Noticias médicas

Publicado el 31 de mayo de 2001

Sobrepeso

Lactancia materna y sobrepeso en la adolescencia

La leche materna contribuye escasamente a proteger del sobrepeso en la infancia temprana, aunque sí lo hace en la adolescencia. En los primeros años, repercute más el IMC materno y las circunstancias familiares del niño.

El equipo de Mary L. Hediger, del Instituto de Salud Infantil y Desarrollo Humano de Estados Unidos, ha analizado datos de 2.685 niños, de 3 a 5 años de edad, que formaron parte de un estudio nacional de nutrición y salud (Nhanes III) entre 1988 y 1994. Mediante certificados de nacimiento, medidas de peso y talla e información sobre la alimentación infantil, determinaron cuándo la lactancia y su duración se asociaban a un menor riesgo de sobrepeso en la infancia temprana de esos niños.
Se había sugerido que la lactancia protege de la obesidad y que hay un efecto dosis-dependiente de su duración. Los niños cuyo índice de masa corporal (IMC) estaba en los percentiles 85 a 94 se consideraron con riesgo de sobrepeso y aquéllos en el percentil 95 o mayor ya tenían sobrepeso.

Una significativa reducción del 37 por ciento en el riesgo de sobrepeso entre los niños amamantados frente a los que nunca lo fueron, pero sólo un 16 por ciento de reducción en el sobrepeso. Asimismo en dicho trabajo no encontraron un efecto dosis-dependiente de la duración de la lactancia en el sobrepeso en la infancia temprana. El predictor más fuerte para el IMC en los niños fue el IMC de la madre. El riesgo de sobrepeso entre los niños casi se triplicó con el sobrepeso materno y se cuadruplicó en caso de madres obesas.

Por tanto, concluyen que la lactancia materna no protege necesariamente del sobrepeso en la infancia temprana, aunque sí parece haber algún beneficio en el futuro riesgo de sobrepeso. Ven por eso más efectiva la prevención del sobrepeso en un entorno familiar y dietético más correcto.

Por otro lado otro estudio que también aparecío en el mismo número del JAMA confirma, sin embargo, que los niños amamantados en los seis primeros meses de vida tuvieron una menor prevalencia de sobrepeso de 9 a 14 años después.

El equipo de Matthew W. Gillman, de la Harvard Medical School, en Boston, analizó a 8.186 niñas y a 7.155 niños de 9 a 14 años participantes en el Growing Up Today Study. En los primeros seis meses de vida, 9.553 niños (62 por ciento) fueron sólo o casi alimentados con leche materna y 4.744 (31 por ciento) con fórmulas infantiles. Un total de 7.186 (48 por ciento) lactaron durante al menos siete meses mientras que 4.613 (31 por ciento) durante tres meses o menos. A la edad de 9 a 14 años, 404 niñas (5 por ciento) y 635 niños (9 por ciento) tenían sobrepeso.

Después de ajustar la edad, el sexo, la madurez sexual, la ingesta energética, el tiempo de televisión, la actividad física, el IMC materno y otras variables socio-económicas y estilos de vida, vieron que, frente a los niños que recibieron fórmulas infantiles, la reducción relativa estimada en el riesgo de sobrepeso de los amamantados fue del 22 por ciento. Y los efectos protectores aumentaron con la duración.

En un editorial adjunto a los dos trabajos de JAMA, William H. Dietz, de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta, indica que las disparidades entre ambos análisis pueden obedecer a las diferencias de edad entre los grupos estudiados. Reconoce sin embargo que el porcentaje de casos de obesidad prevenible con la lactancia puede ser pequeño, pero es una estrategia barata que parece disminuir la obesidad en la adolescencia. Sugiere por eso unas condiciones laborales más propicias para las madres que trabajan. Además, la lactancia previene de la atopia infantil, de infecciones y trastornos neurológicos, reduce el riesgo de cáncer de mama en la madre y los gastos familiares