleven a cabo investigaciones más completas sobre los procedimientos y mientras no haya elementos que permitan apreciar de manera precisa los riesgos que acompañan a este tipo de intervenciones", aseguraron los dirigentes del comité en rueda de prensa.
El comité llega a decir que este tipo de trasplante "no tiene actualmente mucho sentido" y descarta tajantemente su viabilidad a corto plazo al considerar que no se trata de una "solución próxima, ni accesible ni ideal para los dolorosos problemas de alteraciones del rostro".
El CCNE se opone también a los posibles trasplantes parciales de cara, una hipótesis que llegó a ser planteada, y los considera una "experimentación de alto riesgo". "El fracaso puede comportar un agravamiento de la situación", añade su comunicado.
Laurent Lantieri, que trabaja en el Hospital Henri-Monor, en las afueras de París, asegura poder transplantar la totalidad de un rostro (piel, carne, nervios e incluso huesos) o sólo una parte de él, a pacientes con una desfiguración absoluta de su cara y cuya reconstrucción con tejidos propios no sea posible. Los primeros ensayos, realizados entre cadáveres, han sido satisfactorios, y el cirujano declaró recientemente a medios franceses que el rostro resultante no sería ni como el del donante ni como el anterior del desfigurado.
Dos colegas de Lantieri en Estados Unidos y Reino Unido afirman disponer de la misma técnica, pero también se encontraron con el freno legal ante tan delicada intervención.